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5.3.09

BATMAN ILUSTRADO POR NEAL ADAMS



Edición original: Batman Illustrated by Neal Adams Vol. 1,2,3 USA
Guión: Denny O´Neil, Frank Robbins.
Dibujo: Neal Adams.
Tinta: Dick Giordano, Neal Adams.
Formato: Libro cartoné, 240 págs.

A lo largo de los años, muchos dibujantes han definido el aspecto de Batman, uno de los personajes más icónicos de la cultura popular. De todos ellos, quizá el más influyente haya sido Neal Adams, quien empezó a dibujar al Caballero Oscuro justo cuando éste estaba a punto de desaparecer engullido por la inocencia que desprendía la serie de TV de los años 60. El arte de Neal Adams devolvió a Batman a sus raíces urbanas, centrando al personaje en un ambiente de crimen y sombras. Esto creó una nueva imagen del hombre murciélago que atrajo a toda una nueva generación de lectores. Ahora, y por primera vez, se recopila todo el trabajo que Adams realizó para Batman (tanto portadas como historias) restaurado para la ocasión por el propio autor. Además, esta recopilación se hace en orden cronológico, mostrando así el proceso de introducción, adaptación e innovación que este joven dibujante aportó a la legendaria figura del Hombre Murciélago.

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RECOMENDADO POR CLUB BATMAN

BATMAN´S 70th ANNIVERSARY

14.2.09

SIETE DÉCADAS VIGILANDO GOTHAM - BATMAN 70 ANIVERSARIO

Todo comenzó con sólo seis páginas. En el número 27 de ‘Detective Comics’, un muchacho de apenas 19 años que firmaba como Rob’t Kane presentaba una historia titulada ‘El caso del sindicato químico’. El protagonista de esas seis páginas era The Bat-Man. Y la historia del cómic cambió para siempre con este pequeño y en apariencia modesto relato. Había nacido en él uno de los héroes más longevos del noveno arte, un icono, un personaje que ha llegado a casi todos los rincones del mundo. Han pasado ya casi 70 años desde que Batman patrullara por primera vez las calles de Gothan City (como curiosidad cabría recordar que en aquellos primigenios días Gotham no existía y la ciudad de fondo era Nueva York). Casi 70 años de vigilancia ininterrumpida. Mucho ha cambiado el personaje desde aquellos primeros días, pero su esencia sigue muy presente.

No deja de ser curioso que Batman naciera por dinero. No fue una inspiración espontánea de un creador, sino un encargo. E igualmente curioso es que todo sucediera por el éxito de Superman. El Hombre de Acero nació en 1938 y fue un éxito inmediato para la editorial National Allied Publications, que con el paso de los años pasaría a llamarse DC. Vince Sullivan, su editor en jefe, buscaba un nuevo héroe que siguiera el camino abierto por Superman y dejará aún más dinero en sus arcas. Y entre los dibujantes a los que tentó con la idea se encontraba Bob Kane. Sullivan le dijo que los autores del último hijo de Krypton ganaban con él 800 dólares a la semana. Kane, apenas lograba llegar a 50 dólares. Y soñando con un éxito parecido, comenzó el proceso de gestación de Batman.

Kane siempre ha reconocido que la mayor influencia para su personaje fueron los dibujos de la maquina voladora de Leonardo da Vinci. De ahí cogió el aspecto básico de Batman y la capa con forma de murciélago. El Zorro fue la segunda influencia. Y más concretamente la caracterización cinematográfica de Douglas Fairbanks en ‘La marca del Zorro’. La identidad secreta de un millonario, la ausencia de superpoderes, la guarida oculta tras su vivienda y la perfección atlética del Zorro tuvieron su reflejo en la creación de Kane. Pero faltaba el toque final, que vendría de una película muda de 1926: ‘The Bat’. En ella, el villano llevaba una máscara con forma de murciélago. Para rematar el diseño, Kane solicitó ayuda a su amigo Bill Finger, quien acabó de dar a Batman el aspecto que vio la luz en mayo de 1939.

El nuevo personaje fue un éxito inmediato porque combinaba lo mejor del mundo detectivesco que había dominado el cómic hasta finales de los años 30 (La Sombra o Dick Tracy, entre otros) y del nuevo universo de los superhéroes. El éxito, eso sí, no sorprendió del todo a Kane. “Muchas veces, sobre todo al principio, no sabes cómo van a salir las cosas, pero tenía la sensación de que si no se convertía en algo tan grande como Superman, estaría muy cerca”, confesó Kane años después. Aunque ‘Detective Comics’ continuó incluyendo historias de Batman, el héroe contó con revista propia desde la primavera de 1940 y en 1943 se comenzó a publicar un nuevo título, ‘World’s Finest’, donde compartía cartel con Superman. Todo iba sobre ruedas.

Poco a poco se fueron definiendo las características esenciales del personaje. Lo primero fue su origen que, aunque hoy todo el mundo lo conozca, no se publicó hasta casi un año después de la creación de Batman. Bruce Wayne, siendo niño, ve cómo un ladrón asesina a sus padres. En ese momento, jura dedicar su vida a perseguir criminales. Para ello, lleva su mente y su cuerpo hasta los límites humanos y se convierte en el mejor detective del mundo. Un murciélago que entra por su ventana le da la clave para inspirar el terror en los corazones de los malhechores. Batman, que en sus primeras aventuras llegó a usar armas de fuego, decide que el respeto a la vida presidirá sus acciones y se prohíbe a sí mismo matar.



El primer cambio radical en la vida de Batman llega muy pronto, en 1940. Robin entra en su vida. Para muchos, darle a nuevo héroe un sidekick fue lo que permitió su supervivencia en los años posteriores, en una etapa en la que los americanos buscaban modelos de conducta para sus jóvenes. La introducción de un héroe juvenil le dio a Batman el papel de padre y mentor, mientras que Robin le daba a la serie un tono más aventurero que en los inicios. Robin, un joven acróbata de circo llamado Dick Grayson que también presencia el asesinato de sus padres, apelaba directamente a los lectores más jóvenes. Si Batman triunfó porque cualquiera se puede identificar con un hombre sin superpoderes, la inclusión de Robin reafirmó esa idea para los más jóvenes.

Parte del éxito de Batman hay que atribuírsela también a su galería de villanos. Hasta la llegada de los superhéroes, Dick Tracy no tenía igual en este terreno, pero las mentes de Kane, Finger, Jerry Robinson o Dick Sprang fueron creando poco a poco todo un elenco de personajes inolvidables para el universo de Batman. En apenas cinco años, el Joker, Catwoman, Dos Caras o el Pingüino ya tenían un hueco en el universo de Batman. Aquello de que un héroe es más grande cuanto más grandes son sus oponentes se cumple a la perfección en la mitología de Gotham City.

Batman era un personaje nacido en una época en la que todavía estaba muy presente la gran depresión económica y pronto vio cómo otro gran acontecimiento histórico marcó su devenir. La Segunda Guerra Mundial llevó a Batman a luchar contra nazis, fascistas y japoneses, a ver cómo sus portadas se convertían en un reclamo gubernamental más para comprar bonos de guerra. Al final del conflicto bélico, Batman gozaba de una popularidad tremenda y dio el salto tanto a los seriales cinematográficos como a las tiras de prensa. La Edad de Oro del cómic de superhéroes era una realidad y la Guerra había contribuido a ella de una manera muy relevante, porque dio al mundo los héroes de ficción que ansiaba tener. Pero está situación idílica duró poco, muy poco.

Antes incluso de llegar a los años 50, el cómic de superhéroes se encontró con un poderoso enemigo que comenzaba a dominar los gustos de los lectores: la ciencia ficción. Muchos superhéroes cayeron en el olvido y sus revistas se vieron canceladas. Batman fue uno de los pocos que siguió adelante, con menos ventas pero con cierta relevancia todavía. Su supervivencia tuvo como efecto inmediato la adopción de las nuevas preferencias. Al final de la década, historias que llevan a Batman al antiguo Egipto a la Roma del César, visitas de alienígenas y enfrentamientos con los robots más sofisticados se habían apoderado por completo de su universo. La fantasía desenfadada arrasa por completo el tono oscuro de los inicios.

La popularidad del cómic era cada vez mayor en Estados Unidos, pero al mismo tiempo crecía la preocupación en otros sectores de la población por la influencia negativa que el cómic pudiera tener en niños y jóvenes. Esta paranoia alcanzó su cenit con la publicación en 1954 del libro ‘La seducción del inocente’, del psiquiatra neoyorquino Frederic Wertham, quien estaba convencido de que la violencia de los cómics era una de las causas de la delincuencia juvenil. Entre los ejemplos negativos que las viñetas daban a los niños, según Wertham, estaba la homosexualidad de Batman y Robin. “Sólo alguien ignorante de los fundamentos de la psiquiatría y de la psicopatología del sexo puede dejar de observar la sutil atmósfera de homoerotismo que impregna las aventuras del maduro Batman y su joven amigo Robin”, argumenta Wertham en su libro.

Si el senador McCarthy inició la famosa caza de brujas contra los comunistas en todas las esferas sociales norteamericanas, el cómic vivió un suceso parecido con la investigación que emprendió en 1954 el Comité del Senado para la Delincuencia Juvenil. Estes Kefauver fue su cabeza visible y uno de los nombres más odiados desde entonces por la industria del cómic. La Comisión concluyó que la relación establecida por Wertham no tenía una base científica sólida, pero obligó a la industria del cómic a la autocensura. Nació el Comics Code Authority. No se podía mostrar a policías, jueces o gobiernos en actitudes deshonestas, el mal nunca podía triunfar sobre el bien. Alusiones sexuales, incluso sensuales, estaban prácticamente prohibidas, como también mención alguna del incesto o el adulterio. Incluso usar la palabra “crimen” tenía importantes restricciones.

Con esa represión autoinducida por la industria del cómic, el mundo de Batman no podía ser en absoluto el de los primeros años. Los villanos clásicos comenzaron a desaparecer y pocos de los creados en esos años perduraron en el tiempo (el Espantapájaros es quizá la más honrosa excepción). Para acabar con las especulaciones sobre la homosexualidad de los héroes, DC Comics inventó a Batwoman como interés romántico de Batman. El rojo y amarillo chillón de su uniforme ya dejaba bien claro que el tono oscuro había pasado a la historia. Para despejar todas las dudas, la sobrina de Batwoman, la primera Bat-girl, llegó para enamorar a Robin. Amores, eso sí, muy castos y puros para no sobrepasar las exigencias del nuevo código de autocensura. Y con ese código llegaron los años más caricaturescos de Batman, en los que el Bat-perro o Bat-mito (un duende de otra dimensión que se viste como el héroe de Gotham) adquirieron protagonismo. La ‘Batman Family’ había nacido.



La ausencia de contenidos serios y la proliferación de personajes sonrojantes se prolongó hasta casi la mitad de los años 60. Esta etapa coincidió además con la aparición del universo Marvel en todo su esplendor. Mientras Stan Lee creaba a Spider-Man, los 4 Fantásticos, Hulk o la Patrulla-X y daba al cómic de superhéroes una nueva y magnífica dimensión, Batman se debatía en un limbo extraño, en un devenir sin rumbo fijo. El punto de inflexión sería 1964. Batman, que se había publicado ininterrumpidamente desde 1939, corría por primera vez un serio riesgo de que su revista desapareciera. “Os voy a dar seis meses con esto. Si lo levantáis, perfecto. Si no, lo vamos a cancelar”, le dijo el editor en jefe de DC en aquellos días, Irwin Donenfeld, a Carmine Infantino y Julius Schwartz. Este dramático momento fue el nacimiento del llamado ‘new look’.

Schwartz se convirtió en el editor de los títulos de Batman y cambió todo lo que pudo. La modificación más visible fue en el traje del héroe: el murciélago sobre su pecho contaba ahora con un óvalo amarillo. La Batcueva cambió, al igual que el Batmóvil, nació el teléfono rojo con el que Batman se comunicaba con el comisario Gordon. ¡Incluso Alfred, el fiel mayordomo de Bruce Wayne, moría en una de las historias! Los villanos más clásicos, empezando por el Joker, volvían a las páginas de Batman, como también las tramas detectivescas. Había que enterrar el tono de los últimos años. El terremoto se llevó por delante muchos de los cimientos de los mitos de Batman en sus primeros 25 años de vida. Pero funcionó. No para devolver los tiempos de esplendor, pero sí para garantizar su supervivencia en unos años difíciles.

Pero las mayores consecuencias del ‘new look’ todavía estaban por llegar. Y no tardaron mucho, apenas dos años. La renovación de la mitología de Batman fue el germen de la famosa serie de televisión de los años 60, la que provocó una inmensa bat-manía en Estados Unidos, una fiebre por el personaje como se vieron pocas en el siglo XX. La versión televisiva de Batman apostaba por un tono cómico y autoparódico, decididamente camp, alejado de las pretensiones del cómic de devolver al héroe a sus orígenes oscuros. Hubo que trazar en el cómic un difícil equilibrio para satisfacer a la legión de nuevos lectores que provocó el programa televisivo y los puristas y más fieles lectores. Y, por desgracia, triunfó el influjo de la serie, que contaminó el cómic mientras permaneció en antena.

La incidencia de la serie en el cómic también vino marcada por el protagonismo de algunos personajes. Alfred, muerto poco antes de la serie de televisión, tuvo que regresar a las viñetas por la influencia de la serie. Los productores querían usarle tanto a él como a su sustituta en la Mansión Wayne, la tía Harriet, familiar de Dick Grayson. Quizá para resolver los últimos coletazos de la polémica sobre la homosexualidad de Batman y Robin, la serie introdujo una nueva Batgirl, la hija del comisario Gordon, Barbara, que se hizo rápidamente un hueco en el cómic. La ‘Batman Family’ seguía creciendo.

El fin de la serie en 1968, después de tres temporadas de rotundo éxito sumió al cómic en una gran indefinición. Las consecuencias del ‘new look’ no tuvieron continuidad por la irrupción del Batman televisivo y ahora ninguna de las dos fórmulas se antojaba como la ideal para sacar al personaje del atolladero. DC se vio obligada a tomar nuevas decisiones drásticas y, con la llegada de los años 70, Batman debía reinventarse otra vez. El responsable del Batman definitivo de esta década, el más venerado casi desde los inicios del héroe, fue Neal Adams. Su dibujo intenso, realista, provisto de enfoques nunca vistos antes en el noveno arte, fue toda una revolución. Pero no fue fácil que Adams y Batman se cruzaran.

Después de varios intentos, Schwartz accedió a recibir a este dibujante que quería revitalizar el personaje. “Cuando llegábamos a su oficina, Julie me hizo otra de esas preguntas que ya son historia hoy en día: ‘¿Acaso crees que eres el único que sabe de qué va Batman y que los demás no tenemos ni idea?’. ‘No es que sea yo el único que sabe cómo debería ser Batman, todos los niños americanos lo saben’. Julie sonrió amargamente ante mi respuesta que, por otro lado, era obvia”, recordaba Adams años después. Lo había conseguido: Batman estaba en sus manos.


Pero faltaba la guinda del pastel: el guionista Dennis O’Neil. “Denny entendía a Batman (...). Ya no se trataba de que Batman fuera el protagonista de la historieta, sino que fuimos haciendo una historia del propio Batman”, añade Adams. Todo cambió con ellos. O’Neil y Adams devolvieron a Batman a la noche, le convirtieron en el detective por excelencia que hemos conocido durante tantas generaciones, proporcionaron los villanos más memorables, los clásicos revitalizados y los nuevos como Ra’s Al Ghul. La influencia de ambos duró mucho tiempo, aunque pronto encontraron un relevo de mucha categoría. El guionista Steve Englehart y el dibujante Marshall Rogers no tardaron en hacer suyo el personaje. Entre las dos parejas de creadores había nacido realmente el Señor de la Noche.

Una parte fundamental de ese desarrollo hacia derroteros más adultos fue la desaparición de Robin. Su jovialidad y colorido no encajaban en una Gotham sórdida, oscura y deprimente, así que se optó por lo más sencillo: Dick Grayson crece, abandona Gotham para ir a la universidad y acaba dejando la identidad de Robin y asumiendo la de un nuevo luchador contra el crimen, Nightwing. Englehart no tenía mucho aprecio por el compañero juvenil del héroe y no dudó en arrinconarle. De hecho, en el guión que escribió para una película de Batman que nunca llegó a hacerse, insertó como primera secuencia el asesinato de Robin de un disparo en la cabeza. “Pensé que era importante para vender el concepto de que esto no era la serie de televisión”, explicó años después.

También ayudó en esa evolución más adulta y madura de las historias de Batman la introducción de intereses románticos serios, más allá de maniquíes anteriores como Julie Madison o Vicky Vale. O’Neal y Adams aportaron a Talia, la hija de Ra’s. Englehart y Rogers a Silver St. Cloud. Durante años, los aficionados al personaje han debatido cuál de estas dos mujeres es el auténtico gran amor de Batman y Bruce Wayne. Y si hablamos de mujeres en la vida del héroe de Gotham, no se puede dejar de mencionar a Catwoman, que desde aquella época se convirtió en uno de los personajes más recurrentes de la mitología de Batman y alcanzó una ambigüedad que permitía a los creadores jugar con ella. A veces heroína junto a Batman, a veces villana frente a él. Pero siempre subiendo la temperatura de la historia hasta nuestros días.

A pesar de que las bases estaban sentadas para que la entrada de Batman en los años 80 fuera triunfal, lo cierto es que el efecto fue el contrario. Nadie supo manejar la herencia de estos genios del cómic y la rutina se apoderó de los títulos del Hombre Murciélago. Golpes de efecto, como la introducción de un segundo Robin, no cambiaron mucho las cosas. Había que cambiar la marcha y se tomó la decisión más coherente: entregar el personaje a quien mejor había demostrado entenderle en las últimas décadas. Denny O’Neil se convirtió en el editor de Batman y con él al mando el héroe logró el mayor esplendor de su ya entonces casi cincuentenaria carrera. “Entendí que mi misión era hacer algunos cambios, y que esos cambios fueran gordos y ruidosos”, confesó O’Neil.

Y para cambios grandes se necesitan grandes nombres. La historia de Batman nunca habría sido la misma sin Frank Miller. Tras definir a Batman como “una fuerza de la naturaleza”, Miller se convirtió en el responsable de una de las mejores novelas gráficas jamás publicadas, y no sólo dentro del género de superhéroes, ‘El regreso del Señor de la Noche’. “Batman sólo funciona como personaje si el mundo es esencialmente un lugar malévolo y terrorífico”, dijo mientras trabajaba en la obra. Y ese es el mundo que plasmó, valiéndose de un Bruce Wayne cincuentón que ha abandonado el manto del murciélago. Sin un Batman que patrulle, Gotham se ha vuelto una ciudad aún más oscura. Y su regreso, junto con el de muchos de sus enemigos más relevantes, degenerará en una orgía de violencia.



La influencia de ‘El regreso del Señor de la Noche’ (rebautizada hace poco con su reedición en España como ‘El regreso del Caballero Oscuro’) en el mundo del cómic ha sido enorme y todavía hoy es una de las novelas gráficas más vendidas. Pero no todo el mundo la comprendió. Bob Kane confesó que, tras leerla cinco veces, todavía no había entendido de qué estaba hablando Miller en ella. “Frank es muy político e incluye un montón de simbolismo que no estoy seguro de entender, como las esvásticas en los pechos y el trasero de una mujer”, dijo el creador del héroe, que sí le reconocía a Miller el mérito de “haber devuelto a Batman a los caminos oscuros y misteriosos” en los que fue creado.

La otra gran contribución de Miller al personaje nació tras la macrosaga ‘Crisis en Tierras Infinitas’. DC quiso poner fin sin conseguirlo al caos que había montado con diversos universos paralelos y dotar a sus personajes más emblemáticos de nuevos orígenes. El relato de ‘Año Uno’, está vez con David Mazzucheli a los lápices, comienza con el regreso de Bruce Wayne a Gotham, tras la formación que ha seguido en diferentes lugares del mundo para cumplir con la promesa realizada a sus padres asesinados: luchar contra el crimen y la injusticia. Al mismo tiempo, Gordon es trasladado desde Chicago y tiene que hacer frente a la corrupción policial. Wayne y Gordon se rebelan como almas gemelas con un mismo propósito. Y Miller lo ofrece todo con dosis de realismo y reinterpretando la importancia del murciélago en la cruzada del millonario de Gotham. Entre 1986 y 1987, Miller había cambiado para siempre el universo de Batman.

Un par de años más tarde, en 1989, otro suceso colocaría al vigilante nocturno en la primera plana de la actualidad. DC Comics decidió dejar en manos de los lectores el futuro de Robin. El número 427 de la colección finalizaba con una explosión. Jason Todd estaría en el interior de un almacén con una bomba colocada por el Joker. La editorial habilitó dos números de teléfono, uno para votar por la supervivencia de Robin, el otro por su muerte. Y vencieron los detractores de su muerte por sólo 72 votos de entre más de 20.000 llamadas. “Lo hicimos porque nadie lo había hecho antes. Esa siempre es una razón excelente para hacer algo”, confesó O’Neil, entonces editor de Batman. Pero no a todo el mundo le gustó. “¿Por 70 fans deciden matar a Robin? ¡Eso es absurdo! Suena como un subterfugio”, dijo Bob Kane.

Lo cierto es que, por limpia que fuera la votación, Kane tenía razón y subyace la ambición de acabar con la ‘Bat-Family’ de los años 60. Antes incluso que Robin, DC decidió librarse de Batgirl. El Joker postraba a Barbara Gordon en una silla de ruedas con un disparo en la columna vertebral. EL genio perverso de Alan Moore narró esos acontecimientos, plasmando su visión de Batman y el Joker como dos caras de una misma moneda en ‘La broma asesina’, una polémica obra que no satisfizo del todo a su creador pero que figura entre las más apreciadas por los aficionados. Polémicas al margen, lo cierto es que Batman volvía a estar en la cima y volando en solitario, algo que vendría a confirmar el enorme éxito de la película que se estrenó en 1989, con un héroe atormentado, heredero de la obra de Miller.



Ese tono oscuro ya quedaría impregnado en las aventuras del héroe hasta nuestros días. Miller, además, puso de moda las dos conceptos en los que se basan sus obras sobre Batman. Por un lado, las historias sobre los primeros años del héroe (fundamentalmente en la nueva colección ‘Legends of the Dark Knight’, y en novelas gráficas). Por otro, historias sobre universos paralelos que abandonaban el concepto de continuidad que tanto preocupa a los editores (la serie ‘Elseworlds’ ha tenido en Batman el principal filón, y ha llevado al héroe de Gotham a encontrarse con Dracula o Jack el Destripador, y a patrullar una ciudad gobernada por la Iglesia o vivir en un mundo en el que Superman nunca se enfundó el traje de superhéroe).

A pesar de que la versión solitaria de Batman parece ser la más apreciada por los puristas, lo cierto es que Robin apenas tardó en regresar. Pero fue un regreso muy distinto al anterior. Se buscó un joven alejado de la personalidad rebelde de Jason Todd. Si Dick Grayson era el favorito, el nuevo compañero de Batman debía tener su bendición. Y la tuvo. El joven Tim Drake acaba descubriendo la identidad secreta de Nightwing y, siguiendo la lógica más evidente, la de Batman. El chico se destapa como un detective desde el principio y, a pesar de las reticencias de Bruce Wayne por la muerte del anterior Robin, se compromete a entrenarle. DC entiende que un Robin de los años 90 no puede vestir como uno de los años 40 y cambia su uniforme. El gran Neal Adams diseña el nuevo traje, enterrando para siempre los pantalones cortos y dando al personaje una seriedad de la que hasta entonces carecía.

La llegada del nuevo Robin es sólo una de las muchas muestras de que DC quiere expandir todo lo que pueda el universo de Batman. La editorial amplía el número de cabeceras con el Señor de la Noche como protagonista o con alguno de sus héroes más allegados. Robin y Catwoman cuentan ya con sus propias colecciones. Para mantener la unidad entre todas ellas, DC comienza a plantearse la estrategia comercial con la que finalizará el siglo pasado y comenzará el presente: las macrosagas. Y para empezar busca el mayor terremoto posible: que alguien distinto a Bruce Wayne sea Batman. Para lograr tan ambicioso y a la vez peligroso objetivo, la editorial crea un nuevo héroe, Azrael, y un nuevo villano, Bane. El primero está llamado a llevar el manto del murciélago. El segundo, a convertirse en el enemigo definitivo de Batman.

Bane acaba rompiendo la columna de un agotado Bruce Wayne y éste se marcha de Gotham buscando una cura. La Batcueva queda en manos de Jean-Paul Valley, Azrael, un joven luchador contra el crimen que guarda más de una sorpresa en el interior de su torturada psique. Convencido de que la suya es una cruzada divina, destierra el clásico uniforme de Batman y crea una armadura de combate, con la que no duda en amenazar incluso al nuevo Robin. Durante su etapa como Batman, Azrael llega a traspasar la frontera más sagrada para Wayne y se cobra una vida. El regreso de Bruce Wayne para reclamar lo que es suyo es sólo cuestión de tiempo... y de números que vender para engrosar las arcas de DC.

La saga, de nada menos que 71 números de diferentes colecciones, finaliza con un nuevo dueño de la capa y la capucha. Bruce Wayne derrota a Azrael, pero no recupera su identidad como Batman. Cumpliendo uno de los sueños más antiguos de los fans, la deja en manos de Dick Grayson. El Robin original ya es lo suficientemente adulto para ocupar el lugar para el que ha sido entrenado desde niño. El experimento apenas dura unos meses y Bruce Wayne vuelve. Y DC decide seguir con los cambios. El uniforme de Batman cambia de color, destierra los clásicos gris y azul y abraza el negro, muy parecido al que exhibe en las películas. El marketing manda. Pero tampoco durará mucho esta probatura y regresará el uniforme clásico, aunque perdiendo el óvalo amarillo en algunas etapas.


Con las nuevas sagas se buscó el más difícil todavía. De la plaga con la que Ra’s al Ghul pretende diezmar a la población mundial en ‘Contagio’ y ‘Legado’ se pasó a la destrucción de Gotham en ‘Terremoto’. Después, se sobrepasó una frontera más al declarar Gotham como ‘Tierra de nadie’, fuera del territorio de Estados Unidos, ante la imposibilidad de reconstruir la ciudad. Pero Gotham es tan inmortal como Batman y volvió a vivir días de esplendor. El alter ego de Batman vivió sus momentos personales más complejos en ‘Bruce Wayne asesino’ y ‘Bruce Wayne fugitivo’, y encontró un nuevo adversario definitivo en ‘Silencio’. La última macrosaga hasta la fecha, ‘Juegos de guerra’, sirvió para poner fin a la etapa del Batman más hosco e insensible, aquel al que no le importa utilizar todo y a todos con tal de conseguir sus objetivos. Un nuevo Batman ha nacido, más cercano, más dialogante y menos solitario.

Hoy Batman está cerca ya de cumplir 70 años. Lo hace con un tono más detectivesco y clásico que el que dominó en los primeros años del siglo. Lo hace consolidado como un personaje en el que las mayores figuras del mundo del cómic quieren dejar su huella. Lo hace siendo un icono reconocible en todo el mundo. Y lo hace con una salud envidiable para tener ya cerca de siete décadas de vida. Y las que le quedan por vivir todavía al mejor personaje que jamás ha dado el mundo del cómic. Quién iba a decir que la culpa de su creación la tendría el éxito de un héroe tan opuesto a Batman como es Superman en un lejano día de 1939...

Por Juan Rodríguez Millán

BATMAN 70 ANIVERSARIO PORTADAS

8.2.09

DENNY O´NEIL - ENTREVISTA ADVANCE COMICS (2ª PARTE)

Entrevista publicada a principios de los 90 en Batman nº60 (2ª serie) por Ediciones Zinco, extraida de la revista Advance Comics.



-¿Echas de menos escribir series regulares?

Dennis O´Neil - Sí, estoy haciendo muchos guiones últimamente, pero echo de menos el cómic mensual. Lo cual es una sorpresa. Le coges un ritmo, especialmente si es un personaje en el que te gusta trabajar. Es casi como volver con un viejo amigo durante cuatro o cinco días cada mes.
Cuando estás haciendo una serie mensual, no es tan difícil encontrar ideas porque, cuando solucionas los problemas argumentales para la historia A, a menudo ya estás sugiriendo un argumento para la historia B. Constantemente puedes sacar derivaciones de tu propia línea argumental. Cuando escribo, insisto en jugar con las mismas reglas que los demás, así que tengo que someterme igual que los demás a las fechas de entrega. He sido mi propio coordinador editorial, pero creo que es mejor tener alguien más que mire tu trabajo.
Muchas veces tú no ves tus propios errores. Además, es útil tener a alguien con quien hablar.

-¿Hay alguna posibilidad de que vuelvas a escribir The Question?

Dennis O´Neil - Sí, planeamos hacer un especial cada año. Depende de que tenga una buena idea para una historia y de la disponibilidad de Denys Cowan o de otro dibujante que encaje con la serie. En realidad, de algún modo, la saga terminó con el número 36. Habíamos contado nuestra historia de Question. Era difícil de escribir, porque era la historia de un tipo en busca de sí mismo. A la altura del número 36, había respondido muchas de las cuestiones que se había estado formulando. No creo que los especiales que siguieron fueran malos, pero, igual que los cómics japoneses, tiene un desenlace, el número 36 fue un poco el final de la historia.
Eso no significa que no se puedan contar otras historias, y estoy seguro de que algún día lo haremos, pero probablemente no este año. Con todo el trabajo que tengo encima, no creo que encuentre tiempo para Question hasta el año que viene.

-¿Nos puedes adelantar alguna de las cosas que estás preparando?

Dennis O´Neil - Aparte de la adaptación de la película Batman Vuelve, he escrito una miniserie de cuatro números que presentará una nueva versión de Azrael. Batman es un personaje de la serie, pero no el centro de la misma. Bueno, quizá sí lo es; acabó siendo más sobre Batman de lo que había previsto inicialmente, así que puedes considerarle un coprotagonista. La serie se llama The Sword of Azrael y la dibuja Joe Quesada.
También he terminado una novela gráfica de Ra´s Al Ghul que saldrá para las navidades en Usa. En ella se presenta su origen, veinte años después de que creáramos al personaje. Norm Breyfogle pintará la novela. Aparte de ello, hay un especial prestige de Batman/Green Arrow ilustrado por Mike Nasser que aparecerá próximamente. Archie Goodwin será el editor de ambos proyectos.

-¿Te gusta trabajar con Archie Goodwin?

Dennis O´Neil - Claro. Archie y yo nos conocemos desde hace veinticinco años. Somos dos carrozas. Por dentro aún sigo siendo el joven rebelde que llegó a DC y asustó a todo el mundo porque no llevaba corbata ni chaqueta, pero me doy cuenta de que la mayor parte de la audiencia no había nacido cuando yo empecé. He impartido un curso de guionista de comic-book en la Escuela de Artes Visuales de Joe Kubert, eso sitúa las cosas en perspectiva.

-¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo del cómic?

Dennis O´Neil - Empecé en Marvel como asistente editorial. Seis meses después, dimití para hacerme freelance. Escribí un libro, un montón de artículos para revistas e hice algunos trabajos para Dick Giordano. Cuando Dick pasó a DC, me trajo con él a mí y otros cuatro colaboradores de Charlton. Seguí como guionista y editor freelance hasta que me fui a trabajar para Jim Shooter en Marvel. Permanecí allí siete años. Hace seis años y medio, regresé aquí, específicamente para editar Batman.

-La tuya ha sido una larga asociación con el Hombre Murciélago...

Dennis O´Neil - Escribí mi primer guión de Batman en 1968 o 1969, así que ha sido una asociación de más de veinte años. Mike Barr hizo una entrevista conmigo para la revista Amazing Heroes hace unos años, y señaló que había escrito 86 historias de Batman. Mike las había contado. Desde entonces, debo haber escrito veinte o treinta historias más. Curiosamente, Batman y yo tenemos la misma edad; él se publicó por primera vez en mayo de 1939, y yo nací también en mayo de 1939.

-¿Cómo ves al personaje de Batman? ¿Se adapta bien al cine?

Dennis O´Neil - Lo que los cineastas tuvieron que hacer fue coger un personaje con medio siglo de existencia y adaptarlo a su medio. Yo pienso que hicieron un buen trabajo. Los puristas siempre se quejan cuando algo pasa de un medio a otro y no se mantiene exactamente igual. Pero es que no puede hacerse. Yo siempre pongo el ejemplo de la poesía: si traduces poesía palabra por palabra, sólo se consigue un galimatías.
Lo que tienes que hacer es recrear, en tu propio idioma, la idea del original. Ese es el truco cuando adaptas un personaje de cómic a una novela, de una novela a una película, lo que sea. Yo creo que en Batman hicieron un buen trabajo. La prueba es que utilicé a Sam Hamm para escribir material de Batman. Tenía una fe absoluta en que había comprendido lo que era el personaje.

5.2.09

DENNY O´NEIL - ENTREVISTA ADVANCE COMICS (1ª PARTE)


Entrevista publicada a principios de los 90 en Batman nº60 (2ª serie) por Ediciones Zinco, extraida de la revista Advance Comics.



- Comencemos hablando de Batman Vuelve. ¿Cómo afectan las películas de Batman a los comic-books? ¿Existe alguna presión para hacer los cómics más parecidos a los films?

Dennis O´Neil - No, en absoluto. En el caso de los diseños de Gotham City creados por Anton Furst, lo que sucedió fue que nos gustaron. Hace dos años Jenette Kahn y yo estábamos en una fiesta en Londres y pensamos: "¿No sería bonito si pudiéramos trasladar ese look a los cómics?" y "¿Por qué no encargamos a alguien que haga algo así para nosotros?" Yo sugerí que llamáramos a Anton, sin pensar en realidad que fuera a aceptar. Para nuestra sorpresa, lo hizo. En la miniserie Gotham Nights, la artista Mary Mitchell cogió estos diseños y tiró adelante con ellos. Espero que todos los demás dibujantes lo hagan también, pero no es algo conectado directamente con la película. A decir verdad, no estamos autorizados a usar nada de las películas. Si quisiera utilizar su versión del disfraz de Batman regularmente en los cómics, no podría hacerlo.

- Explícanos un poco las novedades más importantes que van a producirse en los cómics de Batman.

Dennis O´Neil - Bueno, hay un nuevo título mensual llamado Shadow of the Bat, realizado por Alan Grant y Norman Breyfogle. En la serie de Batman tenemos ahora a Doug Moench y Jim Aparo. Jim se encargará de toda la parcela artística, incluyendo el rotulado. Jim es el sueño de cualquier editor. Su trabajo te llega ventitres días después de haberle entregado el guión y puedes enviarlo directamente a imprenta.


- ¿Está
prevista la aparición de más especiales "Elseworlds"?

Dennis O´Neil - Sí, muchos de ellos. Tras el fenomenal éxito alcanzado por la novela gráfica Batman/Drácula: Lluvia roja, Doug Moench, Kelley Jones y Malcom Jones se han puesto a trabajar en otro proyecto. Es una versión de espada y brujería de Batman que se llamará Joker: The Wild. También está en preparación The Blue, The Gray and The Bat, con Batman en el Viejo Oeste formando equipo con WIld Bill Hickock y Mark Twain. Y luego tenemos a Batm
an y Houdini en un especial prestige escrito por Howard Chaiking y John Moore; Mark Chiarello pintará las ilustraciones. Además, tengo otras muchas propuestas para Elseworlds, entre ellas una secuela del terror sagrado de de Alan Grant y Norm Breyfogle. Mike W. Barr está preparando dos de ellos, uno situado en los días de la Revolución francesa y otro en el futuro, con una historia de ciencia-ficción que analiza lo que podría suceder si Ra´s Al Ghul lograra conquistar el mundo. Y hay otros editores DC trabajando con hisotrias Elseworlds.Sé que están en marcha dos proyectos de Green Lantern, uno de la Liga de la Justicia y uno de Superman.

- ¿Y qué hay de Robin? ¿Se le dará finalmente una colección regular?

Dennis O´Neil - No. Va a publicarse una tercera miniserie a finales de año, seis números realizados por el mismo equipo creativo
. También habrá un Elseworlds ilustrado por P. Craig Russell. Creo que se llamará Robin 3000. EL título ya indica que que se trata de una historia de ciencia ficción.

- ¿Cuál es el grado de control que tienes cuando Batman aparece en otros títulos, como los de la Liga de la Justicia?

Dennis O´Neil - En teoría, tengo control absoluto; en la práctica, bueno... no es así. Con la antigua Liga de la Justicia no tenía ninguna clase de control. Con la nueva, tengo control hasta cierto punto... incluso he podido sacarlo de un par de historias en las que no encajaba. Es un problema delicado. H
e estado permitiendo que Batman haga cosas en otros cómics que no le habría permitido hacer en los míos. Creo que en DC hemos llegado al acuerdo de que no debería hacer eso. La intención era ayudar a otros editores con sus series, pero creo que tal vez no fue la decisión más correcta. En el futuro, insistiré en que Batman actúe según las reglas de Batman, sin importar dónde aparezca. Consiguientemente, he rechazado algunas apariciones donde, por ejemplo, se le colocaba en un escenario de ciencia-ficción. O donde aparecía durante el día hablando con gente y actuando como una persona normal que lleva un disfraz. Para mí, lo ideal es que nadie vea a Batman, y si lo ves es porque estás en problemas. O porque él va a ocasionártelos. Quiero una moratoria de un año para las apariciones de Batman en otros títulos. Permitiré que tomen prestados a Robin y a Gordon, pero no al propio Batman. En general, estamos intentando cohesionar más nuestro Universo, la consistencia de de nuestros personajes. Eso se ha vuelto una gran prioridad en DC; Mike Carlin, Archie Goodwin y yo somos un poco los responsables de que ello suceda. Vamos a trabajar duro para conseguir una mayor consistencia en personajes y escenarios.

20.1.09

MAN-BAT: EL HOMBRE QUE QUISO SER BATMAN - LA HISTORIA DEL MURCIÉLAGO HOMBRE


Parece fácil crear un personaje con base en el murciélago opuesto al de Batman. Si éste es un hombre que se viste de murciélago, la nueva creación sería un murciélago con forma humana. Si Batman es el héroe, Man-Bat sería el villano. ¿Fácil? No, no lo es. Si no, no habría tardado 31 años en llegar a este universo del Señor de la Noche. Man-Bat no podía ser un simple enemigo más del héroe de Gotham. No. Debía ser una figura trágica, alguien que quería emular a Batman pero que perdió el control. Alguien que tenía en el Caballero Oscuro un héroe y un modelo, alguien que quiso tener los poderes de Batman para ayudarle en su lucha contra el crimen, pero que puso en peligro todo lo que amaba, sobre todo a su familia. Y aunque parezca un personaje fantástico que no termine de encajar en el Gotham más realista, lo cierto es que tiene un digno origen, un más que correcto desarrollo y algún que otro momento cumbre en su carrera.

Sólo con decir que Neal Adams es su creador, Man-Bat ya merece atención. Adams ya había ofrecido su visión de Batman en The Brave and the Bold cuando dio el salto a Detective Comics. Una vez allí, y después de formar un irrepetible dúo con Dennis O’Neal, se lanzó a proponer una historia a Juluis Schwartz, una historia con Man-Bat como protagonista. “Julie, sabes que, tarde o temprano, esta idea se le ocurrirá a alguno de los de Marvel. Le pondrán cara y ojos y la sacarán al mercado para fastidiar a DC”, le dijo el dibujante al entonces editor de los títulos de Batman. Y eso fue más que suficiente para convencer a Schwartz para apostar por el nuevo personaje. Adams dejó el argumento en manos del guionista Frank Robbins para que desarrollara la historia.


Y ésta se publico en el número 400 de Detective Comics, publicado en junio de 1970- Vemos el origen del personaje, en una historia titulada El desafío de Man-Bat. Kirk Langstrom, científico del Museo de Historia Natural de Gotham, ha desarrollado un suero capaz de dar a un hombre las habilidades físicas del murciélago y lo prueba en sí mismo. “¡Lo he conseguido! ¡Poseo las cualidades naturales de los murciélagos!”, dice Langstrom al comprobar que puede avanzar en la oscuridad sin tropezar con objeto alguno o que su oído se ha desarrollado hasta ser capaz de escuchar el más ínfimo sonido que se produzca en la sala. Pero el suero tiene efectos secundarios y el aspecto de Langstrom cambia hasta convertirse, poco a poco, en un ser más parecido a un murciélago que a un hombre.


En las primeras historias, las dibujadas por Neal Adams, es donde se forja el carácter trágico del personaje, el que hace que funcione a la perfección como némesis del Señor de la Noche. Langstrom quiere emular a Batman y combatir el crimen, y aunque lo consigue en su primera aparición, el suero provoca que el hombre se vea dominado por los instintos animales y es inevitable enfrentamiento contra el héroe. En el número 407 de Detective, Adams y Robbins dan un paso más en la tragedia: Kirk acaba convenciendo a su prometida, Francine, de que le ofrezca la “prueba de amor definitiva”, que ella también tome el suero y se convierta en murciélago para poder estar juntos para siempre. Al final de la historia, Batman consigue que los dos tomen el antídoto y pongan fin a su pesadilla. Pero ese no será el final de la odisea de los Langstrom, obviamente.


Man-Bat se convirtió en un personaje muy popular en los años 70, hasta el punto de ser uno de los protagonistas recurrentes de la serie Batman Family. Es en sus páginas donde se produce el nacimiento de Rebecca, la hija de Kirk y Francine. En esta etapa, Kirk Langstrom controla al murciélago y se convierte en un luchador contra el crimen en la ciudad de Nueva York, alejado del Gotham que le vio nacer. Eso sí, trabaja por el dinero de las recompensas. Historias muy propias de los 70, pero que desaparecieron con el fin de esa década. En los 80, Man-Bat entró en un círculo vicioso. Cada vez que aparecía, el guión era básicamente el mismo: Langstrom volvía a tomar el suero, Man-Bat perdía el control y había enfrentamiento con Batman. Más de una vez visitó la Batcueva en ese empeño. Nada demasiado original.


En 1996 el personaje recibió una vuelta de tuerca dentro del universo Elseworlds , el que coloca a los miembros del universo DC en otros tiempos y otros lugares. Y para darle mayor realce a esta miniserie, cabe recordar que Man-Bat es uno de los pocos personajes secundarios del universo de Batman, junto al Joker y Catwoman, que ha prestado su nombre a un título de esta colección. Jaime Delano, con John Bolton a los lápices, coloca a Langstrom apartado de la sociedad y experimentando para crear seres como él que acaben dominando el mundo por encima del hombre. Este Man-Bat posee todas las cualidades físicas del murciélago, pero mantiene la inteligencia del ser humano, convirtiéndose en una auténtica amenaza para la supervivencia del homo sapiens sobre la faz de la tierra.


Otra historia positiva es la recreación del origen de Man-Bat que hicieron 1998 el guionista Chuck Dixon y el dibujante Quique Alcatena. La última y más interesante aparición del personaje fue de la mano del guionista Grant Morrison. Talia, la hija de Ra’s Al Ghul, suministra el suero de Man-Bat a un ejército de sus secuaces, con el objetivo de conquistar nada menos que Gibraltar, una “debilidad” de Ra’s según explica la hija del Demonio. Pero aquí Langstrom no es ninguno de los numerosos Man-Bats que se pueden ver, sino que ayuda tanto a Batman como al ejército británico para acabar con las réplicas del ser que creó Talia. Apenas se ve a Langstrom en una página de la historia.


La importancia del personaje es mayor de la que creen muchos aficionados, e incluso muchos de los creadores que se han encargado de él a lo largo de las cuatro últimas décadas. Cuando hubo que buscar un villano para el episodio piloto de la serie de animación de los años 90, los productores pensaron en Man-Bat. Con alas de cuero es quizá el episodio con mejor animación de toda la maravillosa serie, un formidable tour de force visual que sentó las bases del oscuro universo que crearon Bruce Timm y compañía. Para dar voz a Kirk Langstrom se optó por un actor muy conocido, Marc Singer, protagonista de la serie V y de la película El señor de las bestias. A pesar de su gran irrupción en los mitos animados de Batman, el personaje sólo volvería a aparecer en dos ocasiones en la serie. Y el relanzamiento de la misma, con nuevos diseños, ignoró por completo a Man-Bat.



En la más moderna The Bat-Man, el personaje modifica su naturaleza y se convierte en un villano puro, pero pierde por el camino la esencia que hizo de él un personaje interesante desde sus inicios. No hay tragedia en el nacimiento de este Man-Bat, ni tampoco intención de imitar al héroe más que en la copia de las propiedades físicas del murciélago. El único objetivo de Langstrom en esta versión es ser como Batman para “ser temido”. Una versión bastante más pobre que la original del cómic y la vista en la serie anterior. La voz del personaje corre en esta ocasión a cargo de Peter MacNicol, conocido por su papel en la serie Ally McBeal. El personaje no ha dado el salto al cine. En el realista universo que Christopher Nolan ha trazado con Batman Begins y El Caballero Oscuro no parece tener cabida, pero ¿quién sabe? Quizá el futuro nos depare un espectacular Man-Bat digital en la gran pantalla.

Por Juan Rodríguez Millán

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