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15.1.11

NOVEDADES PLANETA FEBRERO - ASILO ARKHAM/BATMAN/DOS CARAS AÑO UNO/RED ROBIN




BATMAN: ASILO ARKHAM -LOCURA
Guión/Dibujo: Sam Kieth/Sam Kieth
Edición original: Arkham Asylum:
Madness USA
Formato: Libro cartoné, 104 págs. a
color.
Precio: 13,95€
Es la Casa de la Colina Encantada. Es la Última Casa a la Izquierda. Es el lugar que los más
peligrosos y delirantes villanos de Batman llaman “hogar”, y estáis cordialmente invitados
a pasar 24 horas entre sus muros.
Bienvenidos a Asilo Arkham: Locura, una novela gráfi ca en la que los lectores vivirán,
andarán y se moverán entre enfermeras, médicos, guardas jurados y pacientes. Hacen falta
personas de una pasta especial para terminar aquí, da igual en qué lado de la ley estén, o cuál
sea su trabajo. Porque, cuando se acerca la medianoche, toda esperanza se abandona y tanto
los pacientes como los empleados del hospital psiquiátrico desean que llegue la luz del día...
y con ella su cordura.
Rezad por salir antes de que venga la oscuridad.
Rezad por salir antes de que termine vuestro turno.
Rezad por no volveros locos.

BATMAN Nº43
Guión/Dibujo: Grant Morrison/Chris
Sprouse
Edición original: Batman - The Return
of Bruce Wayne 01
Formato: Comic-book, 48 págs. Color
PVP: 3,5€
Anteriormente en Batman:
Dick Grayson y sus aliados descubrieron que el cadáver rescatado de los escombros por
Superman durante la Crisis Final no era el de Bruce Wayne, sino el de un clon creado
por Darkseid, como parte del plan fallido de formar un ejército de “Batmans”.
Partiendo de esta sorprendente revelación, y de numerosos misterios descubiertos en las
entrañas de la Mansión Wayne, el nuevo Dúo Dinámico llegó a la conclusión de que
el Rayo Omega no acabó con la vida de Bruce, sino que lo impulsó a un viaje por la
corriente temporal. Su primer destino: la Edad de Piedra, donde amnésico y desconcertado,
tendrá que demostrar sus dotes de supervivencia.

DOS CARAS: AÑO UNO
Guión/Dibujo:Mark Sable/Jeremy
Haun, Jesús Saiz
Edición original: Two Face Year One
1-2 USA
Formato:Libro cartoné, 96 págs. a
color.
Precio: 11,95€
Harvey Dent era un hombre dispuesto a defender la ley en Gotham incluso antes de su
fi rme alianza con el comisario Gordon y con Batman.
Fiscal del distrito de la ciudad, gozaba de un gran favor popular... hasta que algo despertó
en él un lado oculto ya más que latente. Desengañado y transformado en un monstruo,
confi ando más en el azar de una moneda que en el sistema jurídico para impartir justicia,
Harvey se verá convertido en uno de los más temibles villanos del Hombre Murciélago...

RED ROBIN Nº 03
Guión/Dibujo: Bryan Q. Miller, Christopher Yost, Fabian
Nicieza/Marcus To, Talent Caldwell
Edición original: Red Robin #9-12, Batgirl #8
Formato: Libro rústica, 120 págs.,color
Precio: 11,95€
Ra’s al Ghul ha prometido ejecutar su venganza contra los seres queridos de Bruce Wayne
por el daño que Red Robin ha causado a su organización. Para ello ha inundado Gotham
de asesinos que pondrán fi n a las vidas de los aliados y amigos del Hombre Murciélago si
nadie puede evitarlo. En Colisión, Red Robin y Batgirl lucharán mano a mano contra la
Liga de Asesinos hasta verse frente a frente con la Cabeza del Demonio. ¿Cuáles son los
retorcidos propósitos de Ra’s? ¿Estará Red Robin a la altura de semejante reto?

28.8.09

“¿POR QUÉ TAN SERIO?” EL JOKER EN CINE Y TELEVISIÓN

"De entre todos los héroes y villanos que pululan por las calles de Gotham, probablemente el Joker sea el personaje que resulte más fascinante al gran público, coincidiendo en este punto con la mayoría de fans más acérrimos del cómic. La atracción que ejerce este complejo y retorcido villano le convierte en el más solicitado a la hora de llevar las aventuras de Batman a la gran o la pequeña pantalla. De hecho, si obviamos los primitivos seriales de los años ´40, el Príncipe Payaso del Crimen ha acompañado al Caballero Oscuro en prácticamente todas sus encarnaciones en los distintos medios".

Último artículo de la trilogía dedicada al Joker realizada por Jorge González Román.

Pincha aquí para su lectura.


No olvides visitar:

- CADÁVERES FELICES Y PECES SONRIENTES: EL JOKER PRE-CRISIS (1940-1986)

- HABÍA UNA VEZ DOS TIPOS EN UN MANICOMIO... EL JOKER post-Crisis (1986-actualidad)

C&TM DC COMICS

29.7.09

HABÍA UNA VEZ DOS TIPOS EN UN MANICOMIO... EL JOKER POST-CRISIS - 1986-ACTUALIDAD


En 1986, el universo DC parte de cero después de la famosa saga Crisis en Tierras Infinitas. Es una nueva oportunidad para relanzar a los personajes desde una perspectiva fresca y actual, en la que quedarse solo con aquello que demostró funcionar en el pasado, eliminando el innecesario lastre de casi 50 años precedentes de continuidad. En el caso del personaje de Joker, ha habido ya varias versiones que han conseguido dejar bien delimitadas las características que hacen del personaje el icono que es, estableciendo la línea a seguir para engrandecer la leyenda en el futuro.


Finger, Englehart y Miller. Con el paso de los años, infinidad de autores realizaron multitud de aportaciones, acertadas o no, pero quizá sean estos tres los guionistas que mejor han dejado establecidas las bases del concepto. Un fantasma bromista y sonriente, representante del caos y la locura, con un sentido del humor sádico y cruel que busca la diversión desenfrenada a través del caos y la perversión. El perfecto contrapunto a un Batman que intenta por todos los medios dar algún sentido a un mundo que para él ya lo perdió hace mucho tiempo, como de vez en cuando se encarga de recordarle Joker. Es el archienemigo por antonomasia que necesita de su némesis para lograr un desafío a su altura, que le permita expandir su excéntrica creatividad hasta nuevos límites insospechados.


Con las bases de este genial concepto tan bien delimitadas, el por muchos considerado como mejor guionista de comics de la historia, Alan Moore, se lanza a escribir en 1988 la obra maestra definitiva sobre el personaje: La Broma Asesina. Se trata de una de las mejores historias de Batman, la mejor en opinión de quien esto escribe; además de constituir un momento cumbre en el mundo del comic de superhéroes. A pesar de haber sido en ocasiones denostada por el propio Moore, siempre polémico y extravagante, la historia contiene una de las mejores reflexiones, si no la mejor, sobre qué se esconde detrás del fascinante binomio Batman-Joker. En una muestra de un poco habitual relativismo moral en el mundo de los superhéroes, el Joker pretende demostrar cómo su locura y maldad son producto de las circunstancias de un mundo cruel y sin sentido, en el que cualquiera puede enloquecer y corromperse si se le fuerza lo suficiente, si su mundo se vuelve del revés. Con ese fin, el malvado secuestra al comisario Gordon y le hace sufrir lo indecible, introduciéndole en un mundo de asfixiante locura en el que, entre otras cosas, le muestra cómo ha dejado parapléjica a su hija Barbara. Es así como Joker implora la comprensión de Batman, con un hecho tan cruel y extremista, de la única manera que podría hacerlo una encarnación del Mal en estado puro. El villano le intenta mostrar cómo ambos son dos caras de una misma moneda, dos respuestas desesperadas a un mundo hostil.


La desquiciada mente del Joker fabrica un pasado que justifica su posterior abandono total a la más desbordada locura, unas circunstancias especialmente crueles y desgarradoras que conducen a un trágico e inevitable desenlace. Supuestamente, empezó siendo un fallido comediante que, por azares del destino, se vio obligado a actuar como el criminal Capucha Roja. Un cúmulo de mala suerte destruyó su vida familiar, siéndole otorgado poco después su nuevo y estremecedor aspecto como Joker, tras caer accidentalmente en una cuba de residuos químicos tóxicos. La sutileza del guión deja entrever que el relato de su origen es el producto de sus delirios, que probablemente no sea cierto y constituya solamente una excusa para apoyar los planteamientos que el villano desea exponer a Batman. Algunos aficionados no han sabido verlo así, de manera que critican a Moore por establecer un origen definido para el Joker, cuando uno de los hechos que han de caracterizarlo es precisamente el de carecer de un origen, convirtiéndose así en el representante de la maldad y el caos sin sentido alguno.


También se suele criticar el hecho de que el comisario Gordon consiga no sucumbir a sus desgracias, en lo que a primera vista podría parecer un recurso de lo más tópico, mostrando cómo la voluntad de superación puede marcar la diferencia, con la típica moraleja de muchas historias norteamericanas. Sin embargo, se ha de saber ver más allá, pues es el inesperado y muy sorprendente final el que recoge todo lo acertado y único de la genial visión de Moore. Así, un irreconocible y sorprendente Señor de la Noche no encuentra más opción que estallar en carcajadas tras oír el chiste que le cuenta su enemigo. Un chiste que constituye una aguda metáfora que deja al descubierto una realidad ante la que Batman no puede por menos que reirse de sí mismo y de lo absurdo de la situación, una situación que condena a ambos a permanecer enfrentados en un desesperante bucle sin fin. El Caballero Oscuro descubre que ha estado tan obsesionado por atajar el mal que provoca su enemigo que no se ha dado cuenta de algo obvio y fundamental: ambos padecen de la misma locura que les hace embutirse en trajes ridículos y luchar una y otra vez sin que ninguno de los dos consiga un resultado claro. Dos mentes frágiles y perdidas, que no encuentran otra manera de reaccionar ante el dolor que vestirse con un uniforme de colores y salir por la noche a jugar a ser los representantes del Bien o el Mal. Los dos constituyen respuestas sorprendentemente parejas a la crueldad y el sinsentido de un mundo sin esperanza. Un mundo capaz de producir monstruos como ellos.

Es de destacar también el impactante dibujo de estilo realista con el que el genial artista Brian Bolland ambienta la historia. Sus ilustraciones relejan constantemente la frialdad y desesperanza que inspira este relato, de una crudeza descarnada y sin concesiones que consigue verse reflejada también en su aspecto gráfico. Con respecto al coloreado, Bolland ha realizado recientemente una nueva versión usando tonos más fríos y oscuros que sustituyan a los colores más cálidos empleados por el colorista original, John Higgins. Sin embargo, ninguna de las dos versiones desmerece en nada el resultado final y ambas pueden disfrutarse de igual manera.


Así, con la magistral Broma Asesina en mente y con la nueva oportunidad concedida con la saga Crisis, era cuestión de tiempo que algún autor se planteara la realización de una revisión del origen y primeras andanzas del Joker, adecuándolos a la nueva continuidad. Es necesario esperar hasta 1993 para que Dennis O´Neil se anime a relatar estos hechos en Legends of the Dark Knight #50. El en ese momento editor de los títulos de Batman comete el error de dar por sentado el pasado del Joker como Capucha Roja, con alusiones al respecto del propio Batman. En el relato, descubrimos cómo al principio Joker es objeto de burla entre el resto de mafiosos y somos testigos de la manera en que va consiguiendo sus pociones venenosas gracias a un peculiar secuaz experto en química. Diez años después, el genial guionista Ed Brubaker retoma la sutilidad de La Broma Asesina en el especial El Hombre que Ríe, nueva versión del origen en que se plantea que el pasado de Joker como Capucha Roja no tiene por qué ser cierto, y que probablemente no lo sea. Recientemente, tras los acontecimientos de la nueva Crisis Infinita, ha aparecido una nueva versión de los hechos en la serie Batman Confidential. La historia, absolutamente tópica y falta de interés, establece un origen totalmente definido para el personaje, perdiendo el atractivo que distingue a Joker de los demás villanos y lo convierte en un icono único.

También podremos ver al Joker de los primeros años de continuidad en las series El Largo Halloween y Dark Victory, en las que Jeph Loeb y Tim Sale nos presentan un Joker muy correctamente retratado, pero que pierde relevancia a favor del gran villano de la historia, Dos Caras.

Siguiendo la continuidad de los comics, Joker escapa de Arkham una vez más después de haber sido encerrado tras los hechos de La Broma Asesina. Esta vez, su afán de perversa diversión se centrará en una delirante relación con el gobierno ultrarreligioso iraní para conseguir armas nucleares de imprevisible uso. Estos acontecimientos forman parte de la histórica saga Una Muerte en la Familia, en la que el enfrentamiento entre el Caballero Oscuro y el Príncipe Payaso del Crimen irá un paso más allá cuando este último asesine a Jason Todd, el segundo Robin. En un desenlace algo estúpido y surrealista, sólo la delirante inmunidad diplomática del Joker como embajador de Irán evitará que el Caballero Oscuro descargue toda su ira sobre el villano, que acabará gravemente herido tras un enfrentamiento en un helicóptero. Por enésima vez, es dado por muerto al no existir escapatoria posible al accidente. Pero no será esta la primera ocasión en que el malvado consiga burlar la muerte.

En esta ocasión, le será algo más difícil salir indemne, de manera que, en su siguiente aparición, nos lo encontramos desahuciado e indefenso, lamiéndose las heridas en un escondrijo de mala muerte. El villano, desesperado, se ve obligado a contemplar cómo un impostor suplanta su identidad, hiriendo gravemente su orgullo y pervirtiendo su auténtico humor negro con bromas criminales zafias y de mal gusto. Se trata de la historia El Regreso del Joker, narrada por Jim Starlin y dibujada por Jim Aparo, el mismo equipo creativo de Una Muerte en la Familia que vuelve a reunirse ahora en Batman #450-451. En este nuevo relato, el ambicioso millonario Curtis Base emplea el disfraz del Joker para conseguir sus objetivos, mientras Batman y Gordon ven resurgir el fantasma de sus pérdidas personales con la “reaparición” del villano que las causó. Será necesario el apoyo mutuo entre los dos amigos para no ceder a la peligrosa tentación que ambos experimentan: la de poner punto final a la existencia del malvado cuyos actos les han ocasionado tan atroces sufrimientos. Al final de la historia, Curtis Base acaba consumido por los mismos ácidos que supuestamente dieron origen al auténtico Joker, en un intento por convertirse definitivamente en el nuevo Príncipe Payaso del Crimen. Este hecho da pie a pensar, una vez más, que es posible que la historia de su origen que el villano relata en La Broma Asesina no sea cierta.


En 1992, el por entonces nuevo Robin Tim Drake va a protagonizar una segunda miniserie en solitario, realizada por Chuck Dixon y Tom Lyle y someramente titulada Robin II. El desafío que afrontará en esta ocasión lleva el rostro del Joker, quien monta en cólera al descubrir que Robin, a quien supuestamente había asesinado, vuelve a estar en la ciudad. La sorprendente victoria del joven superhéroe contribuirá decisivamente a disipar los miedos de Batman, quien temía que su nuevo ayudante pudiera sufrir el mismo destino del anterior.

La siguiente ocasión en que el Joker escape de Arkham no lo hará por su propia mano, sino gracias a las acciones del genio criminal Bane, que hace explotar el manicomio para liberar a todos sus internos y acabar así con las fuerzas y la moral de un Batman ya agotado. Es 1993 y ha estallado la primera gran macrosaga del universo batmaniano: Knightfall. En esta grave crisis, es obvio que el Príncipe Payaso del Crimen supondrá uno de los mayores quebraderos de cabeza para el Señor de la Noche, que va a enfrentarse a él en peor estado que nunca, tras haber tenido que capturar a toda una legión de criminales psicóticos de Arkham. Esta vez, el Joker forma equipo con el Espantapájaros para llevar a la ciudad una auténtica orgía del caos. Los dos maníacos secuestran al por entonces alcalde de Gotham Armand Krol, al que instan a enviar órdenes erróneas a los equipos de seguridad, creando así el caldo de cultivo para un total descontrol en la ciudad, lo que supone una nueva oportunidad de loca y desenfrenada diversión para el Joker. Un abatido Batman conseguirá salvar la situación no sin grandes dificultades, con un rescate in extremis del alcalde Krol.

Joker seguirá suelto por las calles de Gotham hasta que su desquiciada psique le lleve a idear una nueva locura que suponga un renovado desafío para su alborotado ego criminal. El villano se propone ahora convertirse en ni más ni menos que director de cine y rodar un film que pretende basar en hechos reales: La muerte de Batman. Lo que el maníaco desconoce es la identidad del hombre que se oculta bajo la nueva armadura metálica del Señor de la Noche. Nos encontramos inmersos en la saga Knightquest-La Cruzada y es Jean Paul Valley quien carga con el manto del Murciélago. Este nuevo Batman no guarda los miramientos del anterior, así que propinará al Joker tal paliza que lo dejará al borde del coma. O eso puede parecer en un principio, porque el siempre escurridizo criminal conseguirá escapar de la ambulancia que acude a recogerle.


Libre otra vez, no tardará en dar problemas a un Bruce Wayne ya recuperado en la historia El Rey de la Comedia, en la serie Shadow of the Bat #37-38 (1995), con Alan Grant al guión y Barry Kitson a los lápices. En este relato, se comete de nuevo el error de tomar al pie de la letra el pasado de Joker como Capucha Roja, revelando nuevos detalles sobre sus fracasos como comediante. El criminal pretende ahora vengarse de quienes destrozaron su supuesto pasado, secuestrando a los miembros de un jurado de cómicos que se burló de su actuación. Pero el Payaso del Crimen no cuenta con la intervención de As, un nuevo vigilante de métodos extremistas que vio a su familia masacrada por la salvaje intervención de la banda del Joker. El maníaco queda de nuevo al borde de la muerte aunque, como en el caso de Valley, conseguirá burlar su destino y escapar libre.

Habrá que esperar a 1997 para ver de nuevo al Joker en las series regulares de Batman. El peculiar dibujante Kelley Jones no va a dejar escapar la oportunidad de someter al personaje a su personalísima visión artística, que ha hecho de su Señor de la Noche uno de los más aterradores del comic, enmarcando sus aventuras en un universo de estilo gótico muy acorde a sus historias. En esta ocasión, el Joker se verá envuelto en un estremecedor relato de magia y hechicería con Jason Blood-Demon de por medio; al final del cual será encerrado de nuevo en Arkham.

Y como todos sabemos que el destino de Batman es el sufrimiento, en 1998 sobreviene una desgracia cuya gravedad rivaliza con la de todas las precedentes: un terremoto asola Gotham en la saga Cataclismo. En principio, Arkham Asylum permanece en pie y, en un magistral relato de Chuck Dixon (Encargo sin sentido, de Detective Comics #726) Batman visita a Joker en su celda para exigirle información sobre un caso, en una historia que supone una excusa para realizar un excelente ejercicio de profundización en la intrincada relación entre los dos personajes. Poco después, y antes de que Gotham sea declarada Tierra de Nadie, la enfermiza locura del Joker le llevará a planear una delirante estratagema para, junto al resto de internos, tomar el control de Arkham Asylum y escapar libres a una Gotham City dejada de la mano de Dios.


Dentro de la saga Tierra de Nadie, va a producirse un acontecimiento largamente esperado en el mundo del comic: la introducción de Harley Quinn, la desquiciada ¿novia? del Joker, en la continuidad regular de Batman. En el especial Batman: Harley Quinn, la excéntrica ex-psiquiatra mostrará su retorcido amor hacia un reticente Joker en una estrafalaria y divertida historia de la mano del genial Paul Dini. La presencia de Harley Quinn supone ahora un inesperado aliciente para la expresión de una desbordada alegría perversa por parte del Príncipe Payaso del Crimen, que, ahora más que nunca, buscará la diversión y el desenfreno por encima de cualquier otra cosa. En su primera gran asonada en Tierra de Nadie, se postulará como candidato a la alcaldía de Gotham, incluyendo una maliciosamente divertida campaña electoral. Poco después, intentará meter baza en los asuntos de Lex Luthor, que enviará contra él a su nuevo guardaespaldas, Bane, que le infringirá una humillante derrota con una brutal paliza que le obliga a huir.

Pero el mismísimo Príncipe Payaso del Crimen no podía acabar esta gran macrosaga como un villano desahuciado y olvidado. Es así como en el acto final se desencadena toda su crueldad para llevar al límite a Batman y sus aliados. El genial guionista Greg Rucka narrará el trágico y salvaje asesinato de la heroica policía Sarah Essen, mujer de Jim Gordon. Al final del relato, el Comisario podrá verse cara a cara con el demente que supone la encarnación de todos sus sufrimientos, y Batman no encuentra fuerzas para detenerle cuando el policía alza su arma contra el criminal. Al final, Gordon se conformará con un disparo a la rodilla del Joker, dejando tras de sí al dolorido maníaco envuelto en inesperadas carcajadas, abandonado a una enfermiza locura de la que está claro que jamás podrá salir.

Y entramos así en el siglo XXI, una época en la que, desgraciadamente, Joker no va a ser especialmente bien tratado en el mundo del comic. Los diversos autores que lo empleen no querrán o no sabrán aprovechar el excelente bagaje previo que ha acumulado el personaje en muchas estupendas historias precedentes. En 2001, Chuck Dixon idea la saga The Last Laugh, en la que Joker descubre que padece de cáncer terminal y organiza una despedida a lo grande, dedicándose a “jokerizar” a algunos de los más grandes villanos del universo DC. El habitualmente notable Chuck Dixon muestra aquí su lado más desafortunado, creando una historia estúpida y superflua llena de tópicos e inconsistencias, con muy escasa relevancia en el devenir futuro de los comics del Caballero Oscuro.

En 2003, se publica la comercialmente muy exitosa saga de Jeph Loeb y Jim Lee, Silencio. Joker aparece tratado de forma muy tópica y superficial, debido a la pretensión de losautores de incluir a la fuerza a todos los villanos de Batman, aunque tengan que aparecer insertos en situaciones en las que no encajan demasiado. Poco después, A.J.Lieberman guionizará el arco El Regreso de Silencio, en los números 50-55 de la serie Gotham Knights. Se nos mostrará aquí a un Joker irreconocible y constantemente fuera de personaje, con una extraña actitud seria y contenida típica de cualquier capo barato de la mafia. El villano experimenta inconcebibles sentimientos de añoranza hacia su supuesta mujer Jeannie, que aparecía dentro del relato de su origen en La Broma Asesina. Así, se cae una vez más en el error de asumir como totalmente cierto su pasado como Capucha Roja, llegando en esta ocasión al nivel del ridículo al descubrirse que Enigma presenció parte de los hechos y guarda ahora cierta información de interés para el Joker.

Así pues, el personaje no volverá a ser tratado con dignidad hasta que el genial guionista Paul Dini lo haga brillar de nuevo en Detective Comics #825. Se trata sólo de un único número autoconclusivo, pero en él volvemos a ver al Joker en todo su esplendor, con un sadismo y crueldad desmedidos y buscando ante todo la diversión a través del mal ajeno, poniendo en graves aprietos a Robin-Tim Drake en esta ocasión.


La última novedad destacada sobre el personaje ha sido la publicación de una interesante novela gráfica dedicada por entero a él, titulada simplemente Joker. El guionista Brian Azzarello presenta un entorno muy realista, con todos los personajes adaptados a la actitud y el aspecto que tendrían en una hipotética “vida real”. El dibujante, Lee Bermejo, se convierte en el precursor del exitoso nuevo look del Joker, que incluye una sonrisa forjada a base de cicatrices faciales, la cual será usada en la posterior obra maestra cinematográfica que es The Dark Knight.

No cabe duda de que Joker, que ya era el más famoso villano del mundo del comic, se ha confirmado por derecho propio en el puesto, convirtiéndose en un icono tan reconocible como el propio Batman. Como favorito de muchos autores, puede percibirse el especial esmero que generalmente se dedica a cada una de sus apariciones en el comic, y es que la intrincada complejidad psicológica de este personaje puede resultar tan fascinante como la del propio Batman. A lo largo de su dilatada existencia en el mundo del comic, la historia del Joker puede considerarse casi como la historia de Batman, pues su archienemigo casi siempre está presente en cualquier acontecimiento vital en la vida del Caballero Oscuro. Siempre que algo importante le ocurra al Señor de la Noche, Joker estará ahí, provocando la incómoda pero inevitable sonrisa del lector en los momentos más inoportunos.

Por Jorge González Román


4.7.09

ARKHAM THE MOVIE - PREMIERE



Pincha el siguiente enlace para ver la premiere de Arkham...


http://www.arkham-themovie.com/

15.6.09

CADÁVERES FELICES Y PECES SONRIENTES: EL JOKER PRE-CRISIS (1940-1986)

En 1940, va a salir a la luz el número 1 de la serie de Batman, el nuevo personaje que ha causado sensación en la serie Detective Comics. Para dar lustre al acontecimiento, los responsables se lanzan a crear enemigos realmente especiales que contribuyan a enriquecer el fantástico universo del Señor de la Noche. El éxito va a ser tal que, en la primera de las historias incluidas, aparecerá el que más tarde llegará a convertirse en el villano más popular del mundo del comic.

El éxito no fue casual, y es que Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson van a trazar un plan maestro para proporcionar a Batman el enemigo que se merece. La idea principal es dar vida a un criminal bromista y sádico, representante de la locura y el caos; en un perfecto contrapunto a todo lo que simboliza el Hombre Murciélago. Va a nacer el Joker. Esta primera historia sienta cátedra, dejando establecidos los principales elementos que convertirán al personaje en un icono imprescindible del mundo del comic. El lector puede percibir la angustia que despierta una mente enfermiza que goza de un disfrute sádico con el sufrimiento de sus víctimas. Una maldad inquietante, sin concesiones, que mata dejando una espeluznante sonrisa cadavérica y deforme. La manera en que anticipa la muerte de su objetivo, que se logra a pesar de las muchas prevenciones policiales, da idea del nivel de este nuevo villano psicópata que va a poner a prueba el temple y habilidades del Señor de la Noche. Por fin Batman ha encontrado un antagonista a su altura. Todos los implicados sienten que algo realmente especial está ocurriendo, y es así como el Joker se convierte en el primer villano recurrente de la historia de Batman. Aunque en principio Bill Finger pretendía matarlo al final de la cuarta historia del Batman 1, el editor Whitney Ellsworth le insta a dejarlo vivo. Ellsworth comprende el gran potencial que encierra el personaje y que lo hace idóneo para muchas historias más, percibiendo la condición icónica del malvado, el primer y más ilustre representante de la en el futuro extensísima galería de villanos.


Las disputas en torno a la creación del personaje son variadas, la principal entre Bob Kane y Jerry Robinson, que citan diferentes fuentes de inspiración determinantes en el proceso. Sin embargo, se acepta que se trata de una idea común a los talentos de Kane, Robinson y el guionista Bill Finger; influenciados por muy diversas fuentes en un momento de auténtico torrente creativo. Especial relevancia tendrá el film El Hombre que Ríe, basado en la novela homónima de Víctor Hugo, de donde Kane recuerda al actor Conrad Veidt luciendo una horrible sonrisa deforme. Robinson aportaría la idea del comodín de los naipes como base para el diseño del asesino sonriente.

El nuevo antagonista causa verdadera sensación entre los lectores y no tarda en volver a aparecer en Batman 4. En Detective Comics 44, de 1942, Bill Finger acentúa el tono oscuro de las historias dejando al Joker a merced de la silla eléctrica. Sin embargo, es obvio que el personaje debe vivir para luchar otro día, de manera que usará una especie de medicamentos para escapar. Se da origen así a otro de los rasgos característicos futuros del villano: su facilidad para escapar de la muerte cuando parece imposible.

En 1944, podremos presenciar otro acontecimiento histórico de los comics del Caballero Oscuro, cuando en Batman 25 se produce la primera alianza entre dos supervillanos, con Joker y el Pingüino como protagonistas. La historia se titula Knights of Knavery (algo así como “Caballeros de la Villanía”) y Jerry Robinson se encarga una vez más del dibujo, siendo él quien definirá el aspecto del Joker durante sus primeros años y dejará establecidas las bases de la apariencia general del personaje. Al guión se nota la ausencia de Bill Finger y la tendencia progresiva a la dulcificación de las historias. El Joker ya no muestra su sadismo enfermizo, sino que se enzarza en una hilarante rivalidad con el Pingüino por el título de mejor villano, circunstancia que aprovechan Batman y Robin para infringir a ambos una humillante derrota.



El siguiente relato imprescindible dentro de la historia del Joker se publicará en 1951, en Detective Comics 168, con el título de The Man behind the Red Hood (“El Hombre bajo la Capucha Roja”). Bill Finger revela aquí el origen del villano, quien al principio actuaba como el criminal Capucha Roja, hasta que cayó accidentalmente en una cuba de productos químicos que blanquearon su piel y le otorgaron su horrenda sonrisa; suponiendo todo ello un grave impacto psicológico que dio lugar a su desatada locura. La mayoría de aficionados coincidirán en lo desafortunado de la historia, pues el hecho de que la locura del Joker haya sobrevenido por causa accidental le convierte en uno más, en un malvado muy similar a muchos otros. Uno de los rasgos que hacía único a este villano era la falta de un origen definido, que le hacía configurarse como el mal en estado puro, como el representante del caos sin motivo que suponía la perfecta antítesis para Batman. Con esta historia se pierde una de las cualidades que convertían al personaje en un icono diferenciado del resto.

Los años pasan y los primeros años de la década de los cincuenta ven brillar a Dick Sprang como uno de los grandes autores que van a configurar el surrealista universo del Señor de la Noche de aquellos tiempos. De entre sus múltiples comics destaca Los Millones del Joker, una disparatada historia en que el villano debe enfrentarse a Batman y al servicio de recaudación de impuestos, que le reclama varios pagos. El relato puede tomarse como una original referencia al mafioso de la vida real Al Capone, que tras cometer horribles crímenes, acabó en la cárcel acusado de evasión de impuestos.

Y será en esta época cuando Joker y Batman conozcan a un enemigo común, que no vive en las viñetas sino en el mundo real: el psiquiatra Frederic Wertham. Un estudio del doctor, de gran influencia en el gobierno americano, concluye que los comics son responsables de muchas alteraciones en el comportamiento adolescente. Así, el género sufrirá grandes cambios, y en el caso de Batman, sus historias se infantilizan hasta llegar a niveles ridículos e inconcebibles. Los villanos habituales son considerados demasiado oscuros y retorcidos, de manera que pasarán varios años sin que Joker vuelva a aparecer por las viñetas. Hasta principios de los años sesenta no podrá volverse a ver al villano, que regresa de la mano de Sheldon Moldoff, dibujante que establece un record de permanencia en las series del Caballero Oscuro al encargarse de Batman y Detective Comics durante casi diez años de manera continuada. Es el periodo de las historias más bizarras e infantiloides de Batman en el comic. Algunos relatos curiosos son el ambientado en una realidad alternativa en que Batman y su hijo Robin se enfrentan al hijo del Joker (Batman 145) u otro en que un jurado de Jokers decide el destino de Batman (Batman 163).


Es necesario esperar a la década de los setenta para ser testigos de una nueva época de esplendor para el Señor de la Noche, con el renacimiento oscuro que esperaban todos los aficionados. Denny O´Neil y Neal Adams nos ofrecen esta más que necesaria renovación, y es evidente que no dejarán escapar la oportunidad de tratar con el mejor villano de todos: el Joker. En Batman 251, el dúo nos sorprende con “¡Las cinco venganzas del Joker!”, donde el malvado vuelve a ser el que era. Un fantasma sonriente y despiadado recorre Gotham, y disfruta sembrando el caos, recreándose en la violencia. La crueldad del Joker remite a la de sus mejores tiempos, buscando ahora vengarse de los antiguos miembros de su banda que le habían traicionado, exhibiendo en el proceso una locura desatada en todo su esplendor. La historia acaba mostrándonos la típica creatividad del Joker en sus consabidas trampas para Batman. En esta ocasión, el Murciélago se ve envuelto en una angustiosa escena en la que debe escapar de un tanque de agua en el que se halla encerrado junto a un mortal tiburón.

Precisamente, los años setenta suponen un punto de máxima popularidad para el Joker, que se convierte en el primer villano del Universo DC en disponer de una serie regular propia. La experiencia durará nueve números durante 1975 y 1976, y se verá lastrada por las limitaciones impuestas por el entonces todopoderoso Comics Code, el código moral de los comics que establece aquí que Joker ha de ser detenido al final de cada episodio. Los encargados son nombres de prestigio de esa época del comic, como el notable dibujante español José Luis García López, Irv Norvick o el mismo Denny O´Neil. En las historias, Joker no se enfrenta necesariamente a Batman, siendo especialmente memorable el nº3, en que es el no menos esquizofrénico Creeper quien planta cara al Joker, en un relato que desborda locura.


Si mítico es el equipo creativo O´Neil-Adams, no lo es menos el dúo formado por el guionista Steve Englehart y el dibujante Marshall Rogers. En su corta pero intensísima etapa en Detective Comics (núms. 469-476, de 1977), nos presentarán lo que muchos aficionados llaman “el Batman definitivo”. Si bien puede discutirse la condición de definitiva de esa versión de Batman, no es posible hacerlo con la interpretación del Joker mostrada aquí. Se presenta al Joker definitivo, al menos en su aspecto gráfico. El diseño del villano toma lo mejor de las caracterizaciones anteriores para dar forma a una versión que supondrá el punto de referencia en la mente de todos los aficionados. A nivel argumental, todo lo mejor del personaje se encuentra también en esta nueva versión. Su nuevo plan es delirante como pocos: envenena las aguas de la bahía de Gotham con su gas de la risa, para que los peces muestren su misma mueca diabólica sonriente y así cobrar derechos de autor. Los responsables de que ello no sea posible quedan amenazados de muerte, de manera muy similar a lo visto en el mítico Batman#1.

Se establece además una crucial reflexión sobre el binomio Batman-Joker, según la cual el villano necesita de su némesis para disponer de un adversario a su altura. Batman es el necesario desafío que le induce a afilar su demente creatividad hasta niveles cada vez más sofisticados, en un intento por complacer su esquizofrénico ego criminal como Príncipe Payaso del Crimen. Todo queda perfectamente resumido en una frase para la eternidad: “¡El Joker debe tener a Batman!... ¡No! ¡El Joker merece a Batman!” Esta aproximación a la relación entre los dos personajes cala hondo en muchos autores que la usarán en futuras grandes historias sobre el personaje. La saga de Englehart y Rogers culmina con la típica escena de lucha entre los dos archienemigos, mostrando el canónico desenlace en que aparentemente Joker muere, despareciendo sin dejar rastro.



En 1986, Frank Miller cambiará para siempre el mundo del comic con su obra maestra Dark Knight Returns. El genial autor hace crecer al género superheroico creando una historia madura, con personajes con un perfil psicológico complejo y de una crudeza real y sin concesiones. De acuerdo al tono transgresor y extremo de la historia, todos los elementos que caracterizan al Joker van a ser llevados al límite. Esta vez, su maldad va a revelar una crudeza real y sin concesiones, que hace que Batman llegue a culpabilizarse por haberle dejado vivir. Dentro del complejo perfil psicológico que se otorga a cada personaje, va a quedar definida la enfermiza fijación del Joker por Batman, intentando siempre poner a prueba su resistencia psicológica. Con la nueva caracterización del villano como homosexual, la obsesión por su enemigo alcanzará cotas nunca vistas, con una pelea final brutal y descarnada que termina en el Túnel del Amor de un sórdido parque de atracciones. Miller concibe a Joker como una vieja leyenda criminal ya acabada y desvencijada, que busca dar un golpe de efecto definitivo para reafirmar así su enorme ego. Este es un factor determinante en el hecho de que el grado de crueldad y sadismo del Joker se vea precipitado a un nivel límite.

Antes de la llegada de las Crisis en Tierras Infinitas, el Joker se ha convertido ya por derecho propio en el indiscutiblemente mejor villano del mundo del comic. Finger, Kane, Robinson, Sprang, O´Neil, Adams, Englehart, Rogers, Miller... son muchos los nombres ilustres que han contribuido a forjar una leyenda. Pero lo que probablemente ninguno de ellos llegara a intuir es que el mito es tan grande que su trabajo no representaba mucho más que el establecimiento de las bases de un concepto genial. Lo mejor aún estaba por llegar...

Por Jorge González Román

28.5.09

RESBALANDO EN LODO: LA HISTORIA DE LOS CLAYFACES


Son varios los enemigos de Batman que tienen problemas con el barro, hasta el punto de que podemos encontrarnos con un nuevo Clayface en cada época de los comics del Señor de la Noche. Cada uno de estos personajes representa, en cierta manera, las características del período concreto en que surge, añadiendo en todos los casos un punto de locura y extravagancia a las aventuras del Caballero Oscuro.



El primero y más interesante de todos ellos aparece en los primeros años de existencia de Batman. Tras la creación de villanos tan emblemáticos como Joker o Catwoman, el mismo Bob Kane da vida a Clayface en Detective Comics nº40. El villano responde al alter ego de Basil Karlo, en lo que representa, por supuesto, un homenaje a Boris Karloff, el famoso actor de películas de terror de la época, especialmente recordado por su emblemática interpretación de Frankenstein. De hecho, el personaje de comic es un actor despedido por su productora cinematográfica, que decide vengarse empezando por los intérpretes que están rodando un remake de uno de sus primeros films. El villano va enfundado en una capa ondeante y se cubre el rostro con una máscara de barro, con la intención de provocar el mismo terror que los personajes que interpretaba en el cine. La historia de este primer Clayface captura a la perfección el ambiente que rodea los primeros comics del Caballero Oscuro, con una trama dramática y oscura que incluye un villano que podría acoplarse perfectamente a los parámetros de actuación de un asesino en serie de la vida real.

Con el paso de los años, puede verse surgir en los comics de Batman una más que notable ligereza que hace olvidar el ambiente de serie negra de los primeros tiempos, sustituido por extravagantes historias de ciencia ficción y villanos mucho menos temibles. Es así como, de acuerdo a los estándares de la época, surge en los años ´60 el segundo Clayface, un Clayface muy distinto al primero que responde al alter ego de Matt Hagen. Su primera aparición acontece en Detective Comics nº298, donde este submarinista descubre una piscina de productos químicos con extrañas propiedades. Un baño en estas sustancias confiere a su cuerpo una gran moldeabilidad similar a la del barro, además de la posibilidad de adoptar cualquier forma que desee. Sin embargo, es derrotado por Batman al desconocer el hecho de que dichos efectos desaparecen en 48 horas.



Los años ´70 son testigos del resurgir oscuro del Señor de la Noche, de la mano de leyendas del comic como Dennis O´Neil, Neal Adams , Steve Englehart o Marshall Rogers. Es precisamente este último artista quien, en colaboración con el guionista Len Wein, va a crear un nuevo Clayface con características que lo hagan más adaptable a las historias de esta época de oro en los comics de Batman. Tras la excelente etapa del Batman definitivo, en que Rogers dibuja guiones de Steve Englehart, llegan los Detective Comics nº 478 y 479, en los que se presenta Clayface III. Se trata de Preston Payne, un científico afectado por una enfermedad endocrina que, desesperado, busca su cura mediante la inyección de un suero con componentes de la sangre de Matt Hagen. Aunque en principio el remedio parece funcionar, Payne acaba convertido en un ser deforme afectado ahora por una extraña patología que sólo se calma transmitiendo su enfermedad a otros. La única forma de hacerlo es entrar en contacto directo con otra persona, contacto que resulta necesariamente letal al ser el cuerpo de Payne una informe masa de protoplasma tóxico. Se recupera así el componente dramático y oscuro de los primeras comics de Batman, con un temible villano condenado a matar a otros para aliviar su propio dolor, en una historia envuelta en un ambiente profundamente trágico y sin concesiones.

La siguiente década verá surgir un nuevo Clayface, esta vez en un cuerpo femenino. Nada se sabe del pasado de esta mujer cuya primera aparición se produce en Outsiders nº21, de 1987, en que se revela como sicaria del criminal Kobra, quien le ha inyectado sangre de Matt Hagen. Sus poderes incluyen, además de la moldeabilidad del segundo Clayface, la posibilidad de adoptar la forma y habilidades de otras personas.

En 1986, la saga Crisis en Tierras Infinitas sacude los cimientos del universo DC, y no serán pocos los personajes que perezcan en el transcurso de los cruciales acontecimientos cósmicos. Entre ellos, Matt Hagen fallece sin que apenas nadie se dé cuenta, pues lo hace discretamente en una pequeña viñeta junto a personajes de tercera fila del universo DC.



Poco después, conoceremos nuevos e interesantes detalles sobre Preston Payne, el tercer Clayface, en una historia que el maestro Alan Moore realizará para el Batman Annual nº11, de 1987. El guionista explorará el alcance de la locura de Payne, concretada ahora en una enfermiza pasión por los maniquíes de mujer. Es de suponer que, después de acabar horriblemente deformado tras pretender mejorar su aspecto, Payne se obsesiona con la idea de un cuerpo perfecto e inmutable. La caracterización del personaje por Alan Moore logra la empatía del lector hacia el desgraciado destino de Payne, cuyas delirantes extravagancias llegan a provocar la sonrisa en más de una ocasión.

Sin embargo, aún no se había contado la gran historia de los Clayface, y es que ningún autor, hasta el momento, se había atrevido a juntarlos en un mismo relato, lo cual podría suponer una amenaza de muy elevado calibre para Batman. En su mítica etapa en Detective Comics, Alan Grant no va a dejar escapar la idea, y de su pluma surge por fin la gran saga que mostrará la letal asociación de todos los Clayfaces: The Mudpack (El Enigma Clayface) en Detective Comics 604-608, de 1989. El primero de todos, Basil Karlo, es el cerebro que trazará el plan definitivo para acabar con Batman, reclutando a Preston Payne y Clayface IV como fuerza bruta de apoyo. En principio, Karlo pretende resucitar al fallecido Matt Hagen, pero engañando a los otros dos Clayfaces conseguirá hacerse con sangre de ambos para combinarla y dar lugar a un letal protoplasma. Al inyectárselo, Karlo se convierte en Clayface V, el Clayface definitivo, con la moldeabilidad del IV y el toque letal del III. El villano quedará enterrado bajo tierra tras una sobrecarga de energía lanzada por Looker, la miembro de los Outsiders que acude en ayuda de Batman. Previamente, Clayface IV había adoptado su forma e influido psíquicamente en Batman, que tuvo que enfrentarse a sus terrores internos más profundos, hasta que la verdadera Looker llegó al rescate. Al final de la historia, quedamos sorprendidos por la confirmación de la incipiente historia de amor entre Preston Payne y Clayface IV, que queda sellada con un delirante y apasionado beso.

Es evidente que, tarde o temprano, acabaremos sabiendo más sobre la relación amorosa entre los dos Clayfaces. Hemos de esperar casi 5 años hasta que Alan Grant se decide a retomar la historia, en la serie regular creada específicamente para este gran guionista: Shadow of the Bat, en sus números 26 y 27, de 1994. En ese momento, la serie se halla inmersa en los acontecimientos de Knightquest: la cruzada, así que los Clayfaces tendrán que vérselas con un Batman distinto, un Batman que esconde a Jean Paul Valley-Azrael bajo su amenazante armadura metálica. Descubriremos sorprendidos que, durante este tiempo, la relación entre Payne y su amada ha prosperado hasta el punto de que Clayface IV ha podido dar a luz a un pequeño bebé de apariencia normal e irónico nombre: Cassius, de Cassius Clay. Ocultos en el bosque, los dos enamorados sobreviven como pueden hasta que Matadero, uno de los grandes psicópatas gothamitas del momento, secuestra a su hijo. Chantajeados por Matadero, los dos Clayfaces volverán a Gotham para dar serios quebraderos de cabeza a un desconcertado Jean Paul Valley. Al final de la historia, quedarán al descubierto los incipientes poderes del pequeño Cassius, que quedará bautizado como Baby Clayface, una especie de Clayface VI.



Y si esperado ha sido el regreso de Preston Payne, aún más va serlo el de Basil Karlo, que no volverá a aparecer por los comics de Batman hasta 1998, casi diez años después de quedar enterrado bajo el subsuelo de Gotham City. En Shadow of the Bat nº75, dentro de la saga Aftershock, Alan Grant es una vez más el encargado de los destinos del personaje. Serán los efectos del cataclismo que en ese momento asola la ciudad los que van a posibilitar la liberación del Clayface definitivo. La tierra que le encerraba ahora tiembla y se resquebraja, trayendo a la superficie a un Clayface más loco y vengativo que nunca. Esta vez, su pretensión de acabar con Batman quedará frustrada por su rivalidad con Mr.Freeze, surgida gracias a un hábil truco del Señor de la Noche, que dejará a los dos colosos enfrentados en un auténtico duelo de titanes.

Clayface seguirá dando problemas cuando, tras el terremoto, Gotham City sea declarada Tierra de Nadie. Esta vez, Greg Rucka nos relata cómo el villano se aprovecha de Poison Ivy, quien supuestamente se había hecho con el control de Robinson Park, el pulmón verde de Gotham. Cuando Clayface llega al parque, toma el mando y esclaviza a Poison Ivy y a los niños que ella tenía bajo su protección; obligándoles a trabajar duro para recoger la fruta que se cultiva allí, de alta cotización en una Gotham aislada. Para derrotarle, será necesario que Batman y Robin liberen a Poison Ivy y ésta use su control sobre los vegetales para convertir a Clayface en poco más que tierra fértil.

Pero, tras regresar después de años encerrado bajo tierra, el villano no va a permitirse perecer tan fácilmente. Así, somos testigos de su regreso en la saga Hush, de Jeph Loeb y Jim Lee. Aquí, Clayface tendrá un papel determinante al tomar la forma de Jason Todd, el supuestamente fallecido segundo Robin; y hacer creer a Batman que el chico no estaba realmente allí, y que su identidad había sido suplantada. Posteriormente descubrimos que no es así y que Clayface había sido usado como mero señuelo.


En los últimos tiempos, no ha habido apariciones destacables en el comic de ninguno de los Clayface. Sin embargo, no podemos negar el elevado potencial de estos personajes, con elementos de tragedia y locura que son ya arquetípicos dentro de la galería de villanos del Caballero Oscuro. A pesar de contar con características muy atractivas, hemos visto cómo han sido relativamente poco explotados en las historias del comic. Así, su escasa presencia en la conciencia del gran público es determinante para el hecho de que nunca se haya considerado la adaptación para la gran pantalla de ninguno de ellos. Sin embargo, es posible pensar en lo atractivo que podría resultar un vengativo asesino en serie como Basil Karlo en una serie de films de tipo realista como la que está llevando a cabo el director Christopher Nolan.



En la serie de animación de los años ´90, Clayface sí ha tenido su oportunidad en pantalla. Con la identidad de Matt Hagen, comparte sus mismos poderes, aunque su origen es totalmente modificado, tomando elementos de varios de los Clayfaces del comic para lograr una caracterización algo más realista y mejor adaptada al tono general de la serie. Por ejemplo, Hagen compartirá aquí con Basil Karlo su condición de actor profesional y, al igual que Preston Payne, encuentra su aspecto poco atractivo, en este caso por sufrir una deformidad facial. Así, recurre a los productos cosméticos del industrial-mafioso Roland Daggett para solucionar su problema, no sin mantener duras disputas con el magnate. Tras un enfrentamiento con los matones de Daggett, Hagen acaba siendo sometido a una exposición masiva a sus extrañas cremas cosméticas, que acabarán otorgándole los poderes de moldeabilidad característicos del personaje. La obsesión del personaje será ahora la de vengarse de Roland Daggett, a quien considera responsable de haberle convertido en un monstruo.


Clayface volverá a aparecer en Mudslide (“Desprendimiento”), episodio en el que recurre a la ayuda de una doctora para intentar sanar y recuperar su condición humana. El final de la historia convertirá este capítulo en uno de los más trágicos de toda la serie, con Hagen renunciando ya a las esperanzas de curación. Con la llegada del new look de la serie, el aspecto de Clayface será uno de los que menos cambie, realizando sendas apariciones en los episodios “Caballeros de vacaciones” y “Dolores Acuciantes”.

Tarde o temprano, volveremos a tener noticias de alguna de las personas que en el pasado han asumido la identidad de Clayface. Habida cuenta de los precedentes existentes, incluso es posible que conozcamos a algún nuevo personaje que emplee una extravagante caracterización relacionada con el barro. En tal caso, lo tendría realmente complicado para mover a la preocupación a Batman, quien, tras haber superado a tantos y tan temibles Clayfaces, siempre estará dispuesto a enfrentarse a uno más.

Por Jorge González Román


BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

18.5.09

LA HISTORIA DE LOS CLAYFACES - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE

"Son varios los enemigos de Batman que tienen problemas con el barro, hasta el punto de que podemos encontrarnos con un nuevo Clayface en cada época de los comics del Señor de la Noche. Cada uno de estos personajes representa, en cierta manera, las características del período concreto en que surge, añadiendo en todos los casos un punto de locura y extravagancia a las aventuras del Caballero Oscuro".


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C&TM DC COMICS

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

1.5.09

RIENDA SUELTA A LA DEMENCIA - LA HISTORIA DEL SOMBRERERO LOCO

Club Batman Arkham

Aunque habitualmente es considerado un villano menor, no puede dejarse de lado el componente sádico y cruel siempre latente en la profunda locura que envuelve a Jervis Tetch, también conocido como el Sombrerero Loco. Autores recientes de los comics de Batman, como Greg Rucka y Ed Brubaker, muestran su interés por el insondable pozo de locura que para ellos es el personaje; destacando sus siniestras obsesiones infantiles y su peculiar aspecto, inquietante por extraño e inesperado.

Pero hemos de recordar que el Sombrerero ha recorrido un largo camino hasta llegar a este punto. En su primera aparición en los comics, nos es mostrado como un típico villano ridículo de la época. En 1948, en Batman nº49, Bill Finger nos relata cómo el gran objetivo en la vida del personaje es robar sombreros para aumentar su enorme colección. Sin embargo, el mayor interés de esa historia reside en la primera aparición de una de las más conocidas novias de Batman, la periodista Vicky Vale. Así pues el Sombrerero pasará bastante desapercibido, quedando como un elemento muy secundario en la historia. En 1956 un impostor pretende hacerse con el papel del Sombrerero Loco en Detective Comics nº230, pero fracasará inevitablemente en su intento de suplantar a Jervis Tetch. El personaje aparecerá también en la serie de televisión cómica de Batman de los años ´60, interpretado por David Wayne en una caracterización en línea con lo visto en el cómic.

Hasta la década de los ´80, el Sombrerero Loco permanecerá como uno de los villanos de tercera de Batman, ridículo y estúpido. En 1987, Mike Barr y Alan Davis van a encargarse de convertirle en alguien más interesante y amenazador. La excelente etapa de estos dos autores al frente de Detective Comics incluirá una aparición del personaje en el nº573 de la colección. Lejos de su anterior modus operandi, será mostrado aquí como un villano potencialmente letal, hiriendo gravemente a Robin y secuestrando al presidente de Empresas Wayne, Lucius Fox.

A partir de ahora, podremos ver cómo el Sombrerero va a representar una amenaza a tener en consideración por Batman, en buena parte debido a su nuevo modus operandi basado en el control mental. Generalmente, Jervis Tetch usará complejos circuitos electrónicos implantados en sombreros que le permitirán controlar la voluntad y los actos de sus víctimas o de sus propios hombres. Es así cómo, quien se halle bajo la influencia de uno de esos sombreros ve anulada su voluntad, dando lugar a inesperadas y en ocasiones siniestras consecuencias.

En los primeros años de la continuidad batmaniana, podemos ser testigos de una excepcional demencia en los actos del villano. Jeph Loeb y Tim Sale firman la que posiblemente sea la mejor historia del personaje en uno de sus habituales especiales de Halloween. Se trata de Locura, de 1995, recopilado posteriormente en el tomo Haunted Knight. En este relato, incluso Batman se muestra inquieto por lo sórdido de la actuación de Jervis Tetch, pues la obsesión del villano con Alicia en el País de las Maravillas llega al nivel de hablar usando continuamente frases del cuento. Jervis pretende reconstruir la escena del té del cuento de Lewis Carroll en una siniestra mansión abandonada, con él mismo actuando de Sombrerero, claro está. Y para tener consigo una perfecta Alicia, recurrirá al secuestro de la mismísima Barbara Gordon, la sobrina del futuro Comisario, recién adoptada por éste por aquel entonces. El interés de la historia aumenta si tenemos en cuenta que el cuento de Alicia es uno de los pocos recuerdos felices que guarda Batman, quien se muestra afectado por esta perversión de un recuerdo infantil; y decidirá tomarse el asunto como algo más personal. Además, el acertadísimo diseño del villano por parte del genial dibujante Tim Sale, sumado a su oscura recreación de una muy sombría Gotham, completan los elementos que hacen de ésta una gran historia.

Los mismos autores nos presentarán a un Sombrerero muy similar en El Largo Halloween y Dark Victory, aunque ahora con escasa relevancia en el relato.

Puede verse al villano también en Robin: Año Uno, donde Dick Grayson abordará con éxito uno de los primeros desafíos de su carrera como ayudante de Batman. Vemos aquí cómo la obsesión de Jervis Tetch por el cuento de Lewis Carroll puede orientarse hacia las más diversas actividades delictivas. En esta ocasión, un dictador extranjero pretende hacerse con un harén de bellas adolescentes, y para conseguirlo no duda en contratar las peligrosas habilidades del Sombrerero. Éste usará sus dispositivos de control mental para secuestrar a numerosas adolescentes a las que luego convertirá en preciosas “Alicias”, dispuestas a satisfacer los deseos del dictador. Cuando una de las chicas resulta ser compañera de Dick Grayson, Robin acudirá para salvar la papeleta, lo que demuestra que, en esta ocasión, el guionista Chuck Dixon ha optado por una caracterización más suave del villano.

En las grandes sagas de los años noventa, el Sombrerero no puede por menos que estar presente como uno más de los clásicos de la galería de villanos de Batman. Cuando Bane libera a todos los internos de Arkham, el Sombrerero Loco es el primero en plantar cara al Caballero Oscuro. Jervis organiza una clásica reunión del té para convocar criminales controlados mentalmente, intentando así doblegar a Batman cuando éste aparezca. La amenaza no supondrá mayor problema, y el principal interés de la historia reside en presenciar cómo a través de un dispositivo de control del villano puede oírse a Bane matando a Film Freak, enviado a investigar por el propio Tetch.

En la saga Aftershock, después de Cataclismo, el Sombrerero Loco volverá a dar problemas con sus dispositivos de control mental, aunque será neutralizado fácilmente. Tras la fuga masiva de Arkham en los prolegómenos de Tierra de Nadie, Tetch intentará controlar una parte de Gotham, como muchos otros villanos. La intervención de Superman, de visita por la ciudad en ruinas, frustará rápidamente su empeño.

Así pues, Jervis Tetch ha sido representado en esos años como un villano a tener en cuenta, pero ni mucho menos como uno de primer orden. Eso va a cambiar con la intervención del genial guionista Greg Rucka, que le dedicará un arco argumental dentro de su exitosa etapa en Detective Comics. En los números 757-759 de la serie, Tetch consigue poner en jaque la seguridad de la ciudad entera. El villano usa sus dispositivos de control mental para inducir a muchos agentes de policía a cometer actos delictivos, en una de las más peligrosas y potencialmente letales actuaciones en su carrera como villano. Su nivel tecnológico progresa cada vez más y en esta ocasión abandona los habituales sombreros para colocar los circuitos en las tarjetas del café de los policías. Tras Juegos de Guerra, dará un nuevo paso adelante en el asunto, implantando el dispositivo directamente por vía intracraneal a Killer Croc.

No podemos olvidar la presencia de este villano en otras versiones de Batman para distintos medios, sobre todo en la excelente serie de animación de los noventa. Pueden encontrarse aquí algunas de las mejores historias jamás realizadas sobre el villano, con una caracterización muy acertada que no deja de lado sus inquietantes obsesiones y delirios. “Loco como un sombrerero” es el episodio del que se toma la idea para la posterior historia del comic Locura, de la que hemos hablado anteriormente. En esta ocasión, es la propia secretaria de Jervis Tetch la que es secuestrada para actuar como la perfecta Alicia dentro del mundo de locura que ha construido el Sombrerero. Se nos muestra aquí al villano con un toque marcadamente histriónico y bufonesco, pero a la vez inquietante y, para Batman, potencialmente letal.

Posteriormente, se otorgará a Jervis Tetch el privilegio de invitado de honor en uno de los más geniales episodios de toda la serie. En “Quizás fue un sueño”, el Sombrerero pretende usar sus artilugios de control mental para indagar en los sueños de Batman, de manera que éste se ve envuelto en una realidad paralela en la que Batman es otra persona y sus padres aún siguen vivos. Nos encontramos así con un excelente capítulo que destaca por su gran carga emocional, pudiendo ver al Caballero Oscuro sumido de lleno en sus traumas y conflictos internos. Jervis Tetch realizará otra aparición importante en “Los hombres preocupados”. Esta vez, en vez de sombreros, empleará pequeños muñecos con sus habituales dispositivos de control mental, en un intento de dominar la voluntad de algunos de los más acaudalados empresarios de Gotham City.

En lo que respecta al cine, el Sombrerero Loco aún no ha sido llevado a la gran pantalla. En la época actual, se hace impensable su aparición en la saga de films de Batman de estilo realista que el director Christopher Nolan está llevando a cabo, debido a las peculiares características del personaje. Sin embargo, el villano pudo llegar a aparecer en la saga de películas de los ’90. Antes de que la nefasta Batman y Robin echara todo por tierra, existía un proyecto sobre un quinto film de Batman para el año 1999, tentativamente titulado Batman Triumphant. Aquí, el Sombrerero haría una pequeña aparición dentro de las alucinaciones que Batman sufriría debido al gas del miedo del Espantapájaros. Habría resultado interesante comprobar el aspecto del personaje en imagen real, aunque, con tan poco tiempo en pantalla, es difícil que la caracterización hubiese estado a la altura de su contrapartida en el comic.

Así pues, guste más o menos, no cabe duda de que el personaje goza de un puesto fijo entre los clásicos de la quizá más perfecta galería de villanos del mundo del comic. La inquietud que despierta su extraño y demente modus operandi es sin duda el factor que lo hace más interesante, compensando con creces su evidente falta de presencia física. Si su profunda obsesión es lo que le hace único, no cabe duda de que el personaje está en el lugar indicado. Y es que, de obsesiones, el Caballero Oscuro entiende un rato.

Por Jorge González Román

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BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

6.4.09

EL SOMBRERERO LOCO - RIENDA SUELTA A LA DEMENCIA - ACTUALIZACIONES CLUB BATMAN WEBSITE

Club Batman Arkham
"Aunque habitualmente es considerado un villano menor, no puede dejarse de lado el componente sádico y cruel siempre latente en la profunda locura que envuelve a Jervis Tetch, también conocido como el Sombrerero Loco. Autores recientes de los cómics de Batman, como Greg Rucka y Ed Brubaker, muestran su interés por el insondable pozo de locura que para ellos es el personaje; destacando sus siniestras obsesiones infantiles y su peculiar aspecto, inquietante por extraño e inesperado".

Artículo realizado por Jorge González Román para la galería de villanos "Arkham" de Club Batman Website.

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