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8.6.09

ALFRED PENNYWORTH: EL VIGILANTE DEL VIGILANTE

No es nada descabellado decir que el personaje que más sabe sobre Batman es el mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth. A pesar de no ser un superhéroe, es quien más íntimamente ha conocido las aventuras y desventuras del guardián de Gotham. Es el vigilante del vigilante, aquel que vela por cumplir con todo aquello que Batman no puede alcanzar. Quien hace que Bruce Wayne mantenga una vida lo suficientemente activa como para que nadie se plantee si ese playboy tiene en realidad otra ocupación por las noches. Quien se ocupa de que todos los vehículos y artefactos de Batman estén dispuestos para su uso. Quien cura las heridas físicas y psicológicas de los héroes que habitan en la Batcueva. Y aunque casi todos los fans de Batman sabrían decir quién es Alfred y qué le caracteriza, muchos detalles sobre su vida y su pasado han ido cambiando sobre la marcha. Es parte de su grandeza.



“¡Sorpresa! ¡Alguien averigua las verdaderas identidades de Batman y Robin! ¿Quién puede ser?”. Esta era la leyenda que aparecía en la portada del número 16 de ‘Batman’, publicado en abril de 1943. Ese misterioso personaje era Alfred Pennyworth, al que se presenta todavía sin el apellido. En su primera aparición, averiguamos que es un caballero inglés que ofrece sus servicios a Batman y Robin como “un criminólogo amateur con poca experiencia pero mucho talento”. Batman le emplaza a llamarle en algún momento y discutirlo, a sabiendas de que desconoce cómo contactar con él. Pero Alfred se presenta... en la Mansión Wayne, para sorpresa de Bruce y Dick Grayson. No, no ha averiguado todavía las identidades del dúo dinámico, sino que se presenta allí para ser el mayordomo de Wayne, cumpliendo la promesa que le hizo a su padre, Jarvis, antiguo sirviente de Thomas Wayne.

Bruce y Dick están de acuerdo en que la presencia de un mayordomo pondría en peligro su trabajo nocturno, pero le dejan permanecer esa noche en la Mansión. Y es entonces cuando un grupo de atracadores entre en ella buscando unas joyas que ya habían intentado robar justo cuando Alfred llegaba a Gotham. Batman y Robin acuden al rescate, pero se marchan sin darse cuenta de que uno de los ladrones permanece escondido. Cuando éste intenta atacar a Alfred, el mayordomo consigue zafarse de él y, por casualidad, descubre la entrada a la Batcueva. Al final de la misma aventura, salva las vidas de Batman y Robin, que habían caído presos de esa banda de ladrones. Al final de la historia, Alfred revela a sus amos que conoce sus identidades y éstos le aceptan en sus vidas. “Ya eres uno de los nuestros, Alfred”, le dice Batman, admirando sus dotes detectivescas y su silencio.

Ese primer Alfred que descubrieron los lectores poco tenía que ver físicamente con el Alfred que hoy reconocemos, sin su característico bigote y con algo de sobrepeso. El cambio en el aspecto se debió al primer serial cinematográfico de Batman, que se estrenó el 16 de julio de 1943, el mismo año del debut de Alfred en el cómic. El principal cometido del mayordomo en el serial era actuar como chofer de los héroes, ya que el bajo presupuesto de la producción impedía que hubiera Batmóvil alguno. William Austin, un actor esbelto, prestó su rostro y su bigote al personaje. Para adaptar su aspecto al cómic, en el número 83 de ‘Detective Comics’ se explicaba que el mayordomo volvía de unas vacaciones en un spa, donde perdió peso y decidió dejarse crecer el bigote.

Durante trece números, y a partir del número 35 de ‘Batman’, Alfred contó con sus propias aventuras detectivescas en la colección. Por la época y por la extensión de las historias (cuatro páginas), se puede deducir que no eran excesivamente complejas. Pero demostraban que Alfred era ya parte importante del universo de Gotham. Con los años, la importancia del personaje fue creciendo. Desde el principio se conocieron sus habilidades detectivescas y su pasado como agente secreto del Servicio Británico, dedicación que abandonó para convertirse en actor (las habilidades que adquirió en ese trabajo le permitieron participar en algunos casos del Señor de la Noche). Alfred vivió dos décadas de relativa tranquilidad y asidua presencia en las aventuras de Batman, ganándose el cariño de los aficionados.

A pesar de todo, DC decidió acabar con el personaje. El motivo, restar razones a quienes atacaban al héroe considerándole homosexual. Su muerte se produjo en el número 328 de ‘Detective Comics’. Era junio de 1964. “La razón por la que acabé con Alfred fue que había demasiadas habladurías sobre tres hombres viviendo en la misma casa. Así que pensé ‘de acuerdo, voy a matar a uno de los hombres y voy a poner a una mujer ahí. Y la mujer resultó ser la Tía Harriet, pariente de Dick Grayson. Supongo que fue bastante drástico matar a Alfred”, recuerda Julius Schwartz, editor de los títulos de Batman en aquella época. El mayordomo había muerto, pero vino a su rescate la televisión. Los productores de la serie de Batman que se estaba preparando en aquellos años querían a Alfred, pero no podía tenerlo si estaba muerto en las viñetas. “Les dije a los productores ‘¡pero si está muerto!’, y me respondieron que seguro que podía pensar en una forma de recuperarlo”, añade Schwartz.



El 12 de enero de 1966 se emitió el primer capítulo de la serie, y no hace falta recordar el inmenso éxito que tuvo y la Batmanía que generó en Estados Unidos. El actor escogido para dar vida a Alfred, toda vez que ya se había alcanzado un acuerdo con DC para el regreso del personaje al cómic, fue Alan Napier, un actor británico, descendiente de Charles Dickens, que entre otras películas participó en el ‘Macbeth’ de Orson Welles. Napier no tenía ni idea del mundo en el que se estaba metiendo. “Me llamó mi agente y me dijo que iba a salir en ‘Batman’. Le respondí qué era ‘Batman’. ‘¿No lees cómics?’, me preguntó, y le dije que no. Me explicó que iba a ser el mayordomo de Batman y le repliqué que cómo iba a hacer eso, que era la cosa más ridícula que había oído jamás. ‘Te pueden pagar más de 100.000 dólares’, me dijo, así que respondí que sí sería el mayordomo de Batman”, dijo hace años Napier, que murió en 1988.

El Alfred de Napier seguía las trazas básicas del personaje en el cómic, un mayordomo atento y culto, tan dispuesto a servir a Bruce Wayne y Dick Grayson como a colaborar en la lucha contra el crimen de Batman y Robin, aportando toques de humor a una serie ya de por sí cómica en todos sus aspectos. Quizá los aspectos que más distancia marcaban con respecto al personaje del cómic eran una edad más avanzada y las gafas, pero eso no le impidió llegar incluso a enfundarse el traje del héroe de Gotham o conducir el Batmóvil en alguna aventura. En 1968, Alfred apareció por primera vez en forma de dibujo animado, en ‘The Batman / Superman Hour’. Curiosamente, la voz se la prestó Olan Soule, el mismo actor que dio vida al Señor de la Noche en ésta y en la mayoría de las primeras apariciones animadas del héroe. Y es que en aquella época era práctica habitual que un actor doblara a muchos personajes.

Para su regreso al cómic, Julius Schwartz decidió aprovechar un personaje ya existente, un villano llamado Outsider cuya identidad era entonces desconocida y que se había enfrentado en un par de ocasiones a Batman. Era octubre de 1966 y habían pasado poco más de dos años desde la muerte de Alfred. La rocambolesca historia que ideó Schwartz colocó al mayordomo como víctima de un científico loco llamado Brandon Crawford. Éste descubrió a Alfred apenas vivo en su ataúd. Con un rayo experimental para la regeneración de células le devuelve la vida por completo, aunque no su memoria. Regresa como el villano ya mencionado y, tras ser derrotado y desenmascarado por Batman, un nuevo rayo le devuelve sus recuerdos. Alfred había vuelto. Con una excusa argumental muy rebuscada, sí, pero había vuelto.

La vida de Alfred en el cómic no presentó demasiados sobresaltos hasta que se presentó a la hija perdida del personaje: Julia Remarque. La joven era fruto de la unión entre Alfred y una heroína que conoció en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, Mademoiselle Marie. Sin embargo, fue un personaje de corto recorrido gracias a la ‘Crisis en Tierras Infinitas’. DC decidió borrar buena parte del pasado de Alfred y colocarle como el mayordomo que siempre cuidó de la Mansión Wayne, que acompañó durante años a Thomas y Martha. Tras su asesinato, Alfred se convirtió en guardián legal de Bruce hasta que cumpliera la mayoría de edad. Al elemento de compañero de aventuras, había que unir ya el de figura en cierto modo paterna y de mentor, no ya sólo de Bruce Wayne sino también de todos los jóvenes que han desempeñado el papel de Robin.



Cuando Batman dio el gran salto al mundo del cine, en 1989 y de la mano de Tim Burton, Alfred tenía que estar presente. Visualmente más cercano a Alan Napier y con características propias del cómic, el actor elegido fue Michael Gough, conocido por su participación en varios de los filmes de terror de la Hammer. “Basé a Alfred en alguien a quien conocí en Inglaterra. Cuando estuvo en el Ejército británico, hace años, este hombre era asistente de un general de división. Después de que el general perdiera una pierna en la guerra y abandonara el servicio, el hombre siguió ocupándose de él y de su familia en su casa. Luego, cuando el general murió, siguió ocupándose de su viuda. Es una persona totalmente recta, totalmente devota y muy leal... exactamente igual que Alfred”, explicó Gough durante la promoción de ‘Batman vuelve’.

El actor, el único (junto a Pat Hingle, que interpreta al Comisario Gordon) que aparece en los cuatro filmes de Batman dirigidos por Tim Burton y Joel Schumacher, considera a Alfred como “un hombre chapado a la antigua que intenta educar a Bruce Wayne como un pequeño caballero”. En su interpretación se empiezan a ver rasgos de la ironía que ha hecho tan popular al mayordomo de Batman en las últimas décadas. Esos rasgos se irán acentuando con el paso de las películas y se tornarán en un humor más directo en los dos filmes de Schumacher, ‘Batman forever’ y ‘Batman y Robin’. El sarcasmo como seña de identidad de Alfred, no obstante, se encuentra en estado puro en la televisión, en la serie de animación de Batman de los años 90, la que tantas bases ha sentado para la forma más contemporánea del personaje y sus mitos.

La voz del personaje en esta mítica e inolvidable serie se le encargó a Clive Revill (que había sido la voz y el desfigurado rostro del Emperador en su breve aparición en la versión original de ‘El Imperio contraataca’), pero sólo pudo participar en los tres primeros episodios a causa de otro compromiso profesional que había adquirido con anterioridad. Los productores de la serie quedaron tan encantados con su trabajo, que no quisieron grabar de nuevo los diálogos con el actor que le suplió, Efrem Zimbalista Jr., que es quien interpreta a Alfred a lo largo de toda la serie. En esta versión Alfred sirve en la Mansión Wayne siendo Bruce un niño, pero también hay alguna referencia (como en el episodio ‘El león y el unicornio) a su pasado como agente del servicio secreto británico, mezclando los orígenes que el cómic ofreció antes y después de ‘Crisis en Tierras Infinitas’.

La presencia de Alfred en la serie fue muy importante, como también lo fue en la siguiente serie animada, ‘The Batman’. De hecho, en esta ocasión es casi coprotagonista del espacio hasta que hacen su aparición en las últimas temporadas Batgirl y Robin y el enfoque se vuelve casi en exclusiva a las aventuras superheróicas. Las principales novedades del personaje en esta serie son una apariencia algo más joven de lo habitual y el vínculo de su familia con el Pingüino, ya que los Pennyworth sirvieron a los Cobblepott en Inglaterra. La voz de Alfred es aquí la del actor Alistair Duncan. En la más reciente encarnación animada de los mitos de Batman, ‘The Brave and the Bold’, Alfred apenas tuvo una breve aparición en un flashback del capítulo ‘Invasion of the Secret Santas!’.

En la serie ‘Birds of prey’, los productores decidieron saltarse la continuidad de los cómics y colocar a Alfred como mayordomo de Barbara Gordon, ya como Oráculo y retirada de su carrera como Batgirl (¿un guiño a la absurda presencia de Barbara Wilson, la Batgirl de ‘Batman y Robin’, como sobrina de Alfred?) por culpa del disparo del Joker que dejó a la heroína postrada en una silla de ruedas. El actor elegido, Ian Abercrombie, tampoco había leído cómics de Batman para preparar el papel (ni siquiera sabía de la existencia de una serie dedicada a las ‘Aves de presa’) y, aunque conocía a Michael Gough, no quiso estudiar demasiado su trabajo para Burton y Schumacher. “Quería dar mi propia personalidad a Alfred y mantenerle reconocible para los fans”, dijo.

Para todos aquellos que han adorado a Alfred a lo largo de las más de seis décadas de vida del personaje, la última versión cinematográfica deparaba la mejor de las sorpresas: el actor británico Michael Caine, uno de los mejores intérpretes contemporáneos, se hizo con el papel. Se dice que se le ofreció a Anthony Hopkins (que, curiosamente, ya había dado vida a un mayordomo en ‘Lo que queda del día’) y que éste lo rechazó. “Alfred es una tremenda ayuda para Bruce Wayne en su camino, es una constante en su vida y su conciencia moral también”, explicó Caine, quien aceptó por dos motivos: porque el guión que le leyó le pareció muy bueno y porque detrás del proyecto estaba Christopher Nolan, director al que admiraba desde ‘Memento’.



El Alfred de Michael Caine coge lo mejor de cada interpretación anterior y crea un personaje reconocible pero a la vez muy personal. Su presencia en ‘Batman begins’ es esencial para entender la figura de Bruce Wayne, es, como en el cómic, quien le recuerda la importancia de su familia y de su legado. En las entrevistas promocionales de ‘Batman begins’, Nolan explicó que “Alfred representa el centro emocional de la película. Michael Caine es un gran ladrón de escenas y le he animado a hacerlo tanto como fuera posible, porque siento que Alfred, como personaje, también es un ladrón de escenas, tiene un maravilloso ingenio cortante en los cómics que Michael es capaz de llevar a la pantalla, dando a su actuación un calor y un humor que pegan muy bien con Bruce Wayne”.

Para el actor que interpreta a Batman, Christian Bale, entre el héroe y su mayordomo se establece “una gran relación, la encuentro muy divertida y muy conmovedora”. Como en el cómic. Y por primera vez se veía fielmente reflejada en la pantalla. Tanto el personaje como el actor volvieron para ‘El Caballero Oscuro’, reforzando esa relación entre héroe y mayordomo gracias a los negros momentos que viven en esta historia. Caine tiene contrato para una tercera película de la que todavía no se ha confirmado todavía nada, aunque rumores hay muchos. Como hiciera Michael Gough, Caine también se basó en una persona real para interpretar a Alfred. En este caso, trató de imitar la voz de un coronel que conoció en el Ejército cuando tenía 18 años.

La fidelidad de Alfred a Bruce Wayne dura ya 66 años. Cuando en los años 70 el Caballero Oscuro dejó la Mansión Wayne para trasladarse al corazón de Gotham, Alfred le siguió. Cuando en los 90 un Bruce Wayne con la espalda rota recorría el mundo mientras Azrael llevaba el manto del Murciélago en su ciudad, Alfred le siguió. Porque si algo caracteriza a este personaje es su fidelidad a su “amo”, un tratamiento que usa desde hace años pero que esconde una relación de amistad y cariño sin igual. El valor de su aportación a las historias a lo largo de tantas décadas es incuestionable, tanto en el cómic como en las diversas adaptaciones cinematográficas o televisivas que ha tenido Batman. Y lo que nos queda todavía por ver. Porque Alfred, aunque una vez DC nos mostrara su muerte, no puede morir.

Juan Rodríguez Millán

25.5.09

ALFRED PENNYWORTH -SU HISTORIA - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE

"No es nada descabellado decir que el personaje que más sabe sobre Batman es el mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth. A pesar de no ser un superhéroe, es quien más íntimamente ha conocido las aventuras y desventuras del guardián de Gotham. Es el vigilante del vigilante, aquel que vela por cumplir con todo aquello que Batman no puede alcanzar. Quien hace que Bruce Wayne mantenga una vida lo suficientemente activa como para que nadie se plantee si ese playboy tiene en realidad otra ocupación por las noches. Quien se ocupa de que todos los vehículos y artefactos de Batman estén dispuestos para su uso. Quien cura las heridas físicas y psicológicas de los héroes que habitan en la Batcueva. Y aunque casi todos los fans de Batman sabrían decir quién es Alfred y qué le caracteriza, muchos detalles sobre su vida y su pasado han ido cambiando sobre la marcha. Es parte de su grandeza".


20.5.09

JASON TODD: CON ÉL LLEGÓ LA POLÉMICA


El caso de Jason Todd es especialmente llamativo dentro del universo batmaniano, pues hablamos de un personaje que suscita en el lector muy distintas sensaciones según la época del cómic en que nos encontremos. Si hemos de citar un elemento que haya levantado polémica entre los aficionados, entre los primeros puestos se encuentra sin duda este personaje. Su trayectoria en los cómics de Batman ha sido especialmente tormentosa, y casi todos los acontecimientos producidos en torno a él han sido motivo de reacciones encontradas entre los fans, que casi nunca se han sentido a gusto con el tratamiento otorgado al segundo de los jóvenes que llegaron a convertirse en Robin.


El personaje es introducido en los cómics en la etapa en que Len Wein, como editor, se encuentra al frente de los destinos del Señor de la Noche. En 1983, en Batman 327, somos testigos de la primera aparición de Jason, artista circense amigo de Dick Grayson que sufrirá unos acontecimientos casi calcados a los que dieron origen al primer Robin. En esta ocasión, los padres del chico encuentran la muerte a manos de Killer Croc, en Detective Comics 526, donde el joven se enfunda ya un traje similar al de Robin. Es así como la polémica acompaña al personaje ya desde su misma creación. En su inmensa mayoría, los aficionados rechazan a Todd al percibirlo como un mero usurpador del papel de Dick Grayson, con muy poco que aportar al rol de acompañante del Hombre Murciélago. Sea como sea, Dick abandonará definitivamente el papel de Robin en los meses siguientes adoptando una nueva identidad como Nightwing. Todo discurre según lo previsto y, sin que suponga ninguna sorpresa para nadie, Jason Todd asume el papel de Robin, ante la hostilidad de la gran mayoría de fans. El nuevo compañero de Batman se revela como un cansino y cuadriculado calco del anterior, y muchos autores se dan cuenta de que se ha perdido la ocasión de contar algo diferente. Con la aparición de la saga Crisis en Tierras Infinitas, llega una ocasión inmejorable para cambiar el origen de Jason Todd y así adaptar a los nuevos tiempos al quizá algo chirriante y trillado personaje de Robin, fomentando de esta manera un renovado interés por él.



Así pues, el guionista Max Allan Collins se pone manos a la obra y, en Batman #408-411, los números inmediatamente posteriores a Año Uno, crea un nuevo origen para Jason. Esta vez, se nos presenta a un joven inmerso en un entorno conflictivo, al que Batman siente que debe ayudar porque sus circunstancias pueden conducirle casi irremediablemente al mundo del crimen. El chico es un huérfano hijo de un criminal al que asesinó Dos Caras, con su madre en paradero desconocido. Batman le sorprende intentando robarle las ruedas del Batmóvil y ve algo en él, decidiendo acogerle para apartarle del mal camino y darle una nueva oportunidad en la vida. Es así como el gran potencial que encierra el joven le permite ser entrenado como el nuevo Robin, ayudando a Batman a desarticular la banda de Dos Caras en una de sus primeras misiones como superhéroe.

Esta nueva versión resultará sin duda alguna mucho más interesante y aportará una nueva visión sobre el personaje de Robin, convertido ahora en un adolescente problemático e impulsivo, marcado por el entorno hostil en el que ha crecido. En esta ocasión, no es sólo un acontecimiento traumático el que marca el destino del personaje, como en los casos precedentes de Bruce Wayne y Dick Grayson; sino que toda la existencia de Jason ha estado rodeada por circunstancias adversas. Es esta situación la que le confiere un carácter rebelde y agresivo, desafiando en ocasiones las propias órdenes de Batman. Muchas veces adoptará una actitud demasiado temeraria en la lucha contra el crimen, circunstancia que ocasiona no pocos quebraderos de cabeza al Señor de la Noche. Es precisamente esta nueva caracterización la que despierta una vez más las reacciones airadas de muchos aficionados, que cada vez detestan más al personaje. La opinión generalizada es que este niño contestón y desairado, traidor a la esencia del personaje de Robin, no está a la altura del puesto que ocupa. En comics más recientes se vuelven a contar detalles del origen y los primeros pasos de Jason Todd, desde una perspectiva más moderna y libre de la presión de los fans. Es el caso de Nightwing: Año Uno o los flashbacks de Under the Hood, en los que somos testigos de la actitud conflictiva del joven.

Siguiendo con la cronología del personaje, el desarrollo de su nueva encarnación post-Crisis será conducido en exclusiva por el guionista Jim Starlin, que, en principio, le hace aparecer en dos de sus historias más recordadas: Las Diez Noches de la Bestia y The Cult, sin que de momento el chico llame excesivamente la atención. Starlin muestra una opinión muy clara sobre el personaje de Robin, y es que según el escritor Batman está mucho mejor sin él, ya que el chico supone un obstáculo para crear una caracterización adecuada de un solitario y oscuro Señor de la Noche. Así pues, las intenciones del guionista no hacen esperar un futuro demasiado halagüeño para este segundo Robin. Es así como, en Batman#422, la preocupación del Caballero Oscuro es considerable cuando percibe que Jason emplea la violencia como medio de castigo, expresando además abiertamente su desprecio por la vida de ciertos criminales. En Batman#424, las cosas se ponen ya muy feas, con la duda sobre si Robin arroja a un narcotraficante por la ventana o si el criminal cayó accidentalmente. Con los antecedentes del chico, parece estar claro que ha decidido tomarse la justicia por su mano. Así pues, la situación es ahora extremadamente grave, y va a desembocar en un relato que hará historia: Una Muerte en la Familia, obra de Jim Starlin y del dibujante Jim Aparo.



A finales de 1988, está ya a punto de producirse uno de los acontecimientos más importantes de la cronología batmaniana y del mundo del comic en general. La historia Una Muerte en la Familia comienza en Batman#426, donde el torturado Jason Todd encuentra documentos perdidos de su desaparecida madre y se lanza en su búsqueda por todo el mundo. No tarda en ser seguido por Batman, y juntos acaban en Etiopía, donde descubren a Sheila Haywood, la verdadera madre del chico. La mujer está siendo chantajeada por el mismísimo Joker, que se encuentra también fuera de Gotham, implicado en negocios relacionados con el terrorismo internacional. Ante la gran peligrosidad de la situación, Batman dirige estrictas órdenes a Robin que éste, por supuesto, desoirá. Es así como, al final de Batman#427, tras sufrir una brutal paliza a manos del Joker, el chico acaba encerrado junto a su madre en un almacén, a expensas de la cuenta atrás de una bomba que el villano ha colocado allí. Y el resto... es historia.

Como es sabido, ha llegado aquí el momento crucial del experimento que el editor de los comics de Batman, Dennis O´Neil, lleva un tiempo preparando. Los lectores pueden decidir ahora el destino de Robin. Tienen dos días para llamar a un número de teléfono o a otro, dependiendo de si desean que acabe muerto o que se salve. Esta atrevida y novedosa artimaña es objeto, cómo no, de una nueva y esta vez muy encendida polémica. El revuelo ocasionado es considerable, y muchos grandes medios de comunicación se interesan por la iniciativa, posicionándose generalmente en contra de la posibilidad de matar a un personaje como Robin, icono cultural americano. Algunos lectores expresan su profundo disgusto por esta maniobra en su opinión muy poco seria que, como O´Neil recuerda, llevaba a algunos a considerar que “DC ha convertido sus publicaciones en un circo romano”. Pero también muchos aficionados se muestran satisfechos con la idea, ya que va a permitirles intentar separar de Batman a ese incómodo apéndice que es según ellos Robin.

Sea como sea, la votación será muy ajustada, con márgenes muy estrechos entre una y otra opción. El resultado fluctúa continuamente, hasta que, a las 20:30 del 16 de septiembre, sale a la luz el implacable veredicto de los lectores: por 5343 votos contra 5271, Jason tiene que morir. Robin puede descansar en paz.

Dennis O´Neil no se arrepiente de haber llevado a cabo esta iniciativa, que ha conseguido el objetivo que él se había propuesto. Ha logrado atraer la atención de los medios hacia el comic y hecho sobresalir a DC como la compañía que se atrevió a hacer lo que nadie nunca había hecho antes. Cuando O´Neil manifiesta que su labor será más difícil con Robin muerto, hay pocas razones para creerle. Es evidente que se pretendía un golpe de efecto así para mantener el interés de los lectores, y que la nueva situación deja las puertas abiertas a la creación de un posiblemente más interesante nuevo Robin, además de fomentar un necesario y llamativo cambio en el por entonces excesivamente inamovible status quo del Caballero Oscuro. En Batman #428, el Señor de la Noche acoge entre sus brazos el cuerpo inerme de Robin, en una imagen antológica que se convertirá en punto de referencia durante los años venideros.



Durante su trayectoria por los comics de Batman, Jason Todd parecía no encontrar nunca su sitio, provocando siempre las iras de los lectores con cada polémico acontecimiento que se producía en torno a él. Es irónico que, con su muerte, el personaje haya encontrado por fin un lugar adecuado en el universo de Batman. En los años siguientes, Jason se convierte en una imprescindible y constante referencia a los peligros de la misión del Señor de la Noche, a los riesgos que conlleva implicar a otras personas en su lucha. El traje del segundo Robin permanece ahora en una solitaria vitrina de la Batcueva como permanente recuerdo de la tragedia, como símbolo de los fallos que Batman no puede permitirse. El Caballero Oscuro ya nunca más estará seguro de contar con los demás en su misión, retrayéndose aún más en sí mismo por miedo a poner en peligro a otros. Así pues, el personaje de Jason se ha convertido en un punto de referencia vital de nuevos e interesantes aspectos en la personalidad de Batman.

Pero, tras casi veinte años de comics con frecuentes referencias a la tragedia de Jason, el personaje volverá al primer plano de la actualidad, y una vez más, va a generar polémica. Una polémica nunca antes vista e indudablemente justificada esta vez. Y es que, en ocasiones, parece que la historia fuera cíclica. El mismo deseo de llamar la atención que Dennis O´Neil albergaba en 1988 vuelve a DC Comics en el siglo XXI, esta vez con el editor Dan Didio como responsable. Si la historia de O´Neil trajo consigo un cambio que hizo más interesante el status quo de Batman, esta vez el golpe de efecto será descaradamente zafio y estúpido, denotando una muy preocupante falta de ideas.

Para desesperación de la gran mayoría de aficionados, Jason Todd resucita. Se trata de una monumental estupidez que solamente puede entenderse como una llamativa y grosera maniobra comercial que no lleva a ningún lado. Con su muerte, el personaje cumplía perfectamente su función en el universo batmaniano, y se elimina ahora sin razón alguna uno de los principales pilares del status quo de Batman. El guionista Judd Winick es el encargado del desarrollo del arco argumental que lo contará todo: Under the Hood. Dejando aparte la infame decisión sobre la resurrección, nos encontramos con unos números aceptablemente escritos, con una correcta caracterización de los personajes y un atractivo grado de suspense. El nuevo Jason Todd es ahora Capucha Roja, un justiciero violento e implacable que asesina sin piedad. Descubriremos que su odio por Batman se debe a que no entiende por qué el Caballero Oscuro no ha sido capaz de acabar de una vez por todas con quien le asesinó tan brutalmente: el Joker. En Batman Annual #15 seremos testigos de la desafortunada y muy manida explicación sobre la resurrección de Jason, muy relacionada con los acontecimientos cósmicos que dan origen a la Crisis Infinita en el universo DC.



En cuanto a las adaptaciones del mundo de Batman para otros medios, Jason Todd no ha aparecido en ninguna de ellas. Sin embargo, muchos de los rasgos de su personalidad pueden verse en el Robin cinematográfico de Batman Forever (1995). Aunque el personaje responde al nombre de Dick Grayson y comparte su origen circense, su carácter marcadamente rebelde e impulsivo corresponde a la actitud de Jason en el comic. El Robin de la pantalla grande muestra una actitud vengativa que recuerda a la excesiva beligerancia de Jason con los villanos. Esta situación es consecuencia del deseo de los responsables del film de crear un Robin mezclando características de sus distintas encarnaciones en el comic, intentando adaptar al personaje a los tiempos con una caracterización pretendidamente más moderna.

Puede citarse también el caso del Robin que, en el new look de Batman: The Animated Series, aparece como Tim Drake. A pesar del nombre, el chico comparte con Jason su origen, con su padre como víctima de Dos Caras; y su muerte a manos del Joker, relatada en la película de animación Batman Beyond: El regreso del Joker.

En la más inmediata actualidad, parece ser que Jason Todd seguirá dando que hablar en el comic. Las últimas noticias apuntan a que podría ser protagonista de nuevas maniobras comerciales, tristemente habituales en los últimos tiempos. Sin embargo, en la mente de todo aficionado, Jason permanece como la referencia que siempre debió ser. Un siniestro traje vacío en la Batcueva, al que un torturado Batman mira continuamente con desconsuelo.

Por Jorge González Román

BATMAN 70 ANIVERSARIO EN EL CLUB BATMAN

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

27.4.09

JASON TODD - CON ÉL LLEGÓ LA POLÉMICA - BATCAVE - ACTUALIZACIONES

Club Batman Website
"El caso de Jason Todd es especialmente llamativo dentro del universo batmaniano, pues hablamos de un personaje que suscita en el lector muy distintas sensaciones según la época del comic en que nos encontremos. Si hemos de citar un elemento que haya levantado polémica entre los aficionados, entre los primeros puestos se encuentra sin duda este personaje. Su trayectoria en los comics de Batman ha sido especialmente tormentosa, y casi todos los acontecimientos producidos en torno a él han sido motivo de reacciones encontradas entre los fans, que casi nunca se han sentido a gusto con el tratamiento otorgado al segundo de los jóvenes que llegaron a convertirse en Robin".


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C&TM DC COMICS

22.4.09

DICK GRAYSON - EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA

Club Batman Batcave
Dick Grayson es Robin y siempre lo será. No es el Robin que han conocido los lectores más jóvenes de los cómics de Batman, no. Tampoco es el Robin con el que crecerán los nuevos aficionados al noveno arte. Pero es el Robin de siempre, el primero, el original. Dick Grayson sentó las bases de lo que debía tener cualquiera que aspirase a ser el ayudante de Batman. Después de llevar el uniforme nada menos que 44 años, algo sabrá de lo que hay que tener. Pero Dick Grayson no acaba en Robin. Cuando sintió la necesidad de dejar de ser un niño, se unió a los Jóvenes Titanes. Después dejó de ser Robin para pasar a convertirse en Nightwing y ya era un adulto. Incluso vistió la capucha de Batman por un tiempo breve, antes de volver a ser Nightwing. Lo que nadie puede dudar es que Dick Grayson es uno de los personajes más importantes de los mitos de Batman... y mucho más que eso a la vez.


Robin, y por tanto Dick Grayson, es uno de los primeros personajes recurrentes en aparecer en las historias de Batman. Su primera aparición se produjo en el número 38 de ‘Detective Comics’, apenas once números después de que debutara el propio Señor de la Noche. No está del todo claro cómo surgió Robin, ya que los relatos de sus padres de ficción son contradictorios. Bob Kane se atribuyó la idea, en colaboración con el guionista Bill Finger. “Pensé que todo chico joven quería ser como Robin. En lugar de esperar a crecer para convertirse en un superhéroe, querían serlo ya”, explicó en su autobiografía ‘Batman & Me’. Si Batman era como Sherlock Holmes, Robin iba a ser su Watson. El nombre de Robin, según Kane, se le ocurrió a él como homenaje a Robin Hood, mientras que el de Dick Grayson salió de la mente de Finger como homenaje a la novela policíaca de comienzos del siglo XX.

Este es el relato, digamos, oficial. Pero Jerry Robinson, guionista también de los primeros años de Batman, se atribuyó igualmente parte del mérito. Según Robinson, sí fue Kane quien pensó en dar un compañero a Batman, pero según ha explicado quería darle un traje de superhéroe alejado de la línea realista del primer año de vida del protector de Gotham, más superheroico que detectivesco, y un nombre de origen mitológico (“creo que uno de los nombres en los que pensaba era Mercurio”, explicó Robinson). El guionista asegura que la idea de darle el nombre de Robin Hood fue suya, y que fue a partir de que ese nombre fuera definitivo cuando se decidió adaptar el disfraz del aventurero de Sherwood. Robinson se atribuye el toque final: la inclusión de la R en el pecho del disfraz.

¿Cuál de las dos versiones es la real? Sólo quienes crearon a Robin saben la verdad. Lo que sí se sabe es que Dick Grayson y Robin tuvieron que librar una última batalla antes de nacer. El editor Jack Liebowitz, jefe de Bob Kane en aquella época, no le quería en el cómic, pensaba que Batman estaba mejor solo y que las madres se quejarían al ver a un niño peleando con criminales. “¿Por qué no lo probamos por un número? Si no te gusta, lo eliminamos”, le dijo a Liebowitz. Aquel número dobló las ventas de ‘Detective Comics’ y Robin se quedó para siempre en los mitos de Batman. Acababa de nacer el Dúo Dinámico, que es como se llamó desde entonces a la pareja formada por Batman y Robin.


En su primera aparición ya se relató el origen del nuevo héroe. Dick Grayson es un joven acróbata de circo que trabaja al lado de sus padres. Juntos son los Grayson Voladores. Una noche, el chico escucha a dos matones intentando extorsionar al dueño del circo. Poco después, y tras la negativa del circo a pagar por esta protección mafiosa, sus padres mueren en un atentado. Alguien cortó sus cuerdas y cayeron al vacío. Aparece Batman y Dick señala al asesino de sus padres: Tony Zucco. Batman ve en el pequeño Dick su propia tragedia personal y le acoge como su pupilo. No pasa mucho tiempo hasta que le revela su identidad secreta y le ofrece trabajar para él. Y poco después, ambos consiguen capturar a Zucco. El relato de este origen encontró una versión más completa y actualizada en la saga ‘Batman Año Tres’, publicada en 1989 en los números 436 y 439 de ‘Batman’. La recreación de la historia, que tiene lugar después de la muerte de Jason Todd y con Dick ya convertido en Nightwing, se desencadena por la liberación de Tony Zucco, que ha cumplido su pena de prisión. También se descubren nuevos detalles sobre estos hechos en ‘Dark Victory’.

El personaje se mantuvo más o menos invariable en las décadas de los 40, 50 y 60. Dick seguía siendo el mismo chaval tan divertido como responsable, el compañero de aventuras de Batman y el toque de color en las historias del Caballero Oscuro. Tal fue su éxito desde el principio que entre 1947 y 1952 tuvo aventuras por separado en la revista ‘Star Spangled Comics’. En 1964, Robin dio un paso más en su carrera: fue uno de los miembros fundadores de los Jóvenes Titanes, una especie de Liga de la Justicia adolescente de la que formaban parte Aqualad, Kid Flash, Speedy y Wonder Girl, contrapartidas de menos edad de los principales héroes del Universo DC. Como todos los personajes de cómic en aquella época, el desarrollo dramático se limita a su origen. Después importaban más las historias de aventuras que los giros realistas que pondría de moda Marvel en los años 60.


Al igual que para Batman, 1966 es un año importante para la historia de Robin y Dick Grayson. La exitosa serie de televisión de los años 60 nunca tuvo a Robin en su título, pero era un show de dos, del Dúo Dinámico. Este Dick Grayson era muy similar al de los cómics de las décadas precedentes. El papel de Robin era el primero que interpretó Burt Ward en el mundo de la televisión y quedó encasillado para siempre. Aunque en el momento en que se estrenó la serie Ward tenía 21 años, encajó a la perfección como un adolescente de quince años gracias a su estatura. Ward salió en los 120 episodios de la serie y pronunció 320 veces la palabra “holy” (“santo”), una expresión que acabó por convertir en seña de identidad de su personaje. “Hicimos una serie familiar. Estaba orientada a los padres, a los niños, a los adolescentes, todavía el mundo podía ver nuestra serie”, explicó Ward.

A la finalización de la primera temporada, los productores dieron un paso más y apostaron por una película en la que Batman se enfrentase a cuatro de sus principales enemigos. Robin estuvo a su lado, pero como Dick Grayson no tenía diálogo en pantalla. Importaba el héroe, pero su alter ego no demasiado. En 2003, Ward volvió a unirse a Adam West para interpretar un divertido experimento: ‘Return to the Batcave: The misadventures of Adam and Burt’. Los dos actores se interpretan a sí mismos, tratando de encontrar el Batmóvil de la serie que ha sido robado. A pesar de que su nombre está claramente asociado a Robin, Burt Ward no fue el primer actor en darle vida en la pantalla. Los dos seriales de Batman de los años 40 ya contaron con su compañero. En 1943, el actor escogido fue Douglas Croft y en 1949 (serial titulado ya ‘Batman and Robin’) John Duncan. Dick Grayson no tenía demasiada importancia como personaje en ninguno de los dos.


En los años en los que la serie tenía éxito se multiplicaron las alusiones al carácter homosexual de Robin, algo que nunca ha tenido por mucho que los polemistas se lo quisieran encontrar. De hecho, en los años 40, DC Comics ya quiso enterrar cualquier intento de tergiversar la sexualidad del personaje creándole un interés romántico: la primera Bat-Girl, sobrina de Batwoman. En la serie de televisión, no obstante, no se buscó una pareja para Robin, sino para Batman. Primero Catwoman y después la segunda Batgirl, Barbara Gordon, la sobrina del comisario, ocuparon ese lugar. Dick seguía sin pareja conocida, algo que en el cómic no llegó hasta su relación con Starfire, compañera en los Titanes. Pero, ironías de la vida, su verdadero amor siempre ha sido Barbara Gordon (un amor magníficamente descrito en el annual de 2007 de ‘Nightwing’, publicado en España en el número 3 de la colección del héroe editada por Planeta). Dick también ha mantenido romances con la Cazadora y con Bette Kane, Flamebird, el personaje nacido en el nuevo universo DC tras la ‘Crisis’ como contrapartida de la Bat-Girl original.

Dick creció y dejó Gotham para ir a la Universidad, pero eso no acabó con el personaje de Robin aunque sí en cierta medida con el Dúo Dinámico. Robin seguía siendo una parte importante de las aventuras de Batman, pero el tono más oscuro de sus historias adquirido a partir de la década de los 70 convertía al Chico Maravilla en un elemento accesorio y muchas veces prescindible. Por eso, Robin empezó de nuevo a protagonizar sus propias aventuras en solitario dentro de ‘Detective Comics’. Poco a poco, Dick se sintió alejado de Batman en sus métodos para luchar contra el crimen y acabó por renunciar al traje de Robin. En el universo anterior a la ‘Crisis en Tierras Infinitas’ fue una despedida nada traumática, pero después de la saga que cambió el Universo DC para siempre se hizo una nueva interpretación: fue Batman quien decidió que Dick, poco centrado en sus estudios y sí en su labor como líder de los Titanes, dejara de ser Robin.


Esa fue la génesis de Nightwing. Tras dudar sobre su futuro como luchador contra el crimen y pensar incluso dedicarse a la abogacía, es Superman quien le sugiere la nueva identidad que puede asumir. El guionista Marv Wolfman es el encargado de llevar a Dick hasta la edad adulta con su nueva máscara, que se ve por primera vez en el número 44 de ‘Tales of the New Teen Titans’, editado en 1984. Su relación aquellos años con Batman pasa por sus peores momentos. Dick no acaba de entender que Bruce Wayne acoja a un nuevo muchacho para convertirse en Robin, Jasón Todd. La relación se reveló aún más tensa cuando el Joker acaba asesinando a su sucesor en la Batcueva. Pero poco a poco Dick va preocupándose más por Bruce, al que ve solitario y cada vez más arriesgado en su trabajo de vigilante. Su relación se normaliza casi por completo con la llegada del tercer Robin, Tim Drake, al que Dick apadrina abiertamente.

Llegamos así a la publicación de ‘Knightfall’, la saga en la que Bane rompe la espalda de Bruce Wayne y éste se ve obligado a ceder el manto del murciélago. Pero no a Dick, lo que provoca un nuevo distanciamiento entre maestro y pupilo. “Este lugar ya no se parece a mi hogar”, llega a decir Nightwing cuando Robin le introduce en la Batcueva para buscar al nuevo Batman, a un Jean Paul Valley que ha perdido los papeles por las enseñanzas que recibió para convertirse en Azrael, el ángel de la muerte. Cuando Bruce Wayne regresa a Gotham para enfrentarse a Jean Paul, Dick se une sin dudarlo a su mentor y al nuevo Robin. Es mucho mayor la lealtad que siente por Bruce que el rencor que le pueda tener por sus decisiones de años anteriores. Batman, Nightwing y Robin derrotan a Azrael (que se convertirá más adelante en aliado del Caballero Oscuro) y las diferencias entre ambos quedan zanjadas.


Bruce decide que todavía no está listo para retomar su identidad de vigilante y deja la capa y la capucha, esta vez sí, en manos del hombre que entrenó desde niño para sucederle. Dick Grayson por fin se convierte en Batman. Es octubre de 1994. “No puedo reemplazarte, Bruce, pero mentiría si no dijera que será genial sustituirte”, dice Dick al ponerse la capucha por primera vez. Pero no deja de ser un relevo temporal y todos lo saben. En enero de 1995, Bruce Wayne vuelve para retomar la vigilancia de Gotham. En ese tiempo, Dick se enfrenta a Killer Croc, el Señor de las Ratas, el Cobrador (Jean Paul Valley le marcó el pecho con el símbolo del murciélago en su etapa como Batman y éste busca venganza, sin saberlo, sobre un Batman diferente), Scarface y, sobre todo, a Dos Caras. Y es tras el regreso de Bruce cuando él y Dick mantienen la primera conversación sincera y profunda en años. “Moriría por ti, Bruce”, le dice Dick. “Pero no podía pedírtelo”, le responde Wayne. Con esa conversación, se recupera para siempre la relación de padre e hijo que presidió los primeros años de Batman y Robin.

Mientras Dick se alejaba y acercaba de la sombra de Batman, Robin jugaba sus bazas en el mundo del cine y la televisión. Salió perdiendo en la del cine, porque el personaje no consiguió formar parte de la adaptación que dirigió Tim Burton en 1989. Steve Englehart había escrito un guión, que finalmente no se utilizó, en el que Robin moría en la primera escena del filme. “Imaginé que todos los críticos comenzarían sus reseñas diciendo ‘esto no es la serie de televisión, ¡han matado a Robin!’”, explicó el guionista años atrás. Burton llegó a pensar en incluir a Robin con el rostro de Ricky Adison Reed (un actor prácticamente desconocido entonces y que ya no se dedica al mundo de la interpretación) pero consideró que la presencia del personaje no era necesaria. También se cayó de una de las primeras revisiones del guión de ‘Batman vuelve’. En esa ocasión se rumoreó que iba a ser interpretado por Marlon Wayans, un actor negro.


Los malos presagios se convirtieron en una triste realidad. Joel Schumacher le incorporó en ‘Batman Forever’. Pero aunque se llamaba Dick Grayson, en realidad se parecía mucho más a un Jason Todd veinteañero. El actor Chris O’Donnell no incorporó nada de lo que hizo de Dick un personaje querido a lo largo de décadas, todo lo contrario. Creó un joven resentido y vengativo, muy poco respetuoso (hasta la escena final) con los ideales de Batman y demasiado rebelde. De la esencia del Robin original sólo quedó su origen circense (aunque aquí era Dos Caras y no Tony Zucco el responsable de la muerte de sus padres), el nombre y los colores del traje. Nada más. Y eso se agravó en ‘Batman y Robin’, donde el incluso el traje quería parecerse más al de Nightwing que al de Robin. La rebeldía de Dick creció hasta el punto de querer volar solo, de rechazar la cruzada de su mentor y de sentirse tentado de aliarse con Hiedra Venenosa. Uno de los muchos sacrilegios del Batman de Schumacher.

Christopher Nolan ya ha asegurado que Robin no aparecerá en la nueva saga cinematográfica de Batman mientras él sea su director. El motivo, que su protagonista es un Batman principiante, por lo que Dick Grayson sería, en ese universo, demasiado joven para luchar contra el crimen. Pero la decisión parece tener una razón mucho más de fondo, como así lo dio a entender Christian Bale al afirmar que, si aparece Robin, él lo deja. Dick estuvo a punto de encontrar acomodo en la televisión, con un proyecto titulado ‘The Graysons’, que se iba a centrar en los años anteriores a su bautizo como superhéroe. Pretendía ser a los mitos de Batman lo que ‘Smalville’ ha sido para los de Superman. Pero el proyecto se quedó en la fase preliminar y ahora espera en un cajón de Warner a que alguien se acuerdo del personaje en el futuro.

A pesar de ese último revés, las cosas le fueron mucho mejor al Chico Maravilla en la televisión. La serie de animación de los 90 se acordó de él desde el principio y aunque Tim Drake ya era Robin en los cómics, el elegido para acompañar a Bruce Wayne en esta interpretación del mito fue el original, Dick Grayson. Eso sí, con el nuevo traje de Robin y con apariciones no tan frecuentes como estaban acostumbrados los aficionados del cómic. Bruce Timm, uno de los productores de la serie, defendía a un Batman solitario, pero la cadena sabía que era una buena baza para enganchar a la audiencia juvenil. Doblado por el actor Loren Lester, el personaje alcanzó su mejor momento en el doble episodio ‘Robin’s reckoning’, recreación del enfrentamiento con el asesino de los padres de Dick Grayson, Tony Zucco. En la segunda temporada, la serie cambió su nombre por el de ‘The Batman and Robin Adventures’, dejando claro que el personaje cobraba mayor importancia.

En la tercera temporada, la que redefinió el aspecto visual de los personajes, Robin pasó a ser Tim Drake, pero Dick Grayson volvió a aparecer, esta vez ya como Nightwing. Robin volvió a tener su oportunidad en el mundo de la animación con la serie ‘Teen Titans’. Con un estilo más moderno e infantil, la serie no hacía especial hincapié en las identidades secretas de los héroes y, de hecho, no se llega a mencionar en ningún momento que este Robin sea Dick (mención que sí se llega a hacer en uno de los números de la adaptación al cómic de dicha serie, ‘Teen Titans Go’). La voz de Robin en esta serie es de Scott Menville. Su personalidad está mucho más cercana a la del héroe maduro de los días previos a la creación de Nightwing que al niño que aparenta ser en la pantalla.


En ‘The Batman’, la serie de animación de esta última década, Robin tarda mucho en aparecer. De hecho, Batman consigue antes la ayuda de Batgirl que la del Chico Maravilla Robin llega a la serie en la cuarta de las cinco temporadas que tuvo, justo cuando ‘Teen Titans’ fue definitivamente cancelada y el personaje quedó libre para su uso. Estas temporadas están marcadas por la reunión de Batman con otros personajes del universo DC, por lo que no hay mucho margen para explorar el personaje de Robin. Esta interpretación es la más joven del héroe que se ha visto en la pantalla y, de hecho, buena parte de sus intervenciones son para establecer una relación de competitividad con Batgirl, como si estuvieran optando a ser el ayudante juvenil predilecto de Batman. Nightwing llegó a aparecer en esta serie, en un relato futuro. La voz de Dick y Robin es la de Evan Sabara, mientras que la de Nightwing pertenece a Jerry O’Connell.

Mientras Robin se abría camino en la pequeña y en la gran pantalla, Nightwing avanzaba en el mundo del cómic. DC decidió darle su propia serie en 1996, una serie que acaba de ser cancelada en Estados Unidos el pasado mes de febrero. Dick decide trasladarse a Bludhaven, una ciudad muy cercana a Gotham. Así los guionistas le tienen a mano cuando le quieran hacer intervenir en las aventuras de Batman, pero con la autonomía suficiente como para protagonizar su serie sin la interferencia continua del Señor de la Noche. Mientras Nightwing vigila las noches de esta ciudad, y tras pasar por otros empleos, Dick se convierte en agente de policía. Poco después, Nightwing se convierte en el líder de los Outsiders, del mismo modo que Batman lo había sido años atrás.

Los últimos pasos de Dick en el cómic han sido algunos de los más oscuros que ha vivido en su carrera. Poco a poco se fue difuminando la línea entre el policía y el vigilante y acabó despedido del Cuerpo de Bludhaven. Después participó de forma pasiva en el asesinato del líder mafioso Blockbuster, lo que le llevó a sentirse culpable por haber quebrantado la única norma que le impuso Batman en su adiestramiento: no matar. Dick le acaba confesando a Bruce su pecado justo antes de la saga ‘Crisis Infinita’. En ella, Nightwing iba a morir. O al menos esos eran los planes de DC, que al final recularon y convirtieron la escena en la que aparentemente se sacrificaba para salvar a Batman en una herida casi mortal de la que se recuperó junto a Barbara Gordon.

Aunque quiso matarle, DC ha decidido confiarle a Nightwing un papel muy activo en su universo, aunque todavía está por ver por cuánto tiempo. En palabras de Phil Jiménez (guionista y dibujante de varios proyectos recientes con los Titanes como protagonistas), es “el líder natural del Universo DC” por las enormes conexiones que tiene con la mayoría de los héroes de esta editorial. Envuelto permanentemente en las aventuras de Batman, en los Outsiders y de nuevo en un grupo de Titanes, y en su nueva vida en Nueva York. Visto todo lo que le ha sucedido a Dick Grayson en los últimos treinta años, el futuro le puede deparar cualquier cosa.

Juan Rodríguez Millán

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

5.4.09

LA HISTORIA DE JIM GORDON - TODOS NECESITAMOS UN AMIGO

Club Batman Batcave
“Va a limpiar una ciudad a la que le gusta estar sucia. Y no puede hacerlo solo”. Frank Miller lo dijo claro en esta frase de Año Uno, y es que el Señor de la Noche necesita contar con aliados fieles que den soporte y orientación a su eterna cruzada. Es precisamente en esa historia en la que, gracias a Miller, el personaje de Jim Gordon va a ser dotado de un carácter más complejo y tridimensional , siendo convertido en uno de los mejores y más representativos miembros del Bat-universo. Hasta entonces, la figura de Gordon no había podido despertar el interés de los aficionados, al ser tratada de manera plana y superficial. El comisario era simplemente el enlace y apoyo de Batman en la policía, sin ningún giro en su modo de actuar que contribuyera a hacerlo más humano. El miedo a alterar el status quo del personaje puede explicarse quizá por el hecho de que siempre haya estado ahí. Podemos verle junto a Bruce Wayne ya en la mismísima primera aparición de Batman, en el mítico Detective Comics nº27, de 1939. Desde entonces, los años pasaban por décadas con Gordon inalterable como fiel aliado del Señor de la Noche.


Hemos de esperar a 1986 para que Frank Miller se fije en él y lo convierta en alguien más interesante en la archiconocida novela gráfica “El Regreso del Señor de la Noche”. En este futuro alternativo, Gordon se presenta como resignado e impotente ante la maldad triunfante que corroe al mundo, pero siempre dispuesto a librar una batalla más, aferrándose a aquello que le hace querer seguir vivo. “Pienso en Sarah, el resto es fácil”, es la frase que Gordon repite como un mantra y define su modo de enfrentarse a la vida. Es así como el personaje adquiere más interés y se convierte en un auténtico símbolo de esperanza dentro del depauperado universo en que se mueve el Señor de la Noche. Sin embargo, todo esto es sólo una pequeña muestra en la podremos atisbar en qué se convertirá el personaje en el futuro, empezando por la magistral Año Uno.

Después de Crisis en Tierras Infinitas, el Universo DC iba a sufrir una profunda remodelación y Batman necesitaba un nuevo origen. Batman: Año Uno se convirtió en la historia definitiva y canónica sobre los primeros pasos del Señor de la Noche. Aquí, Frank Miller decide, muy acertadamente, vincular la historia de Batman a la del ahora Teniente James Gordon, en un relato en que ambos gozan de igual protagonismo. Gordon llega a Gotham City después de haber fracasado en su labor en Chicago, buscando una nueva oportunidad de redención. Es exactamente esto lo que persigue el alma torturada de Bruce Wayne, quien llega a la ciudad al mismo tiempo, después de haber dado fin a su preparación. Los dos se enfrentarán a un mundo inmerso en la corrupción y la desesperanza, que pondrá a prueba su resistencia y capacidad de superación. Se establece una trayectoria paralela entre los dos personajes que a partir de este momento será una constante en los comics del Señor de la Noche. Al final, acabarán formando una alianza gracias a la cual emergerán triunfantes, conscientes de las dificultades pero con ganas de luchar otra vez. Pero no será sin perder nada a cambio. Por el camino, el matrimonio Gordon se ha ido al traste por una infidelidad de James con la teniente Sarah Essen, quien provoca confusos sentimientos al policía. Gordon asistirá pues al nacimiento de su primer hijo en una atmósfera enrarecida que terminará por arruinar su relación con su mujer, Barbara. La teniente Essen acabará marchándose de la ciudad y Gordon se enfrentará ahora a una difícil situación familiar, empezando por el dramático secuestro de su hijo, frustrado por Batman.


En los primeros años de las andanzas de Batman, la alianza con Gordon se irá estrechando cada vez más, aunque no sin altibajos y serias dudas por parte del policía. El éxito del teniente le reporta sucesivos ascensos a capitán y a comisario, de manera que la alianza de Batman con la policía será cada vez más efectiva. El matrimonio de Gordon queda destrozado definitivamente en la novela gráfica Gritos en la Noche, con una controvertida historia en que se sugiere que el ahora Comisario, nublado por la desesperación y el estrés, estuvo a punto de maltratar a su hijo. Este hecho supone la gota que colma el vaso para su mujer, quien le abandona definitivamente partiendo de nuevo a Chicago.

El tiempo pasa y Gotham ve surgir a nuevos héroes que acompañan al Caballero Oscuro. En Robin: Año Uno y Batgirl: Año Uno somos testigos de la reacción que suscita en Jim Gordon la aparición de estos nuevos personajes. Con Robin, los recelos del policía hacia Batman son más que notables ante la idea de ver un menor expuesto a semejantes peligros, con la alianza entre Gordon y Batman al borde de la ruptura al pensar el Comisario que el joven ha muerto. En el caso de Batgirl, la implicación del Comisario es mayor al tratarse de Barbara Gordon, su propia sobrina recién adoptada, de manera que al final es necesaria un treta de Batman y Robin para disuadir al policía de la idea de que Barbara es Batgirl.


Poco después, la tragedia se ceba con Batman y el Comisario Gordon, en una nueva muestra del ineludible paralelismo que une a los dos. En un corto lapso de tiempo, sus seres queridos van a sufrir los demenciales ataques del Joker. Como es sabido, el segundo Robin, Jason Todd, es brutalmente asesinado por el villano. Y, muy poco tiempo antes, Gordon se había convertido en objetivo para el Príncipe Payaso del Crimen en los hechos narrados en una de las mejores historias de Batman jamás contadas: La Broma Asesina, de Alan Moore. Dentro del retorcido plan del Joker se encuentra la intención de convertir a un ciudadano modelo como Gordon en un loco desquiciado. El objetivo es demostrar que todo hombre puede corromperse si es expuesto a las circunstancias adecuadas, tal y como supuestamente le ocurrió al propio villano cuando su mundo se vino abajo y no tuvo otro remedio que enloquecer. Para ello, no duda en mutilar a Barbara Gordon, la hija del Comisario; y secuestrar a éste para encerrarle en un demencial parque de atracciones abandonado, donde pondrá a prueba su resistencia psicológica a la locura a que será expuesto. Gordon demuestra su extraordinaria fortaleza al mantenerse firme y no rendirse a la presión del Joker, y al final será liberado gracias a la intervención de Batman. Sin embargo, Barbara Gordon quedará paralítica para siempre, en lo que supone un durísimo golpe para la estabilidad emocional del Comisario.


Pero no todo iban a ser disgustos para el bueno de Gordon. En Batman#458,de 1990, Alan Grant y Norm Breyfogle nos relatarán un hecho crucial que va a dar un giro a la sufrida existencia del Comisario, trayéndole más ganas de vivir que nunca. Y es que, después de tantos años, Sarah Essen regresa a Gotham e, irremediablemente, vuelve a surgir la chispa entre los dos. La esperanza de una posible vida feliz vuelve a ser una posibilidad para Gordon, pero las alegrías en Gotham no son muy duraderas. El quizá excesivo nerviosismo creado por los acontecimientos, acompañado de los nocivos efectos de su peor vicio, el tabaco, le hacen sufrir un ataque al corazón que le lleva a permanecer postrado en el hospital durante un tiempo. Este hecho viene acompañado de una curiosa anécdota dentro de la historia del Caballero Oscuro, y es que el Ministerio de Salud americano aprovechará la situación para lanzar una campaña antitabaco en que podrá verse a Gordon postrado en su cama de hospital.



En Batman#465, se halla ya recuperado y sus lazos con Essen se han estrechado de tal manera que se proponen contraer matrimonio. El primero en conocer la feliz noticia es el propio Batman, en un hecho que, como tantos otros, revela la estrecha amistad que une al Comisario con el Señor de la Noche y que hace al policía querer acercarse más a su atormentado amigo. Es un intento quizá por humanizarlo, mostrándole las cosas buenas de la vida, y es que “Por alguna extraña razón, quería que tú fueras el primero en saberlo”. La boda se producirá en Legends of the Dark Knight Annual #2, de 1992 y escrita por Dennis O´Neil, en una historia que incluirá los inevitables sobresaltos para Gordon antes de que se produzca el feliz enlace.

En 1993, llega la hora de las grandes sagas. Jean Paul Valley y Dick Grayson asumirán el papel de Batman en Knightquest y Prodigal, respectivamente. Cuando el Batman original vuelve, su relación con Gordon se halla más deteriorada que nunca. El Comisario, que se ha dado perfecta cuenta de las suplantaciones, echa en cara al Caballero Oscuro haber pretendido engañarle con sus sustitutos. Sus reservas hacia Batman serán notables a partir de ahora, al haber visto traicionada su confianza y lealtad hacia su aliado. Además, su relación con su mujer Sarah Essen también se ve seriamente afectada debido a las maquinaciones del alcalde Krol, que nombra a Essen como nueva comisario de policía, ocasionando cizaña y malos entendidos en el matrimonio. Se trata de una nueva época aciaga para Gordon, cuyas relaciones con Batman no se normalizarán hasta casi perder la vida junto a él en los acontecimientos del crossover Contagio, de 1996. Habrá que esperar hasta el final de Legado, también de 1996, para ver a Gordon recuperar su cargo como Comisario y reconciliarse definitivamente con su mujer Sarah Essen.

Las nuevas tragedias no se van a hacer esperar, y en 1998 nos encontramos con el crossover Cataclismo, en que un terrible terremoto destruye la ciudad de Gotham. La resistencia de Gordon es de nuevo puesta a prueba, y el irreductible compromiso del policía con su ciudad se ve refrendado cuando, declarada la Tierra de Nadie, decide quedarse para defender a la gente que lo necesita. Durante toda la saga, las dificultades arrecian sin compasión. Batman ha sido la causa de que Gordon no pueda ser contratado en otras ciudades, donde es objeto de burla. Además, parece ser que ha abandonado la depauperada ciudad, de manera que el Comisario se siente otra vez traicionado y ninguneado y decide destruir la Batseñal para no volver jamás a entablar contacto con el Caballero Oscuro. Las circunstancias extremas le obligarán a tomar difíciles decisiones, como un arriesgado pacto con Dos Caras de inesperadas consecuencias. Cuando Batman se presenta ante el Comisario para disculparse y pedir ayuda, se encontrará ante el firme rechazo del policía, que incluso le propina un puñetazo, en el momento de mayor tensión jamás vivido entre los dos. Es necesario llegar casi al final de la saga para ver la emotiva reconciliación entre los dos amigos en el memorable Legends of the Dark Knight #125, sin duda el mejor número de la saga, guionizado por Greg Rucka. Batman tendrá ocasión de sincerarse y solucionar viejas rencillas, llegando a ofrecer a Gordon la revelación de su identidad civil, que el policía acabará por rechazar, intentando que las cosas vuelvan a ser como antes. Tierra de Nadie no terminará sin que el Comisario deba asumir otra gran pérdida, con su mujer Sarah Essen asesinada a manos del Joker; sin que Gordon se permita ceder a sus emociones y eliminar al villano para siempre.


Los comics del año 2000 nos van a mostrar a un Gordon sumido en una profunda tristeza y melancolía, habiendo perdido mucho pero, como siempre, firme ante su determinación de no abandonar. Los excelentes guionistas Greg Rucka y Ed Brubaker van a encargarse de profundizar en la amistad entre Gordon y Batman, cada vez más estrecha y emotiva. Ahora, deben apoyarse el uno en el otro para intentar seguir adelante, con Gordon más frágil que nunca tras sus pérdidas y Batman preso de la soledad en que se hunde cada vez más. Y, si el destino conjunto de los dos es el sufrimiento, era de esperar que la tragedia golpeara una vez más a Gordon, esta vez en su propia persona. En el genial crossover Officer Down, el Comisario es tiroteado por la espalda, y la rabia se apodera del Señor de la Noche, que se hunde en la desesperación retrayéndose cada vez más. El agresor resulta ser un policía detenido por corrupción en Chicago que pretendía vengarse de Gordon, culminando la historia con la retirada definitiva de éste, que cede su puesto de Comisario a Michael Akins. Gordon volverá en números posteriores con emotivas apariciones estelares como la del día de su discurso de jubilación, genialmente narrada por Greg Rucka en la serie Detective Comics. En 2006, tras los hechos de Crisis Infinita, Jim vuelve a ejercer como Comisario.

Aunque aquí termina la cronología de Gordon en los comics, es necesario hablar de una historia muy especial en que se da una lección de análisis de la relación entre Gordon y Batman. Se trata de la miniserie Batman: Turning Points, de 2001, publicada poco antes de que Jim Gordon sufriera el atentado en Officer Down. Diversos autores focalizan su atención en las reacciones de Gordon ante los distintos hechos que han marcado la trayectoria del Caballero Oscuro: Año Uno, la época del primer Robin, Knightfall... La genialidad de la historia se basa, entre otras cualidades, en el cuidado puesto en la ambientación de cada época, con dibujantes que adaptan su estilo a ello, como Steve Lieber, Dick Giordano, Joe Giella... Es muy destacable el caso de Steve Lieber, que dibuja la historia ambientada en Año Uno con un estilo que trae a la memoria el mítico Batman de David Mazzuchelli. Es ese mismo número el que se erige como el mejor de toda la miniserie, conteniendo una de las mejores historias de Batman que puedan leerse en los últimos tiempos, gracias al talento de Greg Rucka. Este mismo guionista es el encargado de enlazar la historia con la del último número, ambientado en tiempos más modernos, en un emotivo guión que merece figurar entre los mejores de la historia del Señor de la Noche.

Es inevitable que un personaje tan determinante como Gordon sea llevado a las adaptaciones de Batman en otros medios. Es en 1989 cuando podemos ver por primera vez al Comisario en una gran superproducción cinematográfica, en la primera película de Batman de Tim Burton. El veterano actor Pat Hingle realiza una interpretación correcta, aunque pasa bastante desapercibida debido a que, en el guión, no se concede al personaje la importancia que merece. En esbozos previos del guión, el Comisario sería algo más determinante al ser el primero que consoló a Bruce tras el asesinato de sus padres; pero, en la versión final, perderá toda relevancia. La tónica será la misma en las posteriores tres secuelas (Batman Returns, Batman Forever y Batman&Robin) en que nos encontramos con un Gordon cuya presencia es poco más que testimonial. Se debe comentar cómo en la última secuela, perpetrada por el desafortunado Joel Schumacher, podemos asistir a la vergonzosa ridiculización del personaje, al igual que se hace con muchos elementos de la mitología de Batman.


La suerte del personaje cambia en Batman: The Animated Series, la magistral serie de animación de los noventa, que nos ofrecerá a un estupendo Gordon mucho más parecido al de los comics, tanto en su aspecto físico como en su manera de actuar. El Comisario es aquí un elemento indispensable dentro de la cruzada del Señor de la Noche, cuya estrecha amistad hacia el policía es explorada, por ejemplo, en el genial episodio “Yo soy la noche”. Aquí, Gordon es gravemente herido por un mafioso y el Caballero Oscuro mostrará la rabia y desesperación que le envuelven al enfrentarse a una guerra sin fin en que las recompensas son muy pocas y las tragedias continuas. Se trata de uno de los mejores episodios de la serie, con un guión adulto y maduro muy poco usual en otros dibujos animados de superhéroes.

En cuanto al cine, habrá que esperar la llegada del siglo XXI para que se haga justicia al personaje. En 2005, el director Christopher Nolan se encarga de Batman Begins, otorgando a Gordon mucha más relevancia que en las anteriores versiones fílmicas. Gary Oldman interpreta un personaje carismático y tridimensional, escéptico con todo por vivir en un ambiente hostil, pero incorruptible y dispuesto a combatir, que, a pesar de sus dudas, acaba aceptando y sacando partido de la ayuda de Batman. Es al final de la película cuando podemos contemplar por fin la escena que, en cine, se ha hecho esperar durante años: una de las típicas conversaciones entre el policía y el vigilante en la azotea de la Comisaría.



Sin embargo, esto no es nada comparado con todo lo que está por venir. En 2008, se estrena la que posiblemente sea la mejor película sobre Batman jamás realizada, The Dark Knight. Y es aquí donde vamos a poder ver por fin a Gordon en el lugar que realmente se merece: el de uno de los personajes más determinantes en el film. Aunque en Batman Begins también goza de gran relevancia, en esta ocasión va a aparecer de principio a fin del metraje, acorde con el tono declaradamente policíaco y de serie negra de esta película, alejada de los cánones del cine de superhéroes convencional. Gary Oldman ofrece una interpretación de sobresaliente, en lo que para muchos se trata del mejor secundario de todas las películas del Hombre Murciélago. Gordon se convierte aquí en el personaje más cercano y convincente, dotado de una complejidad que lo hace creíble y tridimensional, tal como ocurría en Año Uno. Es destacable la humanidad y calidez que muestra en la grandiosa escena final de la película, con todas sus emociones a flor de fiel en el tenso enfrentamiento contra Harvey Dent/ Dos Caras y ,después, su tristeza e impotencia por el cruel destino que elige Batman.

Hoy por hoy, nadie puede dudar de la ostensible relevancia de la que goza Gordon en el universo del Señor de la Noche. Con él se han podido vivir algunos de los momentos más emocionantes en las historias de Batman, tanto en el comic como en cine y animación. La humanidad y complejidad emocional que aporta a muchos de estos relatos se hacen indispensables, de manera que, dentro de la amplia mitología que rodea a Batman, Gordon es sin duda uno de los elementos clave. De todos ellos, es el único que ha permanecido junto al Caballero Oscuro desde su primera aparición en mayo de 1939. Pase lo que pase en el futuro en el mundo del Señor de la Noche, Gordon estará ahí. Siempre lo ha estado.

Por Jorge González Román

30.3.09

DICK GRAYSON, EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA - BATCAVE - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE

Club Batman Batcave
En la sección Batcave de la página web del club puedes encontrar un nuevo artículo realizado por Juan Rodríguez Millán titulado...


DICK GRAYSON, EL AUTÉNTICO CHICO MARAVILLA

Un amplio recorrido por la historia de Dick Grayson como Robin y Nightwing.

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BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

15.3.09

“TODOS NECESITAMOS UN AMIGO”: LA HISTORIA DE JIM GORDON - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE (BATCAVE)

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“TODOS NECESITAMOS UN AMIGO”:
LA HISTORIA DE JIM GORDON


“Va a limpiar una ciudad a la que le gusta estar sucia. Y no puede hacerlo solo”. Frank Miller lo dijo claro en esta frase de Año Uno, y es que el Señor de la Noche necesita contar con aliados fieles que den soporte y orientación a su eterna cruzada.

Por Jorge González Román.
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