Mostrando entradas con la etiqueta Robin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robin. Mostrar todas las entradas

26.12.09

EL ARTE DE ERNIE CHAN - BATMAN





Ilustraciones originales realizadas por Ernie Chan.
Más en su club de fans en facebook pinchando aquí.


C&TM DC COMICS

23.9.09

BRUCE TIMM - ROBIN

Ilustración original realizada por Bruce Timm perteneciente a Anthony´s Collectibles.
Pincha aquí para adquirir esta obra.

© 2005-2009 Anthony's Collectibles, Inc., All rights reserved.

20.5.09

JASON TODD: CON ÉL LLEGÓ LA POLÉMICA


El caso de Jason Todd es especialmente llamativo dentro del universo batmaniano, pues hablamos de un personaje que suscita en el lector muy distintas sensaciones según la época del cómic en que nos encontremos. Si hemos de citar un elemento que haya levantado polémica entre los aficionados, entre los primeros puestos se encuentra sin duda este personaje. Su trayectoria en los cómics de Batman ha sido especialmente tormentosa, y casi todos los acontecimientos producidos en torno a él han sido motivo de reacciones encontradas entre los fans, que casi nunca se han sentido a gusto con el tratamiento otorgado al segundo de los jóvenes que llegaron a convertirse en Robin.


El personaje es introducido en los cómics en la etapa en que Len Wein, como editor, se encuentra al frente de los destinos del Señor de la Noche. En 1983, en Batman 327, somos testigos de la primera aparición de Jason, artista circense amigo de Dick Grayson que sufrirá unos acontecimientos casi calcados a los que dieron origen al primer Robin. En esta ocasión, los padres del chico encuentran la muerte a manos de Killer Croc, en Detective Comics 526, donde el joven se enfunda ya un traje similar al de Robin. Es así como la polémica acompaña al personaje ya desde su misma creación. En su inmensa mayoría, los aficionados rechazan a Todd al percibirlo como un mero usurpador del papel de Dick Grayson, con muy poco que aportar al rol de acompañante del Hombre Murciélago. Sea como sea, Dick abandonará definitivamente el papel de Robin en los meses siguientes adoptando una nueva identidad como Nightwing. Todo discurre según lo previsto y, sin que suponga ninguna sorpresa para nadie, Jason Todd asume el papel de Robin, ante la hostilidad de la gran mayoría de fans. El nuevo compañero de Batman se revela como un cansino y cuadriculado calco del anterior, y muchos autores se dan cuenta de que se ha perdido la ocasión de contar algo diferente. Con la aparición de la saga Crisis en Tierras Infinitas, llega una ocasión inmejorable para cambiar el origen de Jason Todd y así adaptar a los nuevos tiempos al quizá algo chirriante y trillado personaje de Robin, fomentando de esta manera un renovado interés por él.



Así pues, el guionista Max Allan Collins se pone manos a la obra y, en Batman #408-411, los números inmediatamente posteriores a Año Uno, crea un nuevo origen para Jason. Esta vez, se nos presenta a un joven inmerso en un entorno conflictivo, al que Batman siente que debe ayudar porque sus circunstancias pueden conducirle casi irremediablemente al mundo del crimen. El chico es un huérfano hijo de un criminal al que asesinó Dos Caras, con su madre en paradero desconocido. Batman le sorprende intentando robarle las ruedas del Batmóvil y ve algo en él, decidiendo acogerle para apartarle del mal camino y darle una nueva oportunidad en la vida. Es así como el gran potencial que encierra el joven le permite ser entrenado como el nuevo Robin, ayudando a Batman a desarticular la banda de Dos Caras en una de sus primeras misiones como superhéroe.

Esta nueva versión resultará sin duda alguna mucho más interesante y aportará una nueva visión sobre el personaje de Robin, convertido ahora en un adolescente problemático e impulsivo, marcado por el entorno hostil en el que ha crecido. En esta ocasión, no es sólo un acontecimiento traumático el que marca el destino del personaje, como en los casos precedentes de Bruce Wayne y Dick Grayson; sino que toda la existencia de Jason ha estado rodeada por circunstancias adversas. Es esta situación la que le confiere un carácter rebelde y agresivo, desafiando en ocasiones las propias órdenes de Batman. Muchas veces adoptará una actitud demasiado temeraria en la lucha contra el crimen, circunstancia que ocasiona no pocos quebraderos de cabeza al Señor de la Noche. Es precisamente esta nueva caracterización la que despierta una vez más las reacciones airadas de muchos aficionados, que cada vez detestan más al personaje. La opinión generalizada es que este niño contestón y desairado, traidor a la esencia del personaje de Robin, no está a la altura del puesto que ocupa. En comics más recientes se vuelven a contar detalles del origen y los primeros pasos de Jason Todd, desde una perspectiva más moderna y libre de la presión de los fans. Es el caso de Nightwing: Año Uno o los flashbacks de Under the Hood, en los que somos testigos de la actitud conflictiva del joven.

Siguiendo con la cronología del personaje, el desarrollo de su nueva encarnación post-Crisis será conducido en exclusiva por el guionista Jim Starlin, que, en principio, le hace aparecer en dos de sus historias más recordadas: Las Diez Noches de la Bestia y The Cult, sin que de momento el chico llame excesivamente la atención. Starlin muestra una opinión muy clara sobre el personaje de Robin, y es que según el escritor Batman está mucho mejor sin él, ya que el chico supone un obstáculo para crear una caracterización adecuada de un solitario y oscuro Señor de la Noche. Así pues, las intenciones del guionista no hacen esperar un futuro demasiado halagüeño para este segundo Robin. Es así como, en Batman#422, la preocupación del Caballero Oscuro es considerable cuando percibe que Jason emplea la violencia como medio de castigo, expresando además abiertamente su desprecio por la vida de ciertos criminales. En Batman#424, las cosas se ponen ya muy feas, con la duda sobre si Robin arroja a un narcotraficante por la ventana o si el criminal cayó accidentalmente. Con los antecedentes del chico, parece estar claro que ha decidido tomarse la justicia por su mano. Así pues, la situación es ahora extremadamente grave, y va a desembocar en un relato que hará historia: Una Muerte en la Familia, obra de Jim Starlin y del dibujante Jim Aparo.



A finales de 1988, está ya a punto de producirse uno de los acontecimientos más importantes de la cronología batmaniana y del mundo del comic en general. La historia Una Muerte en la Familia comienza en Batman#426, donde el torturado Jason Todd encuentra documentos perdidos de su desaparecida madre y se lanza en su búsqueda por todo el mundo. No tarda en ser seguido por Batman, y juntos acaban en Etiopía, donde descubren a Sheila Haywood, la verdadera madre del chico. La mujer está siendo chantajeada por el mismísimo Joker, que se encuentra también fuera de Gotham, implicado en negocios relacionados con el terrorismo internacional. Ante la gran peligrosidad de la situación, Batman dirige estrictas órdenes a Robin que éste, por supuesto, desoirá. Es así como, al final de Batman#427, tras sufrir una brutal paliza a manos del Joker, el chico acaba encerrado junto a su madre en un almacén, a expensas de la cuenta atrás de una bomba que el villano ha colocado allí. Y el resto... es historia.

Como es sabido, ha llegado aquí el momento crucial del experimento que el editor de los comics de Batman, Dennis O´Neil, lleva un tiempo preparando. Los lectores pueden decidir ahora el destino de Robin. Tienen dos días para llamar a un número de teléfono o a otro, dependiendo de si desean que acabe muerto o que se salve. Esta atrevida y novedosa artimaña es objeto, cómo no, de una nueva y esta vez muy encendida polémica. El revuelo ocasionado es considerable, y muchos grandes medios de comunicación se interesan por la iniciativa, posicionándose generalmente en contra de la posibilidad de matar a un personaje como Robin, icono cultural americano. Algunos lectores expresan su profundo disgusto por esta maniobra en su opinión muy poco seria que, como O´Neil recuerda, llevaba a algunos a considerar que “DC ha convertido sus publicaciones en un circo romano”. Pero también muchos aficionados se muestran satisfechos con la idea, ya que va a permitirles intentar separar de Batman a ese incómodo apéndice que es según ellos Robin.

Sea como sea, la votación será muy ajustada, con márgenes muy estrechos entre una y otra opción. El resultado fluctúa continuamente, hasta que, a las 20:30 del 16 de septiembre, sale a la luz el implacable veredicto de los lectores: por 5343 votos contra 5271, Jason tiene que morir. Robin puede descansar en paz.

Dennis O´Neil no se arrepiente de haber llevado a cabo esta iniciativa, que ha conseguido el objetivo que él se había propuesto. Ha logrado atraer la atención de los medios hacia el comic y hecho sobresalir a DC como la compañía que se atrevió a hacer lo que nadie nunca había hecho antes. Cuando O´Neil manifiesta que su labor será más difícil con Robin muerto, hay pocas razones para creerle. Es evidente que se pretendía un golpe de efecto así para mantener el interés de los lectores, y que la nueva situación deja las puertas abiertas a la creación de un posiblemente más interesante nuevo Robin, además de fomentar un necesario y llamativo cambio en el por entonces excesivamente inamovible status quo del Caballero Oscuro. En Batman #428, el Señor de la Noche acoge entre sus brazos el cuerpo inerme de Robin, en una imagen antológica que se convertirá en punto de referencia durante los años venideros.



Durante su trayectoria por los comics de Batman, Jason Todd parecía no encontrar nunca su sitio, provocando siempre las iras de los lectores con cada polémico acontecimiento que se producía en torno a él. Es irónico que, con su muerte, el personaje haya encontrado por fin un lugar adecuado en el universo de Batman. En los años siguientes, Jason se convierte en una imprescindible y constante referencia a los peligros de la misión del Señor de la Noche, a los riesgos que conlleva implicar a otras personas en su lucha. El traje del segundo Robin permanece ahora en una solitaria vitrina de la Batcueva como permanente recuerdo de la tragedia, como símbolo de los fallos que Batman no puede permitirse. El Caballero Oscuro ya nunca más estará seguro de contar con los demás en su misión, retrayéndose aún más en sí mismo por miedo a poner en peligro a otros. Así pues, el personaje de Jason se ha convertido en un punto de referencia vital de nuevos e interesantes aspectos en la personalidad de Batman.

Pero, tras casi veinte años de comics con frecuentes referencias a la tragedia de Jason, el personaje volverá al primer plano de la actualidad, y una vez más, va a generar polémica. Una polémica nunca antes vista e indudablemente justificada esta vez. Y es que, en ocasiones, parece que la historia fuera cíclica. El mismo deseo de llamar la atención que Dennis O´Neil albergaba en 1988 vuelve a DC Comics en el siglo XXI, esta vez con el editor Dan Didio como responsable. Si la historia de O´Neil trajo consigo un cambio que hizo más interesante el status quo de Batman, esta vez el golpe de efecto será descaradamente zafio y estúpido, denotando una muy preocupante falta de ideas.

Para desesperación de la gran mayoría de aficionados, Jason Todd resucita. Se trata de una monumental estupidez que solamente puede entenderse como una llamativa y grosera maniobra comercial que no lleva a ningún lado. Con su muerte, el personaje cumplía perfectamente su función en el universo batmaniano, y se elimina ahora sin razón alguna uno de los principales pilares del status quo de Batman. El guionista Judd Winick es el encargado del desarrollo del arco argumental que lo contará todo: Under the Hood. Dejando aparte la infame decisión sobre la resurrección, nos encontramos con unos números aceptablemente escritos, con una correcta caracterización de los personajes y un atractivo grado de suspense. El nuevo Jason Todd es ahora Capucha Roja, un justiciero violento e implacable que asesina sin piedad. Descubriremos que su odio por Batman se debe a que no entiende por qué el Caballero Oscuro no ha sido capaz de acabar de una vez por todas con quien le asesinó tan brutalmente: el Joker. En Batman Annual #15 seremos testigos de la desafortunada y muy manida explicación sobre la resurrección de Jason, muy relacionada con los acontecimientos cósmicos que dan origen a la Crisis Infinita en el universo DC.



En cuanto a las adaptaciones del mundo de Batman para otros medios, Jason Todd no ha aparecido en ninguna de ellas. Sin embargo, muchos de los rasgos de su personalidad pueden verse en el Robin cinematográfico de Batman Forever (1995). Aunque el personaje responde al nombre de Dick Grayson y comparte su origen circense, su carácter marcadamente rebelde e impulsivo corresponde a la actitud de Jason en el comic. El Robin de la pantalla grande muestra una actitud vengativa que recuerda a la excesiva beligerancia de Jason con los villanos. Esta situación es consecuencia del deseo de los responsables del film de crear un Robin mezclando características de sus distintas encarnaciones en el comic, intentando adaptar al personaje a los tiempos con una caracterización pretendidamente más moderna.

Puede citarse también el caso del Robin que, en el new look de Batman: The Animated Series, aparece como Tim Drake. A pesar del nombre, el chico comparte con Jason su origen, con su padre como víctima de Dos Caras; y su muerte a manos del Joker, relatada en la película de animación Batman Beyond: El regreso del Joker.

En la más inmediata actualidad, parece ser que Jason Todd seguirá dando que hablar en el comic. Las últimas noticias apuntan a que podría ser protagonista de nuevas maniobras comerciales, tristemente habituales en los últimos tiempos. Sin embargo, en la mente de todo aficionado, Jason permanece como la referencia que siempre debió ser. Un siniestro traje vacío en la Batcueva, al que un torturado Batman mira continuamente con desconsuelo.

Por Jorge González Román

BATMAN 70 ANIVERSARIO EN EL CLUB BATMAN

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

10.5.09

LA RESURECCIÓN DE RA'S AL GHUL

Guión: Peter Milligan, Grant Morrison, Fabian Nicieza, Paul Dini y Keith Champagne.
Dibujo: Don Kramer, Jason Pearson, Tony Daniel, David Lopez, Freddie Williams II, Ryan Benjamin...
Portada: Adam Kubert.
256 páginas a la venta en USA el 6 de mayo.

Recopila los números: BATMAN ANNUAL #26, BATMAN #670-671, ROBIN #168-169, ROBIN ANNUAL #7, NIGHTWING #138-139 y DETECTIVE COMICS #838-839.

Ra´s Al Ghul ha vuelto... pero ¿qué tiene que ver su regreso con Damian?
Batman, Robin y Nightwing tendrán que combinar sus habilidades para llegar al fondo de estos interrogantes y detener sus planes.

C&TM DC COMIC

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

27.4.09

JASON TODD - CON ÉL LLEGÓ LA POLÉMICA - BATCAVE - ACTUALIZACIONES

Club Batman Website
"El caso de Jason Todd es especialmente llamativo dentro del universo batmaniano, pues hablamos de un personaje que suscita en el lector muy distintas sensaciones según la época del comic en que nos encontremos. Si hemos de citar un elemento que haya levantado polémica entre los aficionados, entre los primeros puestos se encuentra sin duda este personaje. Su trayectoria en los comics de Batman ha sido especialmente tormentosa, y casi todos los acontecimientos producidos en torno a él han sido motivo de reacciones encontradas entre los fans, que casi nunca se han sentido a gusto con el tratamiento otorgado al segundo de los jóvenes que llegaron a convertirse en Robin".


Pincha aquí para acceder al artículo completo realizado por Jorge González Román.

No olvides visitar las historias de...


C&TM DC COMICS

22.4.09

DICK GRAYSON - EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA

Club Batman Batcave
Dick Grayson es Robin y siempre lo será. No es el Robin que han conocido los lectores más jóvenes de los cómics de Batman, no. Tampoco es el Robin con el que crecerán los nuevos aficionados al noveno arte. Pero es el Robin de siempre, el primero, el original. Dick Grayson sentó las bases de lo que debía tener cualquiera que aspirase a ser el ayudante de Batman. Después de llevar el uniforme nada menos que 44 años, algo sabrá de lo que hay que tener. Pero Dick Grayson no acaba en Robin. Cuando sintió la necesidad de dejar de ser un niño, se unió a los Jóvenes Titanes. Después dejó de ser Robin para pasar a convertirse en Nightwing y ya era un adulto. Incluso vistió la capucha de Batman por un tiempo breve, antes de volver a ser Nightwing. Lo que nadie puede dudar es que Dick Grayson es uno de los personajes más importantes de los mitos de Batman... y mucho más que eso a la vez.


Robin, y por tanto Dick Grayson, es uno de los primeros personajes recurrentes en aparecer en las historias de Batman. Su primera aparición se produjo en el número 38 de ‘Detective Comics’, apenas once números después de que debutara el propio Señor de la Noche. No está del todo claro cómo surgió Robin, ya que los relatos de sus padres de ficción son contradictorios. Bob Kane se atribuyó la idea, en colaboración con el guionista Bill Finger. “Pensé que todo chico joven quería ser como Robin. En lugar de esperar a crecer para convertirse en un superhéroe, querían serlo ya”, explicó en su autobiografía ‘Batman & Me’. Si Batman era como Sherlock Holmes, Robin iba a ser su Watson. El nombre de Robin, según Kane, se le ocurrió a él como homenaje a Robin Hood, mientras que el de Dick Grayson salió de la mente de Finger como homenaje a la novela policíaca de comienzos del siglo XX.

Este es el relato, digamos, oficial. Pero Jerry Robinson, guionista también de los primeros años de Batman, se atribuyó igualmente parte del mérito. Según Robinson, sí fue Kane quien pensó en dar un compañero a Batman, pero según ha explicado quería darle un traje de superhéroe alejado de la línea realista del primer año de vida del protector de Gotham, más superheroico que detectivesco, y un nombre de origen mitológico (“creo que uno de los nombres en los que pensaba era Mercurio”, explicó Robinson). El guionista asegura que la idea de darle el nombre de Robin Hood fue suya, y que fue a partir de que ese nombre fuera definitivo cuando se decidió adaptar el disfraz del aventurero de Sherwood. Robinson se atribuye el toque final: la inclusión de la R en el pecho del disfraz.

¿Cuál de las dos versiones es la real? Sólo quienes crearon a Robin saben la verdad. Lo que sí se sabe es que Dick Grayson y Robin tuvieron que librar una última batalla antes de nacer. El editor Jack Liebowitz, jefe de Bob Kane en aquella época, no le quería en el cómic, pensaba que Batman estaba mejor solo y que las madres se quejarían al ver a un niño peleando con criminales. “¿Por qué no lo probamos por un número? Si no te gusta, lo eliminamos”, le dijo a Liebowitz. Aquel número dobló las ventas de ‘Detective Comics’ y Robin se quedó para siempre en los mitos de Batman. Acababa de nacer el Dúo Dinámico, que es como se llamó desde entonces a la pareja formada por Batman y Robin.


En su primera aparición ya se relató el origen del nuevo héroe. Dick Grayson es un joven acróbata de circo que trabaja al lado de sus padres. Juntos son los Grayson Voladores. Una noche, el chico escucha a dos matones intentando extorsionar al dueño del circo. Poco después, y tras la negativa del circo a pagar por esta protección mafiosa, sus padres mueren en un atentado. Alguien cortó sus cuerdas y cayeron al vacío. Aparece Batman y Dick señala al asesino de sus padres: Tony Zucco. Batman ve en el pequeño Dick su propia tragedia personal y le acoge como su pupilo. No pasa mucho tiempo hasta que le revela su identidad secreta y le ofrece trabajar para él. Y poco después, ambos consiguen capturar a Zucco. El relato de este origen encontró una versión más completa y actualizada en la saga ‘Batman Año Tres’, publicada en 1989 en los números 436 y 439 de ‘Batman’. La recreación de la historia, que tiene lugar después de la muerte de Jason Todd y con Dick ya convertido en Nightwing, se desencadena por la liberación de Tony Zucco, que ha cumplido su pena de prisión. También se descubren nuevos detalles sobre estos hechos en ‘Dark Victory’.

El personaje se mantuvo más o menos invariable en las décadas de los 40, 50 y 60. Dick seguía siendo el mismo chaval tan divertido como responsable, el compañero de aventuras de Batman y el toque de color en las historias del Caballero Oscuro. Tal fue su éxito desde el principio que entre 1947 y 1952 tuvo aventuras por separado en la revista ‘Star Spangled Comics’. En 1964, Robin dio un paso más en su carrera: fue uno de los miembros fundadores de los Jóvenes Titanes, una especie de Liga de la Justicia adolescente de la que formaban parte Aqualad, Kid Flash, Speedy y Wonder Girl, contrapartidas de menos edad de los principales héroes del Universo DC. Como todos los personajes de cómic en aquella época, el desarrollo dramático se limita a su origen. Después importaban más las historias de aventuras que los giros realistas que pondría de moda Marvel en los años 60.


Al igual que para Batman, 1966 es un año importante para la historia de Robin y Dick Grayson. La exitosa serie de televisión de los años 60 nunca tuvo a Robin en su título, pero era un show de dos, del Dúo Dinámico. Este Dick Grayson era muy similar al de los cómics de las décadas precedentes. El papel de Robin era el primero que interpretó Burt Ward en el mundo de la televisión y quedó encasillado para siempre. Aunque en el momento en que se estrenó la serie Ward tenía 21 años, encajó a la perfección como un adolescente de quince años gracias a su estatura. Ward salió en los 120 episodios de la serie y pronunció 320 veces la palabra “holy” (“santo”), una expresión que acabó por convertir en seña de identidad de su personaje. “Hicimos una serie familiar. Estaba orientada a los padres, a los niños, a los adolescentes, todavía el mundo podía ver nuestra serie”, explicó Ward.

A la finalización de la primera temporada, los productores dieron un paso más y apostaron por una película en la que Batman se enfrentase a cuatro de sus principales enemigos. Robin estuvo a su lado, pero como Dick Grayson no tenía diálogo en pantalla. Importaba el héroe, pero su alter ego no demasiado. En 2003, Ward volvió a unirse a Adam West para interpretar un divertido experimento: ‘Return to the Batcave: The misadventures of Adam and Burt’. Los dos actores se interpretan a sí mismos, tratando de encontrar el Batmóvil de la serie que ha sido robado. A pesar de que su nombre está claramente asociado a Robin, Burt Ward no fue el primer actor en darle vida en la pantalla. Los dos seriales de Batman de los años 40 ya contaron con su compañero. En 1943, el actor escogido fue Douglas Croft y en 1949 (serial titulado ya ‘Batman and Robin’) John Duncan. Dick Grayson no tenía demasiada importancia como personaje en ninguno de los dos.


En los años en los que la serie tenía éxito se multiplicaron las alusiones al carácter homosexual de Robin, algo que nunca ha tenido por mucho que los polemistas se lo quisieran encontrar. De hecho, en los años 40, DC Comics ya quiso enterrar cualquier intento de tergiversar la sexualidad del personaje creándole un interés romántico: la primera Bat-Girl, sobrina de Batwoman. En la serie de televisión, no obstante, no se buscó una pareja para Robin, sino para Batman. Primero Catwoman y después la segunda Batgirl, Barbara Gordon, la sobrina del comisario, ocuparon ese lugar. Dick seguía sin pareja conocida, algo que en el cómic no llegó hasta su relación con Starfire, compañera en los Titanes. Pero, ironías de la vida, su verdadero amor siempre ha sido Barbara Gordon (un amor magníficamente descrito en el annual de 2007 de ‘Nightwing’, publicado en España en el número 3 de la colección del héroe editada por Planeta). Dick también ha mantenido romances con la Cazadora y con Bette Kane, Flamebird, el personaje nacido en el nuevo universo DC tras la ‘Crisis’ como contrapartida de la Bat-Girl original.

Dick creció y dejó Gotham para ir a la Universidad, pero eso no acabó con el personaje de Robin aunque sí en cierta medida con el Dúo Dinámico. Robin seguía siendo una parte importante de las aventuras de Batman, pero el tono más oscuro de sus historias adquirido a partir de la década de los 70 convertía al Chico Maravilla en un elemento accesorio y muchas veces prescindible. Por eso, Robin empezó de nuevo a protagonizar sus propias aventuras en solitario dentro de ‘Detective Comics’. Poco a poco, Dick se sintió alejado de Batman en sus métodos para luchar contra el crimen y acabó por renunciar al traje de Robin. En el universo anterior a la ‘Crisis en Tierras Infinitas’ fue una despedida nada traumática, pero después de la saga que cambió el Universo DC para siempre se hizo una nueva interpretación: fue Batman quien decidió que Dick, poco centrado en sus estudios y sí en su labor como líder de los Titanes, dejara de ser Robin.


Esa fue la génesis de Nightwing. Tras dudar sobre su futuro como luchador contra el crimen y pensar incluso dedicarse a la abogacía, es Superman quien le sugiere la nueva identidad que puede asumir. El guionista Marv Wolfman es el encargado de llevar a Dick hasta la edad adulta con su nueva máscara, que se ve por primera vez en el número 44 de ‘Tales of the New Teen Titans’, editado en 1984. Su relación aquellos años con Batman pasa por sus peores momentos. Dick no acaba de entender que Bruce Wayne acoja a un nuevo muchacho para convertirse en Robin, Jasón Todd. La relación se reveló aún más tensa cuando el Joker acaba asesinando a su sucesor en la Batcueva. Pero poco a poco Dick va preocupándose más por Bruce, al que ve solitario y cada vez más arriesgado en su trabajo de vigilante. Su relación se normaliza casi por completo con la llegada del tercer Robin, Tim Drake, al que Dick apadrina abiertamente.

Llegamos así a la publicación de ‘Knightfall’, la saga en la que Bane rompe la espalda de Bruce Wayne y éste se ve obligado a ceder el manto del murciélago. Pero no a Dick, lo que provoca un nuevo distanciamiento entre maestro y pupilo. “Este lugar ya no se parece a mi hogar”, llega a decir Nightwing cuando Robin le introduce en la Batcueva para buscar al nuevo Batman, a un Jean Paul Valley que ha perdido los papeles por las enseñanzas que recibió para convertirse en Azrael, el ángel de la muerte. Cuando Bruce Wayne regresa a Gotham para enfrentarse a Jean Paul, Dick se une sin dudarlo a su mentor y al nuevo Robin. Es mucho mayor la lealtad que siente por Bruce que el rencor que le pueda tener por sus decisiones de años anteriores. Batman, Nightwing y Robin derrotan a Azrael (que se convertirá más adelante en aliado del Caballero Oscuro) y las diferencias entre ambos quedan zanjadas.


Bruce decide que todavía no está listo para retomar su identidad de vigilante y deja la capa y la capucha, esta vez sí, en manos del hombre que entrenó desde niño para sucederle. Dick Grayson por fin se convierte en Batman. Es octubre de 1994. “No puedo reemplazarte, Bruce, pero mentiría si no dijera que será genial sustituirte”, dice Dick al ponerse la capucha por primera vez. Pero no deja de ser un relevo temporal y todos lo saben. En enero de 1995, Bruce Wayne vuelve para retomar la vigilancia de Gotham. En ese tiempo, Dick se enfrenta a Killer Croc, el Señor de las Ratas, el Cobrador (Jean Paul Valley le marcó el pecho con el símbolo del murciélago en su etapa como Batman y éste busca venganza, sin saberlo, sobre un Batman diferente), Scarface y, sobre todo, a Dos Caras. Y es tras el regreso de Bruce cuando él y Dick mantienen la primera conversación sincera y profunda en años. “Moriría por ti, Bruce”, le dice Dick. “Pero no podía pedírtelo”, le responde Wayne. Con esa conversación, se recupera para siempre la relación de padre e hijo que presidió los primeros años de Batman y Robin.

Mientras Dick se alejaba y acercaba de la sombra de Batman, Robin jugaba sus bazas en el mundo del cine y la televisión. Salió perdiendo en la del cine, porque el personaje no consiguió formar parte de la adaptación que dirigió Tim Burton en 1989. Steve Englehart había escrito un guión, que finalmente no se utilizó, en el que Robin moría en la primera escena del filme. “Imaginé que todos los críticos comenzarían sus reseñas diciendo ‘esto no es la serie de televisión, ¡han matado a Robin!’”, explicó el guionista años atrás. Burton llegó a pensar en incluir a Robin con el rostro de Ricky Adison Reed (un actor prácticamente desconocido entonces y que ya no se dedica al mundo de la interpretación) pero consideró que la presencia del personaje no era necesaria. También se cayó de una de las primeras revisiones del guión de ‘Batman vuelve’. En esa ocasión se rumoreó que iba a ser interpretado por Marlon Wayans, un actor negro.


Los malos presagios se convirtieron en una triste realidad. Joel Schumacher le incorporó en ‘Batman Forever’. Pero aunque se llamaba Dick Grayson, en realidad se parecía mucho más a un Jason Todd veinteañero. El actor Chris O’Donnell no incorporó nada de lo que hizo de Dick un personaje querido a lo largo de décadas, todo lo contrario. Creó un joven resentido y vengativo, muy poco respetuoso (hasta la escena final) con los ideales de Batman y demasiado rebelde. De la esencia del Robin original sólo quedó su origen circense (aunque aquí era Dos Caras y no Tony Zucco el responsable de la muerte de sus padres), el nombre y los colores del traje. Nada más. Y eso se agravó en ‘Batman y Robin’, donde el incluso el traje quería parecerse más al de Nightwing que al de Robin. La rebeldía de Dick creció hasta el punto de querer volar solo, de rechazar la cruzada de su mentor y de sentirse tentado de aliarse con Hiedra Venenosa. Uno de los muchos sacrilegios del Batman de Schumacher.

Christopher Nolan ya ha asegurado que Robin no aparecerá en la nueva saga cinematográfica de Batman mientras él sea su director. El motivo, que su protagonista es un Batman principiante, por lo que Dick Grayson sería, en ese universo, demasiado joven para luchar contra el crimen. Pero la decisión parece tener una razón mucho más de fondo, como así lo dio a entender Christian Bale al afirmar que, si aparece Robin, él lo deja. Dick estuvo a punto de encontrar acomodo en la televisión, con un proyecto titulado ‘The Graysons’, que se iba a centrar en los años anteriores a su bautizo como superhéroe. Pretendía ser a los mitos de Batman lo que ‘Smalville’ ha sido para los de Superman. Pero el proyecto se quedó en la fase preliminar y ahora espera en un cajón de Warner a que alguien se acuerdo del personaje en el futuro.

A pesar de ese último revés, las cosas le fueron mucho mejor al Chico Maravilla en la televisión. La serie de animación de los 90 se acordó de él desde el principio y aunque Tim Drake ya era Robin en los cómics, el elegido para acompañar a Bruce Wayne en esta interpretación del mito fue el original, Dick Grayson. Eso sí, con el nuevo traje de Robin y con apariciones no tan frecuentes como estaban acostumbrados los aficionados del cómic. Bruce Timm, uno de los productores de la serie, defendía a un Batman solitario, pero la cadena sabía que era una buena baza para enganchar a la audiencia juvenil. Doblado por el actor Loren Lester, el personaje alcanzó su mejor momento en el doble episodio ‘Robin’s reckoning’, recreación del enfrentamiento con el asesino de los padres de Dick Grayson, Tony Zucco. En la segunda temporada, la serie cambió su nombre por el de ‘The Batman and Robin Adventures’, dejando claro que el personaje cobraba mayor importancia.

En la tercera temporada, la que redefinió el aspecto visual de los personajes, Robin pasó a ser Tim Drake, pero Dick Grayson volvió a aparecer, esta vez ya como Nightwing. Robin volvió a tener su oportunidad en el mundo de la animación con la serie ‘Teen Titans’. Con un estilo más moderno e infantil, la serie no hacía especial hincapié en las identidades secretas de los héroes y, de hecho, no se llega a mencionar en ningún momento que este Robin sea Dick (mención que sí se llega a hacer en uno de los números de la adaptación al cómic de dicha serie, ‘Teen Titans Go’). La voz de Robin en esta serie es de Scott Menville. Su personalidad está mucho más cercana a la del héroe maduro de los días previos a la creación de Nightwing que al niño que aparenta ser en la pantalla.


En ‘The Batman’, la serie de animación de esta última década, Robin tarda mucho en aparecer. De hecho, Batman consigue antes la ayuda de Batgirl que la del Chico Maravilla Robin llega a la serie en la cuarta de las cinco temporadas que tuvo, justo cuando ‘Teen Titans’ fue definitivamente cancelada y el personaje quedó libre para su uso. Estas temporadas están marcadas por la reunión de Batman con otros personajes del universo DC, por lo que no hay mucho margen para explorar el personaje de Robin. Esta interpretación es la más joven del héroe que se ha visto en la pantalla y, de hecho, buena parte de sus intervenciones son para establecer una relación de competitividad con Batgirl, como si estuvieran optando a ser el ayudante juvenil predilecto de Batman. Nightwing llegó a aparecer en esta serie, en un relato futuro. La voz de Dick y Robin es la de Evan Sabara, mientras que la de Nightwing pertenece a Jerry O’Connell.

Mientras Robin se abría camino en la pequeña y en la gran pantalla, Nightwing avanzaba en el mundo del cómic. DC decidió darle su propia serie en 1996, una serie que acaba de ser cancelada en Estados Unidos el pasado mes de febrero. Dick decide trasladarse a Bludhaven, una ciudad muy cercana a Gotham. Así los guionistas le tienen a mano cuando le quieran hacer intervenir en las aventuras de Batman, pero con la autonomía suficiente como para protagonizar su serie sin la interferencia continua del Señor de la Noche. Mientras Nightwing vigila las noches de esta ciudad, y tras pasar por otros empleos, Dick se convierte en agente de policía. Poco después, Nightwing se convierte en el líder de los Outsiders, del mismo modo que Batman lo había sido años atrás.

Los últimos pasos de Dick en el cómic han sido algunos de los más oscuros que ha vivido en su carrera. Poco a poco se fue difuminando la línea entre el policía y el vigilante y acabó despedido del Cuerpo de Bludhaven. Después participó de forma pasiva en el asesinato del líder mafioso Blockbuster, lo que le llevó a sentirse culpable por haber quebrantado la única norma que le impuso Batman en su adiestramiento: no matar. Dick le acaba confesando a Bruce su pecado justo antes de la saga ‘Crisis Infinita’. En ella, Nightwing iba a morir. O al menos esos eran los planes de DC, que al final recularon y convirtieron la escena en la que aparentemente se sacrificaba para salvar a Batman en una herida casi mortal de la que se recuperó junto a Barbara Gordon.

Aunque quiso matarle, DC ha decidido confiarle a Nightwing un papel muy activo en su universo, aunque todavía está por ver por cuánto tiempo. En palabras de Phil Jiménez (guionista y dibujante de varios proyectos recientes con los Titanes como protagonistas), es “el líder natural del Universo DC” por las enormes conexiones que tiene con la mayoría de los héroes de esta editorial. Envuelto permanentemente en las aventuras de Batman, en los Outsiders y de nuevo en un grupo de Titanes, y en su nueva vida en Nueva York. Visto todo lo que le ha sucedido a Dick Grayson en los últimos treinta años, el futuro le puede deparar cualquier cosa.

Juan Rodríguez Millán

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

30.3.09

DICK GRAYSON, EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA - BATCAVE - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE

Club Batman Batcave
En la sección Batcave de la página web del club puedes encontrar un nuevo artículo realizado por Juan Rodríguez Millán titulado...


DICK GRAYSON, EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA

Un amplio recorrido por la historia de Dick Grayson como Robin y Nightwing.

Pincha aquí para su lectura.
No olvides visitar...
-“TODOS NECESITAMOS UN AMIGO”: LA HISTORIA DE JIM GORDON
-LESLIE THOMPKINS: UN POCO DE LUZ PARA UN CABALLERO OSCURO

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

20.2.09

BATMAN FAMILY - ESTATUA MULTIPARTE 1 - ROBIN & CATWOMAN


Diseñada por Andy Kubert y esculpida por Oluf Hartvigson.
A la venta en USA el 14 de octubre.

Batman y sus aliados se unen en este team-up de cuatro piezas a la venta en tres partes para formar una única estatua.
DC Direct muestra este mes la primera parte de esta gran estatua con Robin y Catwoman sobre una gárgola, la segunda parte tendrá a La Cazadora y Nightwing y la tercera contará con Batwoman y el Comisario Gordon.
Las bases de cada figura se unen para formar una imagen de Batman Family en una azotea con vistas a la ciudad de Gotham. Cada una de las tres partes incluye una pieza de la cuarta parte de la escena que puede montarse fácilmente para formar a Batman, que se cierne en la parte de atrás de la escena.
Se trata de una edición limitada, pintada a mano en porcelana fría y con certificado de autenticidad.

© DC Comics


BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

14.2.09

SIETE DÉCADAS VIGILANDO GOTHAM - BATMAN 70 ANIVERSARIO

Todo comenzó con sólo seis páginas. En el número 27 de ‘Detective Comics’, un muchacho de apenas 19 años que firmaba como Rob’t Kane presentaba una historia titulada ‘El caso del sindicato químico’. El protagonista de esas seis páginas era The Bat-Man. Y la historia del cómic cambió para siempre con este pequeño y en apariencia modesto relato. Había nacido en él uno de los héroes más longevos del noveno arte, un icono, un personaje que ha llegado a casi todos los rincones del mundo. Han pasado ya casi 70 años desde que Batman patrullara por primera vez las calles de Gothan City (como curiosidad cabría recordar que en aquellos primigenios días Gotham no existía y la ciudad de fondo era Nueva York). Casi 70 años de vigilancia ininterrumpida. Mucho ha cambiado el personaje desde aquellos primeros días, pero su esencia sigue muy presente.

No deja de ser curioso que Batman naciera por dinero. No fue una inspiración espontánea de un creador, sino un encargo. E igualmente curioso es que todo sucediera por el éxito de Superman. El Hombre de Acero nació en 1938 y fue un éxito inmediato para la editorial National Allied Publications, que con el paso de los años pasaría a llamarse DC. Vince Sullivan, su editor en jefe, buscaba un nuevo héroe que siguiera el camino abierto por Superman y dejará aún más dinero en sus arcas. Y entre los dibujantes a los que tentó con la idea se encontraba Bob Kane. Sullivan le dijo que los autores del último hijo de Krypton ganaban con él 800 dólares a la semana. Kane, apenas lograba llegar a 50 dólares. Y soñando con un éxito parecido, comenzó el proceso de gestación de Batman.

Kane siempre ha reconocido que la mayor influencia para su personaje fueron los dibujos de la maquina voladora de Leonardo da Vinci. De ahí cogió el aspecto básico de Batman y la capa con forma de murciélago. El Zorro fue la segunda influencia. Y más concretamente la caracterización cinematográfica de Douglas Fairbanks en ‘La marca del Zorro’. La identidad secreta de un millonario, la ausencia de superpoderes, la guarida oculta tras su vivienda y la perfección atlética del Zorro tuvieron su reflejo en la creación de Kane. Pero faltaba el toque final, que vendría de una película muda de 1926: ‘The Bat’. En ella, el villano llevaba una máscara con forma de murciélago. Para rematar el diseño, Kane solicitó ayuda a su amigo Bill Finger, quien acabó de dar a Batman el aspecto que vio la luz en mayo de 1939.

El nuevo personaje fue un éxito inmediato porque combinaba lo mejor del mundo detectivesco que había dominado el cómic hasta finales de los años 30 (La Sombra o Dick Tracy, entre otros) y del nuevo universo de los superhéroes. El éxito, eso sí, no sorprendió del todo a Kane. “Muchas veces, sobre todo al principio, no sabes cómo van a salir las cosas, pero tenía la sensación de que si no se convertía en algo tan grande como Superman, estaría muy cerca”, confesó Kane años después. Aunque ‘Detective Comics’ continuó incluyendo historias de Batman, el héroe contó con revista propia desde la primavera de 1940 y en 1943 se comenzó a publicar un nuevo título, ‘World’s Finest’, donde compartía cartel con Superman. Todo iba sobre ruedas.

Poco a poco se fueron definiendo las características esenciales del personaje. Lo primero fue su origen que, aunque hoy todo el mundo lo conozca, no se publicó hasta casi un año después de la creación de Batman. Bruce Wayne, siendo niño, ve cómo un ladrón asesina a sus padres. En ese momento, jura dedicar su vida a perseguir criminales. Para ello, lleva su mente y su cuerpo hasta los límites humanos y se convierte en el mejor detective del mundo. Un murciélago que entra por su ventana le da la clave para inspirar el terror en los corazones de los malhechores. Batman, que en sus primeras aventuras llegó a usar armas de fuego, decide que el respeto a la vida presidirá sus acciones y se prohíbe a sí mismo matar.



El primer cambio radical en la vida de Batman llega muy pronto, en 1940. Robin entra en su vida. Para muchos, darle a nuevo héroe un sidekick fue lo que permitió su supervivencia en los años posteriores, en una etapa en la que los americanos buscaban modelos de conducta para sus jóvenes. La introducción de un héroe juvenil le dio a Batman el papel de padre y mentor, mientras que Robin le daba a la serie un tono más aventurero que en los inicios. Robin, un joven acróbata de circo llamado Dick Grayson que también presencia el asesinato de sus padres, apelaba directamente a los lectores más jóvenes. Si Batman triunfó porque cualquiera se puede identificar con un hombre sin superpoderes, la inclusión de Robin reafirmó esa idea para los más jóvenes.

Parte del éxito de Batman hay que atribuírsela también a su galería de villanos. Hasta la llegada de los superhéroes, Dick Tracy no tenía igual en este terreno, pero las mentes de Kane, Finger, Jerry Robinson o Dick Sprang fueron creando poco a poco todo un elenco de personajes inolvidables para el universo de Batman. En apenas cinco años, el Joker, Catwoman, Dos Caras o el Pingüino ya tenían un hueco en el universo de Batman. Aquello de que un héroe es más grande cuanto más grandes son sus oponentes se cumple a la perfección en la mitología de Gotham City.

Batman era un personaje nacido en una época en la que todavía estaba muy presente la gran depresión económica y pronto vio cómo otro gran acontecimiento histórico marcó su devenir. La Segunda Guerra Mundial llevó a Batman a luchar contra nazis, fascistas y japoneses, a ver cómo sus portadas se convertían en un reclamo gubernamental más para comprar bonos de guerra. Al final del conflicto bélico, Batman gozaba de una popularidad tremenda y dio el salto tanto a los seriales cinematográficos como a las tiras de prensa. La Edad de Oro del cómic de superhéroes era una realidad y la Guerra había contribuido a ella de una manera muy relevante, porque dio al mundo los héroes de ficción que ansiaba tener. Pero está situación idílica duró poco, muy poco.

Antes incluso de llegar a los años 50, el cómic de superhéroes se encontró con un poderoso enemigo que comenzaba a dominar los gustos de los lectores: la ciencia ficción. Muchos superhéroes cayeron en el olvido y sus revistas se vieron canceladas. Batman fue uno de los pocos que siguió adelante, con menos ventas pero con cierta relevancia todavía. Su supervivencia tuvo como efecto inmediato la adopción de las nuevas preferencias. Al final de la década, historias que llevan a Batman al antiguo Egipto a la Roma del César, visitas de alienígenas y enfrentamientos con los robots más sofisticados se habían apoderado por completo de su universo. La fantasía desenfadada arrasa por completo el tono oscuro de los inicios.

La popularidad del cómic era cada vez mayor en Estados Unidos, pero al mismo tiempo crecía la preocupación en otros sectores de la población por la influencia negativa que el cómic pudiera tener en niños y jóvenes. Esta paranoia alcanzó su cenit con la publicación en 1954 del libro ‘La seducción del inocente’, del psiquiatra neoyorquino Frederic Wertham, quien estaba convencido de que la violencia de los cómics era una de las causas de la delincuencia juvenil. Entre los ejemplos negativos que las viñetas daban a los niños, según Wertham, estaba la homosexualidad de Batman y Robin. “Sólo alguien ignorante de los fundamentos de la psiquiatría y de la psicopatología del sexo puede dejar de observar la sutil atmósfera de homoerotismo que impregna las aventuras del maduro Batman y su joven amigo Robin”, argumenta Wertham en su libro.

Si el senador McCarthy inició la famosa caza de brujas contra los comunistas en todas las esferas sociales norteamericanas, el cómic vivió un suceso parecido con la investigación que emprendió en 1954 el Comité del Senado para la Delincuencia Juvenil. Estes Kefauver fue su cabeza visible y uno de los nombres más odiados desde entonces por la industria del cómic. La Comisión concluyó que la relación establecida por Wertham no tenía una base científica sólida, pero obligó a la industria del cómic a la autocensura. Nació el Comics Code Authority. No se podía mostrar a policías, jueces o gobiernos en actitudes deshonestas, el mal nunca podía triunfar sobre el bien. Alusiones sexuales, incluso sensuales, estaban prácticamente prohibidas, como también mención alguna del incesto o el adulterio. Incluso usar la palabra “crimen” tenía importantes restricciones.

Con esa represión autoinducida por la industria del cómic, el mundo de Batman no podía ser en absoluto el de los primeros años. Los villanos clásicos comenzaron a desaparecer y pocos de los creados en esos años perduraron en el tiempo (el Espantapájaros es quizá la más honrosa excepción). Para acabar con las especulaciones sobre la homosexualidad de los héroes, DC Comics inventó a Batwoman como interés romántico de Batman. El rojo y amarillo chillón de su uniforme ya dejaba bien claro que el tono oscuro había pasado a la historia. Para despejar todas las dudas, la sobrina de Batwoman, la primera Bat-girl, llegó para enamorar a Robin. Amores, eso sí, muy castos y puros para no sobrepasar las exigencias del nuevo código de autocensura. Y con ese código llegaron los años más caricaturescos de Batman, en los que el Bat-perro o Bat-mito (un duende de otra dimensión que se viste como el héroe de Gotham) adquirieron protagonismo. La ‘Batman Family’ había nacido.



La ausencia de contenidos serios y la proliferación de personajes sonrojantes se prolongó hasta casi la mitad de los años 60. Esta etapa coincidió además con la aparición del universo Marvel en todo su esplendor. Mientras Stan Lee creaba a Spider-Man, los 4 Fantásticos, Hulk o la Patrulla-X y daba al cómic de superhéroes una nueva y magnífica dimensión, Batman se debatía en un limbo extraño, en un devenir sin rumbo fijo. El punto de inflexión sería 1964. Batman, que se había publicado ininterrumpidamente desde 1939, corría por primera vez un serio riesgo de que su revista desapareciera. “Os voy a dar seis meses con esto. Si lo levantáis, perfecto. Si no, lo vamos a cancelar”, le dijo el editor en jefe de DC en aquellos días, Irwin Donenfeld, a Carmine Infantino y Julius Schwartz. Este dramático momento fue el nacimiento del llamado ‘new look’.

Schwartz se convirtió en el editor de los títulos de Batman y cambió todo lo que pudo. La modificación más visible fue en el traje del héroe: el murciélago sobre su pecho contaba ahora con un óvalo amarillo. La Batcueva cambió, al igual que el Batmóvil, nació el teléfono rojo con el que Batman se comunicaba con el comisario Gordon. ¡Incluso Alfred, el fiel mayordomo de Bruce Wayne, moría en una de las historias! Los villanos más clásicos, empezando por el Joker, volvían a las páginas de Batman, como también las tramas detectivescas. Había que enterrar el tono de los últimos años. El terremoto se llevó por delante muchos de los cimientos de los mitos de Batman en sus primeros 25 años de vida. Pero funcionó. No para devolver los tiempos de esplendor, pero sí para garantizar su supervivencia en unos años difíciles.

Pero las mayores consecuencias del ‘new look’ todavía estaban por llegar. Y no tardaron mucho, apenas dos años. La renovación de la mitología de Batman fue el germen de la famosa serie de televisión de los años 60, la que provocó una inmensa bat-manía en Estados Unidos, una fiebre por el personaje como se vieron pocas en el siglo XX. La versión televisiva de Batman apostaba por un tono cómico y autoparódico, decididamente camp, alejado de las pretensiones del cómic de devolver al héroe a sus orígenes oscuros. Hubo que trazar en el cómic un difícil equilibrio para satisfacer a la legión de nuevos lectores que provocó el programa televisivo y los puristas y más fieles lectores. Y, por desgracia, triunfó el influjo de la serie, que contaminó el cómic mientras permaneció en antena.

La incidencia de la serie en el cómic también vino marcada por el protagonismo de algunos personajes. Alfred, muerto poco antes de la serie de televisión, tuvo que regresar a las viñetas por la influencia de la serie. Los productores querían usarle tanto a él como a su sustituta en la Mansión Wayne, la tía Harriet, familiar de Dick Grayson. Quizá para resolver los últimos coletazos de la polémica sobre la homosexualidad de Batman y Robin, la serie introdujo una nueva Batgirl, la hija del comisario Gordon, Barbara, que se hizo rápidamente un hueco en el cómic. La ‘Batman Family’ seguía creciendo.

El fin de la serie en 1968, después de tres temporadas de rotundo éxito sumió al cómic en una gran indefinición. Las consecuencias del ‘new look’ no tuvieron continuidad por la irrupción del Batman televisivo y ahora ninguna de las dos fórmulas se antojaba como la ideal para sacar al personaje del atolladero. DC se vio obligada a tomar nuevas decisiones drásticas y, con la llegada de los años 70, Batman debía reinventarse otra vez. El responsable del Batman definitivo de esta década, el más venerado casi desde los inicios del héroe, fue Neal Adams. Su dibujo intenso, realista, provisto de enfoques nunca vistos antes en el noveno arte, fue toda una revolución. Pero no fue fácil que Adams y Batman se cruzaran.

Después de varios intentos, Schwartz accedió a recibir a este dibujante que quería revitalizar el personaje. “Cuando llegábamos a su oficina, Julie me hizo otra de esas preguntas que ya son historia hoy en día: ‘¿Acaso crees que eres el único que sabe de qué va Batman y que los demás no tenemos ni idea?’. ‘No es que sea yo el único que sabe cómo debería ser Batman, todos los niños americanos lo saben’. Julie sonrió amargamente ante mi respuesta que, por otro lado, era obvia”, recordaba Adams años después. Lo había conseguido: Batman estaba en sus manos.


Pero faltaba la guinda del pastel: el guionista Dennis O’Neil. “Denny entendía a Batman (...). Ya no se trataba de que Batman fuera el protagonista de la historieta, sino que fuimos haciendo una historia del propio Batman”, añade Adams. Todo cambió con ellos. O’Neil y Adams devolvieron a Batman a la noche, le convirtieron en el detective por excelencia que hemos conocido durante tantas generaciones, proporcionaron los villanos más memorables, los clásicos revitalizados y los nuevos como Ra’s Al Ghul. La influencia de ambos duró mucho tiempo, aunque pronto encontraron un relevo de mucha categoría. El guionista Steve Englehart y el dibujante Marshall Rogers no tardaron en hacer suyo el personaje. Entre las dos parejas de creadores había nacido realmente el Señor de la Noche.

Una parte fundamental de ese desarrollo hacia derroteros más adultos fue la desaparición de Robin. Su jovialidad y colorido no encajaban en una Gotham sórdida, oscura y deprimente, así que se optó por lo más sencillo: Dick Grayson crece, abandona Gotham para ir a la universidad y acaba dejando la identidad de Robin y asumiendo la de un nuevo luchador contra el crimen, Nightwing. Englehart no tenía mucho aprecio por el compañero juvenil del héroe y no dudó en arrinconarle. De hecho, en el guión que escribió para una película de Batman que nunca llegó a hacerse, insertó como primera secuencia el asesinato de Robin de un disparo en la cabeza. “Pensé que era importante para vender el concepto de que esto no era la serie de televisión”, explicó años después.

También ayudó en esa evolución más adulta y madura de las historias de Batman la introducción de intereses románticos serios, más allá de maniquíes anteriores como Julie Madison o Vicky Vale. O’Neal y Adams aportaron a Talia, la hija de Ra’s. Englehart y Rogers a Silver St. Cloud. Durante años, los aficionados al personaje han debatido cuál de estas dos mujeres es el auténtico gran amor de Batman y Bruce Wayne. Y si hablamos de mujeres en la vida del héroe de Gotham, no se puede dejar de mencionar a Catwoman, que desde aquella época se convirtió en uno de los personajes más recurrentes de la mitología de Batman y alcanzó una ambigüedad que permitía a los creadores jugar con ella. A veces heroína junto a Batman, a veces villana frente a él. Pero siempre subiendo la temperatura de la historia hasta nuestros días.

A pesar de que las bases estaban sentadas para que la entrada de Batman en los años 80 fuera triunfal, lo cierto es que el efecto fue el contrario. Nadie supo manejar la herencia de estos genios del cómic y la rutina se apoderó de los títulos del Hombre Murciélago. Golpes de efecto, como la introducción de un segundo Robin, no cambiaron mucho las cosas. Había que cambiar la marcha y se tomó la decisión más coherente: entregar el personaje a quien mejor había demostrado entenderle en las últimas décadas. Denny O’Neil se convirtió en el editor de Batman y con él al mando el héroe logró el mayor esplendor de su ya entonces casi cincuentenaria carrera. “Entendí que mi misión era hacer algunos cambios, y que esos cambios fueran gordos y ruidosos”, confesó O’Neil.

Y para cambios grandes se necesitan grandes nombres. La historia de Batman nunca habría sido la misma sin Frank Miller. Tras definir a Batman como “una fuerza de la naturaleza”, Miller se convirtió en el responsable de una de las mejores novelas gráficas jamás publicadas, y no sólo dentro del género de superhéroes, ‘El regreso del Señor de la Noche’. “Batman sólo funciona como personaje si el mundo es esencialmente un lugar malévolo y terrorífico”, dijo mientras trabajaba en la obra. Y ese es el mundo que plasmó, valiéndose de un Bruce Wayne cincuentón que ha abandonado el manto del murciélago. Sin un Batman que patrulle, Gotham se ha vuelto una ciudad aún más oscura. Y su regreso, junto con el de muchos de sus enemigos más relevantes, degenerará en una orgía de violencia.



La influencia de ‘El regreso del Señor de la Noche’ (rebautizada hace poco con su reedición en España como ‘El regreso del Caballero Oscuro’) en el mundo del cómic ha sido enorme y todavía hoy es una de las novelas gráficas más vendidas. Pero no todo el mundo la comprendió. Bob Kane confesó que, tras leerla cinco veces, todavía no había entendido de qué estaba hablando Miller en ella. “Frank es muy político e incluye un montón de simbolismo que no estoy seguro de entender, como las esvásticas en los pechos y el trasero de una mujer”, dijo el creador del héroe, que sí le reconocía a Miller el mérito de “haber devuelto a Batman a los caminos oscuros y misteriosos” en los que fue creado.

La otra gran contribución de Miller al personaje nació tras la macrosaga ‘Crisis en Tierras Infinitas’. DC quiso poner fin sin conseguirlo al caos que había montado con diversos universos paralelos y dotar a sus personajes más emblemáticos de nuevos orígenes. El relato de ‘Año Uno’, está vez con David Mazzucheli a los lápices, comienza con el regreso de Bruce Wayne a Gotham, tras la formación que ha seguido en diferentes lugares del mundo para cumplir con la promesa realizada a sus padres asesinados: luchar contra el crimen y la injusticia. Al mismo tiempo, Gordon es trasladado desde Chicago y tiene que hacer frente a la corrupción policial. Wayne y Gordon se rebelan como almas gemelas con un mismo propósito. Y Miller lo ofrece todo con dosis de realismo y reinterpretando la importancia del murciélago en la cruzada del millonario de Gotham. Entre 1986 y 1987, Miller había cambiado para siempre el universo de Batman.

Un par de años más tarde, en 1989, otro suceso colocaría al vigilante nocturno en la primera plana de la actualidad. DC Comics decidió dejar en manos de los lectores el futuro de Robin. El número 427 de la colección finalizaba con una explosión. Jason Todd estaría en el interior de un almacén con una bomba colocada por el Joker. La editorial habilitó dos números de teléfono, uno para votar por la supervivencia de Robin, el otro por su muerte. Y vencieron los detractores de su muerte por sólo 72 votos de entre más de 20.000 llamadas. “Lo hicimos porque nadie lo había hecho antes. Esa siempre es una razón excelente para hacer algo”, confesó O’Neil, entonces editor de Batman. Pero no a todo el mundo le gustó. “¿Por 70 fans deciden matar a Robin? ¡Eso es absurdo! Suena como un subterfugio”, dijo Bob Kane.

Lo cierto es que, por limpia que fuera la votación, Kane tenía razón y subyace la ambición de acabar con la ‘Bat-Family’ de los años 60. Antes incluso que Robin, DC decidió librarse de Batgirl. El Joker postraba a Barbara Gordon en una silla de ruedas con un disparo en la columna vertebral. EL genio perverso de Alan Moore narró esos acontecimientos, plasmando su visión de Batman y el Joker como dos caras de una misma moneda en ‘La broma asesina’, una polémica obra que no satisfizo del todo a su creador pero que figura entre las más apreciadas por los aficionados. Polémicas al margen, lo cierto es que Batman volvía a estar en la cima y volando en solitario, algo que vendría a confirmar el enorme éxito de la película que se estrenó en 1989, con un héroe atormentado, heredero de la obra de Miller.



Ese tono oscuro ya quedaría impregnado en las aventuras del héroe hasta nuestros días. Miller, además, puso de moda las dos conceptos en los que se basan sus obras sobre Batman. Por un lado, las historias sobre los primeros años del héroe (fundamentalmente en la nueva colección ‘Legends of the Dark Knight’, y en novelas gráficas). Por otro, historias sobre universos paralelos que abandonaban el concepto de continuidad que tanto preocupa a los editores (la serie ‘Elseworlds’ ha tenido en Batman el principal filón, y ha llevado al héroe de Gotham a encontrarse con Dracula o Jack el Destripador, y a patrullar una ciudad gobernada por la Iglesia o vivir en un mundo en el que Superman nunca se enfundó el traje de superhéroe).

A pesar de que la versión solitaria de Batman parece ser la más apreciada por los puristas, lo cierto es que Robin apenas tardó en regresar. Pero fue un regreso muy distinto al anterior. Se buscó un joven alejado de la personalidad rebelde de Jason Todd. Si Dick Grayson era el favorito, el nuevo compañero de Batman debía tener su bendición. Y la tuvo. El joven Tim Drake acaba descubriendo la identidad secreta de Nightwing y, siguiendo la lógica más evidente, la de Batman. El chico se destapa como un detective desde el principio y, a pesar de las reticencias de Bruce Wayne por la muerte del anterior Robin, se compromete a entrenarle. DC entiende que un Robin de los años 90 no puede vestir como uno de los años 40 y cambia su uniforme. El gran Neal Adams diseña el nuevo traje, enterrando para siempre los pantalones cortos y dando al personaje una seriedad de la que hasta entonces carecía.

La llegada del nuevo Robin es sólo una de las muchas muestras de que DC quiere expandir todo lo que pueda el universo de Batman. La editorial amplía el número de cabeceras con el Señor de la Noche como protagonista o con alguno de sus héroes más allegados. Robin y Catwoman cuentan ya con sus propias colecciones. Para mantener la unidad entre todas ellas, DC comienza a plantearse la estrategia comercial con la que finalizará el siglo pasado y comenzará el presente: las macrosagas. Y para empezar busca el mayor terremoto posible: que alguien distinto a Bruce Wayne sea Batman. Para lograr tan ambicioso y a la vez peligroso objetivo, la editorial crea un nuevo héroe, Azrael, y un nuevo villano, Bane. El primero está llamado a llevar el manto del murciélago. El segundo, a convertirse en el enemigo definitivo de Batman.

Bane acaba rompiendo la columna de un agotado Bruce Wayne y éste se marcha de Gotham buscando una cura. La Batcueva queda en manos de Jean-Paul Valley, Azrael, un joven luchador contra el crimen que guarda más de una sorpresa en el interior de su torturada psique. Convencido de que la suya es una cruzada divina, destierra el clásico uniforme de Batman y crea una armadura de combate, con la que no duda en amenazar incluso al nuevo Robin. Durante su etapa como Batman, Azrael llega a traspasar la frontera más sagrada para Wayne y se cobra una vida. El regreso de Bruce Wayne para reclamar lo que es suyo es sólo cuestión de tiempo... y de números que vender para engrosar las arcas de DC.

La saga, de nada menos que 71 números de diferentes colecciones, finaliza con un nuevo dueño de la capa y la capucha. Bruce Wayne derrota a Azrael, pero no recupera su identidad como Batman. Cumpliendo uno de los sueños más antiguos de los fans, la deja en manos de Dick Grayson. El Robin original ya es lo suficientemente adulto para ocupar el lugar para el que ha sido entrenado desde niño. El experimento apenas dura unos meses y Bruce Wayne vuelve. Y DC decide seguir con los cambios. El uniforme de Batman cambia de color, destierra los clásicos gris y azul y abraza el negro, muy parecido al que exhibe en las películas. El marketing manda. Pero tampoco durará mucho esta probatura y regresará el uniforme clásico, aunque perdiendo el óvalo amarillo en algunas etapas.


Con las nuevas sagas se buscó el más difícil todavía. De la plaga con la que Ra’s al Ghul pretende diezmar a la población mundial en ‘Contagio’ y ‘Legado’ se pasó a la destrucción de Gotham en ‘Terremoto’. Después, se sobrepasó una frontera más al declarar Gotham como ‘Tierra de nadie’, fuera del territorio de Estados Unidos, ante la imposibilidad de reconstruir la ciudad. Pero Gotham es tan inmortal como Batman y volvió a vivir días de esplendor. El alter ego de Batman vivió sus momentos personales más complejos en ‘Bruce Wayne asesino’ y ‘Bruce Wayne fugitivo’, y encontró un nuevo adversario definitivo en ‘Silencio’. La última macrosaga hasta la fecha, ‘Juegos de guerra’, sirvió para poner fin a la etapa del Batman más hosco e insensible, aquel al que no le importa utilizar todo y a todos con tal de conseguir sus objetivos. Un nuevo Batman ha nacido, más cercano, más dialogante y menos solitario.

Hoy Batman está cerca ya de cumplir 70 años. Lo hace con un tono más detectivesco y clásico que el que dominó en los primeros años del siglo. Lo hace consolidado como un personaje en el que las mayores figuras del mundo del cómic quieren dejar su huella. Lo hace siendo un icono reconocible en todo el mundo. Y lo hace con una salud envidiable para tener ya cerca de siete décadas de vida. Y las que le quedan por vivir todavía al mejor personaje que jamás ha dado el mundo del cómic. Quién iba a decir que la culpa de su creación la tendría el éxito de un héroe tan opuesto a Batman como es Superman en un lejano día de 1939...

Por Juan Rodríguez Millán

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS